04 marzo 2009

Entrevista a Gabo Ferro - Por Conrado Yasenza

Entrevista a Gabo Ferro.
El músico, el historiador y los lazos del destino.

Foto: Natalia Ferretti

Gabo Ferro es un ser que nos conecta, a través de su palabra-voz, con una inquietante belleza de significaciones poéticas. Porque lo que ocurre con él es que la creación se manifiesta en un proceso donde el lenguaje es indisociable de la conciencia de una expresión que conlleva una práctica: Dirá Gabo: Entretener y militar. Y su militancia es un humanismo que combina, en absoluta armonía, el lenguaje musical con el universo de las palabras y sus sentidos.
Ahora sí puedo precisar que Gabo (Gabriel) Ferro es músico e historiador, y quizás con estos datos sólo esté precisando un fragmento del riquísimo y vasto universo del ser que responde a una trayectoria que surge a la vida pública en los años noventa al frente de una banda de hard rock llamada Porco, para luego sumergirse en un ostracismo musical de siete años durante los cuales estudió historia y logró un doctorado con su tesis “Barbarie y civilización: sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas”
Tal vez por el aprendizaje que supone distanciarse de la lógica de los mercados de la música para independizarse y tomar las riendas de su destino, es que esta entrevista intente bucear en el pensamiento de un creador para el cual el desarrollo histórico forma parte de la construcción de sentidos de la vida. En fin, realidad, música y poesía.

Por Conrado Yasenza


- ¿Cómo se articula la labor del historiador con la del músico?

- Si pensara en una articulación estaría admitiendo la existencia de dos cuerpos en uno y no funciona así en este caso. Abordo la escritura de un ensayo o la de una canción con el mismo nervio y con los mismos instrumentos vengan del campo que vengan. No se excluyen ni las excluyo. Por ejemplo, la técnica instrumental de la guitarra sirve poco y nada para escribir un ensayo historiográfico sobre el Higienismo pero, creo yo, tiene un efecto secundario en ciertos momentos de cualquier escritura. Así mismo, para la composición de una canción el ejercicio historiográfico me ha dado cierta gimnasia para el abordaje de una misma cosa desde diferentes perspectivas. Y así otras tantas cuestiones; todo se nutre de todo sin importar su origen tanto sea académico o “profano”.

- ¿Cuál es su visión sobre la actualidad política del país y su proyección a futuro?

- Desde el grado 0 no me gusta este gobierno. Nunca tomé en serio siquiera la candidatura de alguien que no se somete al debate político. No es inocente que alguien elija no probar su discurso y su proyecto político a la lucha reflexiva y crítica con un otro u otros opositores. Sin debate no hay democracia, hay solo conveniencia de partes, negocio. La democracia no debe tener una voz única no solo para el oficialismo sino tampoco para la oposición, y además, esta última se viene en nuestro caso definiendo como un negativo del oficialismo, cosa triste pues solo existe porque existe el objeto – o sujeto - que ataca. Esta situación no deja más que una democracia aparente, una no-democracia en definitiva. Sumando a este escenario que el poder político está subsumido al poder económico - y todo a su vez en “armonía” con la sinfonía de la globalización y el pos pos pos modernismo - la necesidad de un nuevo grupo de actores políticos realmente independiente es fundamental para la supervivencia y reformulación de una democracia nueva y original para este momento y lugar históricos. De aquí que crea que diciembre de 2001 está en Stand-by y ya algún gesto a destiempo lo destrabará nuevamente sin dudas.



- ¿Cree Usted que existe una suerte de banalización de la vida en general? Quiero decir, se banalizan los discursos cotidianos, las discursividades de los medios masivos ( entre ellas, se banaliza el deseo y el erotismo)

- Los valores históricos que han constituido esta sociedad como buena se vienen devaluando desde los tiempos de la misma revolución industrial. Entre tantas cosas las relaciones interpersonales, laborales, de pareja, la política, la democracia, el compromiso con las ideas y las cosas, hasta las ideas y la materia mismas se han abaratado y ciertas cuestiones, esenciales en algún momento, hoy son tomadas como de poca importancia y en muchos casos lo superficial ha devenido como lo importante. Los medios masivos de comunicación mal manejados vienen formando y conformando ya no solo opinión, sino “humanidad” y hasta ciudadanía misma. Una persona comprometida con la política (sea cual sea; de clase, de raza, de género, etc.) es para el individuo medio una especie de estúpido demodé o fanático irresponsable, cualquiera de las dos figuras – entre tantas otras – que operan colocando a estos sujetos en el lugar del “anormal” anulando así su discurso.

- ¿Que opina de la vinculación entre arte política? (comprendiendo dentro de la noción de arte a la literatura, la música, el arte gráfico, etc.)

- No entiendo el arte sino es militante pero atención, no me refiero a una militancia político-partidaria – esta le ha hecho en general bastante mal al arte – sino a las políticas urgentes propias de cada espacio y cada tiempo en los cuales el artista imagina y crea su obra.

- ¿Cree Usted en la idea de que la creación literaria se vincula con la exploración de los márgenes de la vida y la existencia?

- Puede, como no, dependiendo de la subjetividad del autor desde ya. Hay obras que no han buceado ni en las profundidades ni en los márgenes del Ser y no sólo aportan a la historia de la cultura sino que tienen un valor importante para la literatura de su tiempo.

Foto: Majo Zubillaga
- Desde su punto de vista, ¿cuál es la relación entre la palabra escrita y el lenguaje musical?

- Es una de las sociedades perfectas, dos lenguajes que se potencian si trabajan juntos. Dos “idiomas” que deberían complementarse para decir algo que no puede ser dicho de ese modo por una sola de las partes. Esto se ha reflejado claramente cuando ingresaron para el análisis literario en las clases de literatura en la escuela secundaria las letras de las canciones de Charly y Spinetta. Esas letras son solo una parte del cuerpo de un discurso, no el discurso mismo. De allí que no deberíamos poner en pie de igualdad una letra de canción frente a un poema o un cuento. La letra de una canción es una parte de un mensaje; no el mensaje mismo.

- ¿Y cómo observa el panorama de la creación y difusión de la poesía en la actualidad?


- La creación es mucha y la difusión es poca. Hay cantidades de poetas regulares, buenos y buenísimos pero las editoriales – las tradicionales encargadas en difundir la poesía y otros géneros – no ven en esta un negocio y por tanto no la difunden. En mayoría hay ensayistas estrella, novelistas estrella pero no poetas estrella y esto toca directamente en la difusión de la poesía y las y los poetas. Luego hay otros medios que aportan difusión pero allí enfrentamos los límites propios de cada uno de estos campos como la Web por ejemplo.
- Con relación a la irrupción de la Web, ¿cómo observa el fenómeno de Internet y su relación con la literatura y la música?

- Como apuntaba más arriba, como otro soporte para la difusión con sus aciertos, desaciertos y conflictos sobre todo la supuesta “gratuidad” y el supuesto “libre acceso” a ciertos escritos y a cierta música. Uso comillas pues estas fantasías montadas a la existencia de una comunidad virtual “total” que tiene computadora, celulares y otros dispositivos para acceder a Internet – junto a la capacidad para acceder a la Web - se acotan seriamente frente a la población real y la problemática del mismo mundo que las contiene. Desde luego no puede negarse esta “virtualidad”, pero tampoco puede negarse la realidad. No son dos mundos excluyentes; ni siquiera son dos mundos. Tomémosle el peso justo a la cosa. La Web aparece como apareció alguna vez la prensa frente al libro, como un cambio en los tiempos de producción, edición y circulación, ni más ni menos. Pero ciertas empresas - y músicos y escritores - se volcaron con todo a la Red apenas editando algo en hard copy – los que todavía lo hacen - para sobrevivir mientras maquinan como “mudarse” a la virtualidad pues el negocio o las nuevas tendencias estarían por allí. Hay que resistir la sensación de que el mundo virtual ha devenido el mundo real.

- ¿Cuál es a su entender la diferencia, si la hay, entre información y conocimiento?

- Entiendo a la información como un ingrediente más para producir conocimiento. La información puede ser desde el resultado de un conocimiento pero también un dato suelto. Si bien ambas comprometen al hombre, el conocimiento lo involucra de manera más significativa, la información puede inquietar pero el conocimiento conlleva la facultad de la revolución.

- Para finalizar, desde su percepción, ¿cuál es la función de la música?
Entretener y militar


Por Conrado Yasenza


Febrero 2009

Zona de Clivaje/La palabra está podrida - Por Araceli Otamendi

La palabra está podrida

por Araceli Otamendi*
(para La Tecl@ Eñe)






La palabra está podrida: esperemos que no . Títulé así esta nota para la Tecla Eñe, revista que me invitó a escribir un artículo con una frase que leí en un libro, Conversaciones con Gilles Deleuze.
¿Mercado vs. Academia? ¿escritores vs. Mercenarios? No lo sé.
Intuyo cada vez más que quienes escribimos vamos hacia la interactividad con los lectores. En un artículo que escribí y publiqué hace algunos años ya trataba este tema sobre la interactividad con los lectores . Lo reproduzco más abajo.
La historia del libro tiene ya algunos años. También escribí sobre esa historia en otro artículo que acompaño. La historia del libro es algo continuo. Mientras haya escritores habrá libro. ¿En qué soporte o formato? Seguramente se publicará y leerá en varios formatos. Hoy no se puede decir que leamos en rollos. Los niños y jóvenes y también adultos leen mucho en pantalla, buscan información por Internet, publican en este soporte que parece ser el del presente y la tendencia al futuro.
La necesidad de escribir y de expresarse es muchísima, cada vez más es la gente que escribe sin poder llamar a cada uno que escribe “escritor”.
Hay una gran transformación cultural que vino que la mano de Internet. Hoy no solemos buscar información en nuestras enciclopedias encuadernadas en cuero – como yo misma tengo una en la biblioteca y consulto de cuando en cuando – sino en Internet porque pensamos que están más actualizadas y seguramente tendremos razón porque la actualización de la información es permanente. Existen algunos obstáculos en cuanto a la selección de la información y a su jerarquización, para lo cual son necesarios algunos conocimientos previos.
Deleuze se refiere a la “secundarización del libro” cuando bajo la máscara de la promoción mercantil se edita como libro algo que no tenía en principio esa finalidad. Porque hoy “todo el mundo tiene un libro dentro (y se siente como si lo llevase) a poco que tenga un empleo, o simplemente una familia, un padre enfermo, un jefe abusivo”. “ Se ha olvidado que la literatura implica, para todo el mundo, una búsqueda y un trabajo muy especial, una intención creadora específica que sólo puede tener lugar en la propia literatura, que no se encarga para nada de recibir los residuos directos de las actividades o intenciones de otra naturaleza.”.
Cuando voy al supermercado a comprar – comida – me encuentro con un anaquel donde se exhiben libros. Casi siempre me detengo ahí, a mirar los títulos y a veces a hojearlos. Hay mucho de autoayuda, libros infantiles, algunas novelas. ¿Pensó el autor, la autora que se iba a llenar tanto los bolsillos cuando escribía el libro? ¿qué dejó de decir? ¿a quienes defendió y a quiénes defenestró mientras lo escribía?
Me da no sé qué que un producto del intelecto se exhiba como cualquier mercadería. Prefiero pensar en qué voy a comprar cuando voy a una librería y tengo tiempo para abrir el libro, hojearlo, leer algunas de sus páginas, sin el apuro, las luces, la música y el tin-tin de las cajas registradoras.
Hace años que escribo y publico, y hace siete años que dirijo y edito una revista en Internet: Archivos del Sur. No tiene publicidad, no tiene subsidios, ni patrocinios. No gano dinero con ella. Pero la revista es leida por muchos lectores en muchos países de América, Europa, Asia y Oceanía. No me preocupa: toda la literatura mexicana del siglo XIX descansa prácticamente en los periódicos. Y aquí hay una contradicción porque la historia de la literatura de México se ha hecho a partir de las obras editadas como libros (1).
Acerca de otras artes leí recientemente que el disco “se ha terminado” (entrevista a Charles Aznavour) (2) y “he terminado con el cine como formato” (David Lynch, Atrapa el pez dorado) (3).
Creo que lo importante en la literatura son los lectores y los escritores, independientemente del soporte donde estén los textos publicados.

1. Conversaciones con Roger Chartier, Cultura escrita, literatura e historia, Fondo de Cultura Económica

2. Entrevista a Charles Aznavour por Rocío García, publicada en el Suplemento Babelia del diario El País de España el 7-2-2009

3. David Lynch, Atrapa el pez dorado, Mondadori

Gilles Deleuze, Conversaciones, Editorial PRE-TEXTOS
Araceli Otamendi, Breve Historia del Libro:
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=8193

Araceli Otamendi, Desacralización de la literatura e interactividad con los lectores, una tendencia que aumenta

http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=221
© Araceli Otamendi – febrero de 2009
*Escritora y Periodista

Zona Crítica/La política o la mala de la película

La política o la mala de la película

por Estela Calvo*

(para La Tecl@ Eñe)
Ilustración: Kenti
Cuando aprendemos a hablar, repetimos lo que el otro dice, nos identificamos al nombre que nos da y adoptamos las cualidades y los defectos que nos atribuye. Acceder al lenguaje nos hace sujetos, pero eso, que es nuestro mayor logro, al mismo tiempo nos esclaviza. Nos abre la puerta al mundo humano y a la vez, nos aliena. Allí donde está lo que nos salva se encuentra exactamente lo que nos condena. Para asumir a fondo la libertad que el lenguaje nos promete tendremos que pagar el precio de emprender el denodado esfuerzo de separar la paja del trigo, lo propio de lo ajeno, lo liberador de lo alienante, lo que nos hace sujetos de lo que nos vuelve meros repetidores de discursos ajenos, ejecutores de estrategias que se definen en otra parte, relatores incautos de historias que no nos pertenecen, mariscales de campo de guerras en las que no se defienden nuestras posiciones. Y ese trabajo no se nos ahorra hasta el final de nuestros días. A cada minuto podemos liberarnos y a cada minuto podemos alienarnos. No estamos a salvo, nunca.

Claro que, en buena medida, tendemos a dar por concluida la tarea, a sentirnos satisfechos con lo que pensamos, sin tener que volver a revisarlo. Normalmente nos instalamos en un discurso, nos sentimos representados por ciertos dichos y no por otros y nos ahorramos parte del trabajo. Muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta de estar inscriptos en un discurso determinado. Otras veces lo advertimos y lo sostenemos concientemente y sólo nos alertamos cuando algo nos empieza a incomodar: porque empezamos a sentir que estamos cayendo en un dogmatismo, porque lo que creímos que nos representaba ya no lo hace más, porque algunos hechos, vivencias, experiencias, comienzan a cambiarnos las ideas que teníamos sobre algunas cosas o, simplemente, porque el discurso dominante empieza a rumbear para otro lado….
Porque además, cada época construye su discurso dominante, que cada sujeto siente más o menos como propio o que no lo representa en lo más mínimo. Puede ser un discurso religioso, científico, periodístico, económico, político, de derecha o de izquierda. Puede que sea explícito, abierto, definido o subrepticiamente colocado como “la verdad” y negado como “un discurso”.

Así las cosas, en este momento parece predominar entre nosotros, al abrigo de los medios o en buena medida producido por estos, un discurso, que podemos catalogar de derecha (el individuo por sobre la comunidad, el derecho a la propiedad por sobre todos los demás, la seguridad por sobre la distribución, el combate de los efectos por sobre la búsqueda de las causas) que utiliza mecanismos que vale la pena tratar de identificar.

Una de las formas de dominación de ese discurso es la apropiación de otros discursos; la utilización de palabras, dichos, conceptos y referentes para imponer cuestiones políticas o ideológicas de signo opuesto. Ejemplo acabado de ello fue el uso de la palabra pueblo en toda la movida anti- retenciones que sustentaron los dueños de la tierra y del capital sojero (poder económico) y que fueron acompañados, ciertamente, por quienes se incluían legítimamente en la representación pueblo. Dentro de ese mismo proceso se puede contar también la apropiación de la calle, espacio legítimo de expresión de las clases populares a través de la historia y que los sectores ligados al poder económico descubrieron y tomaron casi con delectación .

Pero quizás la más grandiosa y eficaz forma de apropiación que viene sustentándose desde hace años es la descalificación del discurso político. La sistemática y brutal descalificación del discurso político. De la política y de los políticos. No es que desde el campo de la política no se hayan hecho y se sigan cometiendo toda clase de aberraciones que generen un bien ganado repudio. Pero una cosa es defenestrar a aquellos políticos corruptos, venales, dependientes de poderes económicos diversos, que traicionan las causas populares que dicen representar y otra muy distinta es atentar contra la política. Ese deslizamiento no es inocente. El campo político posee una lógica relativamente autónoma, una serie de instancias y procedimientos, que impiden o morigeran las reacciones inmediatas propuestas por las pasiones individuales o de grupos, las apetencias de sector, las urgencias o las pretensiones de respuestas inmediatas a los problemas propios que, obviamente, con total facilidad se suponen únicos o prioritarios y se declaman sin ningún análisis, ninguna búsqueda de conocimiento, ninguna consideración del conjunto. El campo político, por muy devastado que se encuentre, introduce reglas, códigos, discusión, pensamiento, comparación, argumentos, mediatez, tiempo.

Y ni siquiera es lo más importante. Defenestrar la política es una estrategia de fragmentación social que impide a un pueblo constituirse en mayoría, generar un proyecto nacional, participar en la toma de decisiones, construir poder, lograr hegemonía política. ¿Estrategia de quién? De grupos de poder económico locales y extranjeros, asociados a sectores políticos y propietarios de los medios masivos de comunicación que compran o cooptan a buena parte del periodismo. Pero más allá de las decisiones, las alianzas, los pactos, incluso las guerras que se ejecutan para imponer rumbos afines a sus intereses, hay un punto en el cual el discurso del mercado comienza a funcionar solo, siguiendo su propia lógica. Por su parte, la política es la herramienta privilegiada que un pueblo tiene para modificar su realidad, para decidir qué destino quiere alcanzar y qué caminos recorrer. Al destituir esa herramienta, al destruir la posibilidad de conformar una mayoría, se establecen grupos minoritarios que sólo verán su propia parcialidad, elevando su problema a la categoría de tragedia universal. Minorías que no pueden reconocer la relatividad de algunas posiciones, que no consienten en incluirse en proyectos de transformación social de cara al futuro; que se encierran en posiciones sectarias, individualistas y desesperanzadas que llevan a la desorientación, al desencuentro, a la desconfianza y a la tristeza. Como dijera Arturo Jauretche: “El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen...” “Nada grande se puede hacer con la tristeza”.

La fragmentación, el aislamiento, se imponen incluso como forma discursiva. Se promueve el insulto, el oposicionismo acrítico, totalizador, sin análisis, sin la instancia de la discriminación, esencial para el pensamiento, que implica poder decir “esto sirve; esto no”. Se promueve el repudio, el rechazo del otro y de todo lo que venga de él; todo enunciado se produce desde la negatividad. El aislamiento como forma discursiva lleva a que puedan decirse cosas absolutamente contradictorias sin que se produzca ningún cortocircuito en quien las escucha.

Un caso emblemático del discurso descalificador de la política es la idea de que es mejor votar y confiarle la gestión de gobierno -de una ciudad, provincia, etc.- a los empresarios. Un poderoso imaginario sostiene que, al no provenir del campo de la política los empresarios no tienen los vicios que se les imputa a los políticos, que no son corruptos, que podrán llevar al éxito la gestión de que se trate como lo han hecho con sus negocios, que, dado que ya tienen plata, “no van a necesitar robar” (¡!). No hay pregunta por los modos de apropiación de sus fortunas ni por la ética con la cual llevaron a cabo sus empresas. ¿La ética? como el objetivo del empresario es ganar dinero, todo lo que haga en función de la ganancia es correcto, y el límite a su accionar, en todo caso, le debe ser impuesto desde afuera, por el control del Estado. Entonces, no se discute cual debe ser la ética de la actividad empresarial, n siquiera se supone que deba existir, pero sí se la exige al campo político. Claro está que, si éste va a ser mejor conducido por empresarios… ¿cuál será la ética que aporten los empresarios a la política? ¿se puede desplegar una ética del dinero a cualquier costo en una actividad y del bien común en otra? La dimensión ética impondría una auto-limitación en la elección de los medios en relación a los fines lucrativos… Y aunque sobran los ejemplos en los que sectores empresariales no reparan en las consecuencias que sus actos tendrán para el Estado, la Nación, el medio ambiente, la gente, el pueblo, no hay, sin embargo, una condena social sobre esos hechos. Que no haya corrupción en una sociedad parece depender totalmente del control –y por ende del campo político- y nada de la propia posición ética subjetiva, con todo lo que ello implica en costo de elaboración personal y colectiva

Este modo de pensar, este discurso de la descalificación, es fuertemente sostenido por la corporación mediática, que crea una realidad -acomodada a los intereses económicos de los cuales depende y que necesitan la destrucción o por lo menos la neutralización de la potencialidad de la acción política-, para lo cual genera constantes declaraciones de “peste” y abona la cultura del “naufragio” que promueve la idea de estar siempre en situación de emergencia, lo que permite la toma de medidas excepcionales y la alteración de la escala de valores sociales. La emergencia habilita a salirse del cauce de las regulaciones trabajosamente construidas desde lo social y lo político.

Sin embargo, tampoco la acción de la prensa, en especial de la televisión, aparece cuestionada, y es también escasa la interrogación sobre su ética. Y desde una cierta impunidad, no cesa de mostrar y generar desconfianza, hostilidad, agresión; de confirmar, todo el tiempo, que la política es la “mala de la película¨, no sea cosa de que nos avivemos de su capacidad transformadora y empecemos a descubrir la posibilidad de encontrarnos, a vernos como sujeto colectivo, a construir el poder que necesitamos para cambiar las cosas.

Referencias: “La sociedad fragmentada” de Alberto Binder, en Mario Rovere, Redes en salud; los grupos, las instituciones la comunidad, El Agora, 2006.
*Psicoanalista y dramaturga

Aguafuertes de la Modernidad - por Claudio Barbará

Aguafuertes de la Modernidad[i]

Por Claudio Barbará[ii]

Sensaciones y dichos
(para La Tecl@ Eñe)

Un grupo mediático y una importante encuestadora nacionales trabajan en una forma estadística para sondear la opinión pública en forma cotidiana. Así arriban a ciertas conclusiones sobre la actualidad de nuestra agitada sociedad.
En un programa de radio (de bastante audiencia), la persona responsable de esa encuestadora muy importante del país, es interrogada sobre el último tema en cuestión: “la inseguridad, o la falta de seguridad”, por un muy escandalizado periodista radial. La responsable de la encuestadora enfatiza un hecho curioso: al preguntársele a la gente sobre si “sentía” que el delito había aumentado, seis de cada diez decían “sí”; pero al preguntársele si habían sufrido, o sido testigos de un hecho delictivo, sólo dos de cada diez respondían afirmativamente.
Conclusión personal, hay sensaciones. Así como hablamos desde hace un tiempo de la “sensación térmica”, también hay la “sensación de inseguridad”, medible, atrapable, figurable en el número.
¿Por qué esta adoración del número? Dejo planteada la pregunta.
Todavía no se le ha podido inventar un coeficiente cifrado, pero habría que hacerlo, se dirán. ¿Nos extrañaría verlo aparecer un día de estos, en el sector superior izquierdo de la pantalla? Todavía es posible recordar la época en que los Medio Masivos de Comunicación, hacían desayunar a una aturdida población argentina con el cuadrito del “riesgo país”, un tipo de tormento diario que ascendía como una fiebre imparable, registrando en una cifra las ruinas personales.

Lo que la Señora de la “encuestadora importante” tenía ya en carpeta y no podía decir, era que esta “sensación de inseguridad” tiene su usina, precisamente los medios de comunicación.
¿Por qué causa los medios de comunicación, sin excepción, tienen esa predilección por la imagen delictiva? Los hechos se suceden, los dichos se repiten, la sensación aumenta. ¿Quién gana con la escalada de las “sensaciones”?
La TV lo muestra a diario: los pobres-marginados atacan de sorpresa, a la noche, entre las sombras, evadiéndose en las narices de los agentes de policía o con su complicidad. Asaltan como una fuerza oculta, invisible, salvaje e irrefrenable: a la salida de un banco, en la tranquilidad de un mediodía bonaerense, en la penumbra de una noche cualquiera. Los ladrones de hoy “no tienen códigos” dice el “especialista”, y el vulgo repite. Son los dichos: “antes te robaban pero no te mataban, o no se ensañaban”, dicen los dichos que dicen los que saben, repeticiones.
Antes había ladrones, pero educados: se llevaban la propiedad privada pero respetaban la dignidad del despojado, pero ahora… Ahora no se sabe qué se puede esperar. Lo dicho: no tienen código.


Ilustración: Kenti
Vamos a decirlo de otra manera: el discurso de la época no acepta más la versión romántica del delincuente, cuna de héroes oscuros pero espirituales, arrastrados a la “mala-vida” por las “circunstancias”, pintorescos, bonitos y recuperables, atormentados por una “neurosis de culpa”, por estar demasiado cerca de “la madre” y demasiado enfrentados “al padre”.
En la posmodernidad, señores y señoras, no se sabe que se puede esperar, todo es posible.
El discurso que se instala es: no hay nada que recuperar. Son los “irrecuperables”; “sólo esperan la muerte”. O el sueño de algunos de ser matados o matar. No se trata del delincuente acorralado por la verdad de la novela policial, se trata de un Otro sin escrúpulos, de un Otro sin “moral”. ¿Sin la moral de quién?
¿Fracaso de la educación, de la religión, de los ideales de una época, entonces? Dejo planteadas también estas preguntas. Hay un texto freudiano al que hay que volver: “El malestar en la civilización”. Y temas que hay que retomar: “el goce, la ley, la responsabilidad del sujeto”.
¿Qué podremos esperar de nuestra actualidad? Hay un psicoanálisis que tiene algo que decir al respecto.
Hasta nuestro próximo encuentro.

[i] Antes unas palabras preliminares: quien crea encontrar en la palabra “aguafuerte” algo conocido, rememorado, algún hilo con el pasado, estará en lo cierto. Le he pedido a Roberto Arlt prestado el término. Ahora haré uso de él, del término, en su homenaje y porque me viene al dedillo, para arrancar en este espacio de revista electrónica, con algunas ideas en las cuales reflexiono. Con Arlt, entonces, en deuda.
[ii] Claudio Barbará, psicoanalista y escritor, miembro del Foro Analítico del Río de la Plata, asociado a la Internacional de los Foros del Campo Lacaniano, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Bs. As.

Zona Crítica/El reality show de los medios masivos - Por Rubén Fernández Lisso




El reality show de los medios masivos



Por Rubén Fernández Lisso
(para La Tecl@ Eñe)

"Yo había nacido con dotes de periodista, pero me di cuenta que como periodista tenía que hacer de alcahuete del periodismo y yo quería ser libre; entonces me convenía ser mozo de café antes que periodista. Porque de mozo de café no comprometía mi libertad, y en cambio si trabajaba de periodista, tenía que escribir lo que estos hijos de puta me hacían escribir y terminar después por acostumbrarme, sugestionarme y convencerme de que estaba bien. Porque este mismo muchacho que es un tipo decente, que yo lo quiero mucho, que está bien orientado ideológicamente, va a un periódico y tiene que escribir lo que le encargan aunque no le guste. ¡Ah, no! Yo ajustando tornillos no comprometo mi libertad intelectual”. Arturo Jauretche, Escritos inéditos (Tomo 6 de las Obras Completas, editadas por El Corregidor).

Debo confesar que siento un grado de felicidad por la caída estrepitosa del mundo financiero internacional, en especial, porque es la derrota de sus ideólogos de la nada y de su fantástico mundo parasitario. Pero una caída tan estrepitosa indica que lograron vender sus fantasías en grande, gracias a muchos, pero muchos tipos de los que habla Jauretche, que se acostumbraron, se sugestionaron y se convencieron de que el modelo de sociedad que emana de los centros de poder mundial es el modelo acertado. Eco los llamó integrados. Encerrados en sus clanes, custodiados por su dinero, no fue tan difícil que lograran tal homogeneidad en tierras de tantos pobres. Pero lo que estos sujetos intentaron y seguirán intentando es un mundo en el que no exista nadie que diga lo que ellos no quieren que digan. Y mucho, pero mucho menos, estos tipos quieren que alguien haga lo que ellos no quieren que haga. Para ello concibieron la batalla mediática como avanzada de sus acciones. Porque no es la guerra de los estados, es la guerra de las corporaciones contra el Estado.



1. El primer filtro radica en la “magnitud, propiedad y orientación de los beneficios de los medios de comunicación”; es decir, la configuración empresarial del mercado de los medios. Como consecuencia de la reciente fe neoliberal en el “mecanismo del mercado”, más las desregulaciones y privatizaciones del mundo de la comunicación, el panorama mediático se configura como un ámbito oligopolístico, basado en enormes concentraciones empresariales. El texto de Chomsky y Herman es de 1988; Los medios globales, otro trabajo de Herman en colaboración con Robert McChesney (cfr. 1999), nos muestra el incrementado e imparable proceso de concentración mediática en los años 90, donde apenas diez macroempresas de comunicación controlan el panorama de los medios globales.



En cualquier caso, esto supone una barrera de entrada muy potente: los medios con escaso poder financiero son barridos o ignorados, y hoy hay que hablar de billones de dólares para poder entrar en el juego de la “libertad” informativa (cfr. Herman y McChesney, 1999). Podemos hacernos una idea de la naturaleza de los mensajes generados por estas estructuras, hijas de la globalización neoliberal: básicamente, contenidos proclives a retroalimentar la ideología que les da cobijo, y orientados totalmente hacia el mercado, hacia la rentabilidad, hacia los beneficios. Aparte de los gigantes mediáticos, Chomsky y Herman registran otros elementos de esta configuración institucional como el gobierno, los grupos de presión, los nexos de las empresas mediáticas con otras industrias y poderes financieros, etc.



Es indispensable, para fortalecer la capacidad de expresión de los diversos actores sociales, que se discuta una nueva ley de radiodifusión, que se abra el juego de la palabra, que se impulse el decir de muchos antes que la repetición incesante, interminable, perenne, aburridísima, de las mismas consignas de elite. La censura que ejecutan hoy las empresas de comunicación masiva es absoluta y vulgar. Y casi nadie lo dice porque casi todos los que se dicen periodistas no son más que voceros de la corporación mediática, que no es otra cosa que la corporación económica. De hecho, los periodistas son empleados de la corporación y, para resaltar las jerarquías, en los casos más emblemáticos, están muy bien pagos. Pero no son periodistas, casi diría que son propagandistas si no fuera porque al final siempre se comprueba que son súbditos.



2. El segundo filtro se basa en el “beneplácito de la publicidad”. Desde el siglo XIX, la publicidad es el determinante por antonomasia de la rentabilidad económica de los periódicos; un hecho que podemos comprobar, un siglo después, trasladado a la saturación publicitaria de la televisión (donde muchos programas, como determinadas teleseries, se hacen para la publicidad). Así exponen Chomsky y Herman esta dictadura secreta del imperativo comercial:



Con anterioridad al auge de la publicidad, el precio de un periódico debía cubrir todos los costes. Con el crecimiento de ésta, los periódicos que atraían anuncios podían permitirse un precio por ejemplar muy por debajo de los costes de producción. Ello representó una seria desventaja para los periódicos que carecían de anuncios: sus precios tendían a aumentar, reduciendo sus ventas y dejándoles un menor superávit para invertir y mejorar sus posibilidades de promoción (...). Por esta razón, un sistema basado en la publicidad llevaba a la disolución o a la marginación de las empresas y los géneros de comunicación que dependían exclusivamente de los beneficios obtenidos por las ventas. Con la publicidad, el mercado libre no ofrece un sistema neutral en el que finalmente decide el comprador. Las elecciones de los anunciantes son las que influyen en la prosperidad y la supervivencia de los medios” (Chomsky y Herman, 1990: 43).



La publicidad, además de constituir un modo indirecto de censura, ha provocado la obsesión por las audiencias, que tan nefastos resultados culturales genera en la televisión actual. Chomsky y Herman se centran más en la discriminación de la “calidad” de la audiencia, con unos anunciantes a la caza de públicos adinerados, lo cual no tiene mejores resultados democráticos que lo anterior: “La idea de que la consecución de grandes audiencias hace que los medios de comunicación sean «democráticos» sufre así una debilidad inicial, ¡cuyo equivalente político sería un sistema de voto ponderado por la renta!” (1990: 46). Lógicamente, el campo de discusiones y temas, la cultura resultante se caracterizará por “cuestiones secundarias o poco comprometidas” (Chomsky y Herman, 1990: 47), además de, podríamos decir, el reino del entretenimiento fácil y de todo aquello que sea comercial, vendible, alejado de profundidades abstrusas y visiones críticas molestas. Los anunciantes, en consecuencia, suelen apoyar programas que concuerden ideológicamente con ellos (a saber, contenidos que no osen poner en tela de juicio la ideología corporativa dominante): “Las grandes empresas que se anuncian en la televisión”, dicen los autores, “raramente patrocinarán programas que aborden serias críticas a las actividades empresariales” (Chomsky y Herman, 1990: 48). En Ilusiones necesarias, Chomsky cita al Economist londinense, el cual destaca que las “estaciones” y los “canales” han aprendido a llevarse bien con “las simpatías más delicadas de las grandes empresas” (en 1992a: 18). Simplemente: si alguna información (especialmente antiempresarial) agrede a los anunciantes, la información desaparece.
La estafa publicitaria, delito premeditado, dice Evaristo en ritmo punk. Sabina dice que los medios masivos no hablan de mí, ni de tí. Solamente hablan de ellos mismos, de sí mismos. Un sí mismos exclusivo, maravilloso, sabroso, jugoso, siempre un metro adelante de la nariz. O dos metros adelante, o diez, o cien. Pero también es indudable que mucha gente siente que su vida encuentra ideas y razones para ser en los mensajes que emiten los medios corporativos de difusión. La pertenencia al grupúsculo dueño del dinero es una zanahoria muy fuerte para el sector que aspira al engrandecimiento personal. A mí no me interesa ese tablero, prefiero los sucesos colectivos.

Hay una frase que se hizo famosa: el medio es el mensaje, es críptica, cortita, pero contiene algo de verdad. Por ejemplo, si decimos: Magneto es Clarín, Clarín es el mensaje, Magneto es el mensaje. ouch. También tengo que decir que ver como los pobres periodistas se van autoinmolando con estoicismo figurado en esos medios es conmovedor. Me conmueve hasta la indignación y llego hasta las lágrimas. Lágrimas de risa, porque no puedo dejar de reírme de sus caras fingiendo creer lo que dicen. Lo cierto, es que están vacíos, no tienen contenido y se les nota demasiado, son como las moscas después de que se las comió la araña, una cascarita.




3. El tercer filtro se basa en el suministro de noticias a los medios de comunicación. Básicamente, el modelo de propaganda funciona mediante la información generada por el gobierno, las administraciones públicas, las instituciones burocráticas y las corporaciones (de hecho, la clase empresarial es la única que puede producir información y propaganda al mismo nivel que el estado, y se plasma en sus enormes inversiones en publicidad política y relaciones públicas). La información que reciben los periodistas está cuidadosamente preparada por las burocracias o las empresas, con el fin de “facilitarles” el trabajo, sin contar con las frecuentes subvenciones económicas que reciben los medios. Resultado: información frecuentemente acrítica, y lógicamente al servicio de su fuente primaria. Así, a través de la manipulación de los medios se manipula a los públicos y la información “independiente” que éstos reciben. Propaganda en su estado puro, como propagandística es la financiación de “expertos” que se pronuncian sobre diversos temas. Chomsky y Herman describen a estos “expertos” como intelectuales a sueldo que justifiquen los intereses de las elites y, entre otras cosas, abonen el campo para la credibilidad y penetración de la ideología corporativa:
De acuerdo con esta fórmula, durante los años setenta y a principios de los ochenta se creó una retahíla de instituciones y se reactivaron las ya existentes con el fin de dar publicidad a los puntos de vista empresariales. Varios cientos de intelectuales fueron captados por estas instituciones, que financiaron sus trabajos y diseminaron su producción entre los medios de comunicación mediante un sofisticado esfuerzo propagandístico. La financiación empresarial y la clara finalidad ideológica de este esfuerzo no ha tenido un efecto perceptible sobre la credibilidad de estos intelectuales, sino que, por el contrario, la financiación y la promoción de sus ideas les ha catapultado a la prensa (Chomsky y Herman, 1990: 59-60).



Además de los intelectuales “expertos” están los “expertos” mediáticos promocionados por las propias empresas de comunicación (una clase de líder de opinión críticamente retratado por Guy Debord en sus “Comentarios a la sociedad del espectáculo”), o los antiguos radicales políticos reconvertidos al credo neocapitalista, toda vez han llegado a “ver la luz”, como dicen los autores. De hecho, y a manera de ejemplo ilustrativo, el periodista Luis Ignacio López ha subrayado que la revolución neoconservadora de Reagan fue teorizada por pensadores ex comunistas (cfr. López, 1988: 52-54)
Lula, el presidente brasileño, admitió que no lee la prensa de su país porque le da “acidez” y lamentó la actitud “prejuiciosa” con que los medios tratan a su Gobierno. Lula, además, aseguró que los grandes medios de comunicación “históricamente” lo han hostilizado. Lula, goza de una popularidad masiva. Con Evo pasa lo mismo, con Chávez, ni hablar, para los medios es el hijo del demonio. Con Correa, otro tanto. Con Lugo, no sé, pero sospecho que no debe ser fácil. Con Fidel, bueno, ya lo sabemos, todos los medios consideran a ese viejo valiente, inteligente, agradable, perseverante, fiel, sin duda, la personalidad viva más importante de Latinoamérica, como el mismísimo demonio. Y con Cristina, de esto soy testigo, el enfrentamiento que le plantan los medios masivos más poderosos es encarnizado.
De hecho, para tratar de contrarrestar los efectos de la manipulación informativa casi todos los jefes de estado progresistas de Latinoamérica apelan a las columnas que llevan su firma, publicadas en diferentes periódicos, o hacen programas de radio que todos pueden escuchar, o deciden hacer transmisiones propias de los actos de gobierno. También están intentando con relativo éxito generar nuevos medios de comunicación con respaldo estatal o dependientes de agrupaciones sociales. Es una ardua tarea, fundamentalmente porque la actitud de los más poderosos medios masivos de comunicación en Latinoamérica es antipopular y antidemocrática. El trato que reciben sus periodistas menos renombrados habla a las claras de la consideración que tienen los emporios de prensa con sus empleados. Los grandes medios masivos son la reserva moral del conservadurismo. Solo diría que son patéticos, si no fuera porque lograron movilizar a muchísimos sujetos a su manifestación más importante, en el Monumento de los Españoles. La gesta popular más amargante que yo haya visto en mi vida. La Alianza Patriotera.



4. El cuarto filtro bascula sobre las críticas a los contenidos de los medios de comunicación; un número heterogéneo de respuestas negativas que son orquestadas por las elites gubernamentales y económicas para acallar cualquier información o emisión que suponga un atentado contra sus intereses. Los autores citan en Los guardianes de la libertad determinadas instituciones norteamericanas dedicadas a velar porque los medios ofrezcan una imagen correcta del mundo empresarial; no por casualidad, tales instituciones están organizadas por la gran empresa.
Y acá aprovecho para alegar en contra el discurso antipopulista, o sea, el discurso de elite. Quieren convertir al populismo en mala palabra. Pero nunca podrán contra lo popular, porque lo popular es por sí mismo. Es así, es popular. Los redonditos de ricota no necesitaron de la prensa. El peronismo tampoco necesitó a la prensa. Acá, solo lo pop necesita de prensa, porque lo popular es por sí mismo. La cumbia villera no le pidió permiso a nadie. Antes, el tango tampoco. Y si fuera por la prensa corporativa, el folklore sería una antigüedad en desuso. Pero acá estamos, aunque la última propaganda sea del audi seis, bailando una chacarera. Hay una gran trampa para los seres humanos que es querer sentirse especiales. Queremos vanagloriarnos en nosotros mismos. Pero es una actitud tan superflua que no merece esfuerzo de análisis. Cuenta un libro sagrado que un tal Cristo, durante su estancia en el desierto, desechó la oferta de grandeza personal que le hacía el demonio. La grandeza personal no es grandeza en absoluto.



5. El quinto filtro se basa en el anticomunismo como mecanismo de control ideológico. Quizá está ya obsoleto tras la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS, pero su operativa (típicamente propagandística, y centrada en la “regla de la simplificación y del enemigo único” de la que habló Domenach hace ya medio siglo: ellos contra nosotros –cfr. Domenach, 1986-.) puede extrapolarse fácilmente a casos como el de la guerra del Golfo, mientras que los resabios ideológicos del anticomunismo (básicamente, un escudo para los intereses de los ricos) prosigue en los medios, promocionando el individualismo proempresarial (desde la prensa de derechas a algunas series juveniles de televisión, por citar medios españoles) y el ataque sin cuartel al estado del bienestar.
Este resumen de los filtros de la información de Chomsky y Heman se puede consultar en este link: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina47febrero/4704pineda.htm



Hablando de comunicación, no vamos a ser tan profanos como para no mencionar la internet, que cobija los nuevos formatos de comunicación mediante las computadoras personales interconectadas. Las páginas personales, las comunidades virtuales, youtube y demás, incluidos Cumbio y los fotolog, son la nueva instancia que se incorpora al tablero de las comunicaciones, pero aún no sobresalen como medios que modifiquen radicalmente la comunicación de las personas. En general, no son más que espacios reproductores de las ideas que ya conocemos. Y, aunque se divisan algunos sitios interesantes con grados elogiables de originalidad, en general sucede, creo yo, lo mismo que cada vez que se difunde masivamente un nuevo medio de comunicación: surgen todo tipo de contenidos y de teorías disparatadas para explicarlos. Pasó con la radio, con la tele, con los diarios. Ya le llegará el turno al iphone. La red, más que nada, facilita el acceso a las ideas emanadas por los centros de poder económico. La libertad de prensa, salvo por unos escasísimos ejemplos, no es más que libertad de empresa. También lo dijo Jauretche.

Se te pudre el cuello
se te pudren las orejas
se te pudren los ojos
Ay! Ay! Ay! Ay!
Tu comida está podrida
y tu agua corrompida
Respiras aire podrido
Ay! Ay! Ay! Ay!
Podredumbre!
La ciudad está podrida
y sus calles descompuestas
y la gente que se oxida
Ay! Ay! Ay! Ay!
Podredumbre
Hombres, mujeres y niños
se encierran en sus guaridas
y la podredumbre avanza,
y nadie puede pararla.
Lo han roto todo!
Lo han roto todo!
En el gheto de chapa y de latón...
a los hombres les queda el alcohol...
Las mujeres a la prostitución...
Ha llegao la civilización!
(Podredumbre, La polla records)


La realidad es el tema más difícil. La única verdad es la realidad, dijo Perón, pero al fin y al cabo, qué cosa es la realidad: ¿El país de las maravillas o el mundo afuera del espejo? ¿Es lo mismo mi realidad de sujeto censurado por el mundo desde el nacimiento que la realidad de Nelson Castro que dice ser censurado porque le levantaron el programa en una empresa de comunicación? ¿O será que la realidad son todos los que están todavía más censurados que yo por la sociedad? No sé lo que es la realidad, pero sí puedo dar fe de mi realidad. Un ejemplo: desde que conocí a Buzzi, a Llambías y a De Angelis mi país está conmocionado para mal. Yo a estos tipos nunca les había visto la cara y, para mí, son los máximos responsables de las complicaciones políticas que tuvo el país en el último año. Fundamentalmente, Buzzi, que fue la piedra angular que trabó el conflicto para favorecer a las grandes corporaciones y ahora aparece como el vocero del reclamo prepotente.

Yo, como pobre, tengo claro que si mis representantes me llevan a perder, no son mis representantes. Y eso fue lo que pasó con la Resolución 125. Buzzi les está haciendo perder dinero a los pequeños y medianos productores desde que los arengó para que boicotearan al país, para tratar de quebrar al gobierno democrático, logro obtenido a un cuarto, diría yo, o quizás sea que simplemente arengaron a un grupo importante que los acompaña con ceguera fundamentalista, pero que parece que va perdiendo convicción.

«Porque es muy cansador manifestarse viste, todo el día en la ruta, es un plomo te digo, prefiero estar en casa con el aire, pero yo, te digo, soy militante, yo mando a los paisanitos, qué querés, que me calcine al mediodía, no, por favor, yo voy a la nochecita, cuando está la tele, salgo en telenoche, viste».

Sinceramente no sé evaluar la adhesión que lograron. Pero la defección de Cobos en el Senado, será memorable en la historia política de nuestro país por mucho tiempo.
Me acuerdo con precisión cuando la presidenta Cristina Fernández salió a presentar la Resolución 125 y argumentó que los precios de los alimentos estaban siendo manipulados por los fondos buitre que salían de la burbuja financiera y que por eso implementaban las retenciones móviles: si el precio subía, subían las retenciones, si el precio bajaba, bajaban las retenciones. En ese momento, todos los hoy maldecidos gurúes económicos decían que nos encaminábamos a diez años de aumento continuo de los alimentos, que la soja iba a costar mil dólares la tonelada. Algunos bochazos sostenían que la hectárea que se pudiera plantar con soja debería valer 20.000 mil dólares. Decían que era razonable el petróleo a 140 dólares. De hecho, esa especulación sobre los productos básicos provocó un aumento del precio de la comida, además de importantes reclamos sociales en algunos países del mundo pobre, como en India.

La soja aumentó en un año de 300 a 600 dólares. Los dueños de las finanzas llegaron a la cima de su neurosis cuando se abalanzaron sobre los alimentos, era el último recurso. Un desatino. Estaban dispuestos a destruir el mundo antes que admitir su derrota total, aplastante, vergonzosa. Igual que acá con De la Rúa, que todavía no nos pidieron perdón, pero ahora, todos los que apoyaron a De la Rúa quieren aparecer como los custodios del federalismo. Los patéticos estertores del radicalismo, del duhaldismo y del menemismo persiguen lo mismo: como no puedo hacer nada, rompo todo. No quieren admitir que están afuera.

Volviendo a la zaga de los especuladores de siempre, resultó que los aliados locales de los centros del poder decidieron que no podían dejar que un gobierno popular se encaminara a consolidarse en esos diez años consecutivos de bonanza que venían para los productores de alimentos, que especulaban inauditos de ganancias que no estaban dispuestos a compartir con la plebe. Entre sus fuerzas, los dueños del dinero, hacen abuso de la inmensa estructura que instrumentaron al apoderarse de los medios masivos corporativos, que operan a pleno a favor de los poderes económicos concentrados. Hay que decir que lo más globalizado que existe en este mundo es la corporación mediática. Pero, siempre hay un pero, así es la especulación y esta vez los que apostaron al desastre alimentario no tuvieron suerte. En ese momento pugnaban para no compartir esas ganancias descomunales, y hoy, un año después, dicen que reclaman por su pobreza. Es el mismo discurso que utilizan los centros financieros de poder caídos en desgracia. Ahora, los ganadores, los winners, los ensalzados en sí mismos, los que nos desprecian impúdicamente, le piden ayuda al gobierno.

Escuchen bien: los más ricos le están pidiendo a todos los gobiernos del mundo que les traspasen todo, les exigen, porque si no, no saben lo que va a pasar... Pero si vuestra pretensión es que TODO siga caminando, por favor, depositen cinco mil millones de dólares de los pobres en esta cuenta, que es mía. Serían iguales que los mendigos si no fueran extorsionadores profesionales. Son los máximos hipócritas que habitan el planeta. Y ahora que rompieron TODO ni siquiera se suicidan. Pero no son idiotas, son unos malditos perversos. Yo creo que no tienen vergüenza y Mi realidad me dice que no están diciendo la verdad, pero como decía, qué es la realidad.

Lo que hoy sí es realidad, es que Cristina tenía razón. Ahora ya lo sabemos, la burbuja no solo era inmobiliaria, la llamaban ingeniería financiera, pero no era más que el fraude del avión, o de relevance, o cualquier pirámide económica que hace usufructo del último incauto que cae en la trampa. Puramente ficticia, fundamentalmente fraudulenta, una verdadera estafa de los centros del poder a todos los idiotas que juntan dinero, y que, encima, ahora pagaremos todos los que no tenemos nada. Nosotros, los pobres, ya estamos pagando el desastre. Nosotros siempre pagamos el desastre. Sinceramente, siento que habría que encarcelar a todos estos financistas, pero como ellos son los dueños de la Ley, porque son los dueños del Dinero, seguro que la culpa de ellos recae sobre nosotros.

¿Es la realidad Macri, Duhalde, De Narváez, Solá? ¿Es la realidad Elisa Carrió, Gerardo Morales, Sanz, Aguad? ¿Es la realidad Cobos, Vilma Ripoll, Pino Solanas? ¿Es la realidad Kirchner, Moyano, los intendentes? ¿Es la realidad Lozano, Macaluse, Sabatella? ¿Son los cuatro jinetes de la mesa de enlace, la realidad? ¿Son representativos? Yo no sé, pero la política hoy forma parte de la realidad, de la discusión. Durante muchos años, acá, la política parecía ser algo casi insondable, inalcanzable. Otro dato me alienta: hoy todos los políticos hablan del futuro, de octubre, del 2011. Antes, acá, teníamos vedado por pudor el hablar del futuro. El no future acá no era una especulación atómica, acá el no futuro era el no presente. Solamente se podía hablar del maldito presente y del doloroso pasado.

Bueno, ahora se habla del futuro, no es poco. Por otro lado tengo la amarga sensación de que no tiramos todos para el mismo lado, digo en lo básico, en la felicidad de la gente. O en la alegría, o en el buen vivir, tranquilo, sencillo, sin escándalos. Hay un grupúsculo de gente, muy mediática, que está emperrada en no dejarnos disfrutar de la vida. Es una pena, porque de nuevo los trabajadores, los que andamos en el tren, los que nos mojamos con la lluvia y nos acaloramos con el sol, los que nos cansamos, estamos dando ejemplo de convivencia. No somos los responsables de los daños. Por el contrario, los que viven con abundancia de elementos se muestran inflexibles, prepotentes, disconformes. Y, para peor de todo, dañinos.

También tengo que decir me duele cuando personas que considero agradables le dan la espalda en forma descarada a Cristina. Siento que la mina se está rompiendo el lomo para ser una Presidenta de excelencia, en este país ultrapedorro. Y veo a gentes, que históricamente coincidieron con ella, haciendo uso de la mera especulación argumentativa. Por suerte, también sé que el voto de Mariano Grondona vale lo mismo que el de cualquiera. Es el voto universal, que a tan pocos con mucho poder disgusta.
Y encima ahora que ganan los gobiernos populares se descree de los resultados de las elecciones, se montan matos de sospecha, se enrarece el clima. Todo puesto en el tablero por los autodenominados defensores de la república, se dicen demócratas, pero no hacen más que desconocer y, si pueden, proscribir, a sus vencedores legales. Se dicen defensores de las instituciones pero judicializan la política en modo insensato. Y al mismo tiempo dicen que no le creen a la Justicia. Son la antipolítica.

Aborrecen a los militantes, a la gente interesada, a los que participan. Odian a los gremialistas, que no son otra cosa que los representantes de los trabajadores. Odian los aumentos de sueldo. Odian tantas cosas que me aburre indexar. Y, además, sin ponerse colorados dicen: son terroristas, son negros, son chorros, son corruptos, son indios, son vulgares y no sé cuántas cosas más dicen. Y ni siquiera se dan cuenta de que son soberbios, violentos, prepotentes, clasistas, divisionistas. Charly García los llamó dinosaurios, pero estos todavía no se extinguieron. En Latinoamérica los conocemos todos.

El mundo muta y los conservadores y codiciosos dueños del poder se quedan sin la excusa de la democracia liberal ante los proyectos autónomos, porque los proyectos con fuerte contenido autónomo se están imponiendo en las democracias liberales. En las urnas. Todo, porque los centros de poder económico realizaron por el mundo una campaña de propaganda de la democracia liberal, sabían que contaban con los medios para imponer representaciones fraudulentas para erigir democracias fraudulentas. Impusieron sus intereses a los de las mayorías, con represión, con proscripción, con censura. Autoproclamadas democracias de minorías que no son democracia en absoluto, se imponen mediante la conquista psicológica, por medio de la construcción de un determinado estatus de conciencia, para ello, utilizan descaradamente sus intrusivos medios de comunicación masiva, sus expertos, sus verdades para todos.

Son los dueños de la palabra, son los que hablan y son los que callan a los otros. Así es la tercera guerra mundial, no tengan la menor duda. Sutil, cuasi natural, si está en la tele, es un encanto, un verdadero canto de sirenas. Es la gran apuesta de los centros de poder. Claro, si no resulta, también tienen armas jodidas y conciencias sucias que las usan con descaro. Son perversos y terroristas, porque insisten en generar miedo. Y si no alcanza el miedo, también son los dueños del terror. Son bárbaros. Pero se visten tan lindo... Y tienen tanta plata... Los bancos se funden y sus ejecutivos nadan en dinero. No es humor negro, es terrorismo.

¿Es la realidad mi vieja cambiándole los pañales a mi abuela? ¿O Pato cambiándole los pañales a Juanita que recién nació? ¿Es la realidad Elisa Carrió diciendo que hay que pedirle de nuevo préstamos al Fondo Monetario Internacional? ¿O el chico trabajando? ¿O la mamá excluida del mundo que sale llorando de la escuela pública porque aceptaron a sus hijos y le entregaron los elementos básicos para que los niños puedan concurrir? A mí, sinceramente, me parecía imposible que una mujer tan preparada sea la Presidenta de mí país y hoy la disfruto. A otros, les parece imposible que esa mujer sea la Presidenta de la Nación y hoy la combaten. Otro día, si las ganas me acompañan, también voy a hablar de nuestra izquierda boba. Pero ahora las ganas no me acompañan.

Juro que estoy esperando con ansias la gran encuesta, la que verdaderamente influye en nuestras vidas, espero por el día en que hablamos todos, conteniendo mis expectativas. Espero, porque confío en que esperar el momento oportuno es un mérito. Estoy esperando con ganas para ver cuál es el resultado de las elecciones, de este verdadero plebiscito puesto en escena por los medios masivos de comunicación corporativa como principales opositores, que imponen una sarta de candidatos sin representatividad. Estoy esperando octubre con ganas, para ver si la realidad está cerca de lo que dicen los medios o de lo que yo veo, de lo que yo siento.

Febrero de 2009

Economía/ Entrevista con Jaime Fuchs

Entrevista a Jaime Fuchs

"La crisis actual es una oportunidad para terminar con el sistema de explotación de los pueblos"


Por Conrado Yasenza.

Desde joven Jaime Fuchs militó en el movimiento universitario y sindical. Integró diversas entidades en defensa del Petróleo, del Patrimonio Nacional, y contra el pago de la Deuda Externa. Fue Director de "Problemas de Economía" (del Partido Comunista Argentino) Periodista y autor, entre otros libros, de: "Los trusts yanquis contra la Argentina"; Argentina, su desarrollo capitalista"; "Estructura económica social"; "Las transformaciones en la Argentina" y "Argentina de rodillas" en colaboración con José Carlos Vélez. Integrante de la Asociación Héctor. P. Agosti
En esta entrevista Fuchs reflexiona sobre el panorama que dejó la derogación de la ley 125, el peso del dólar y las repercusiones de la crisis financiera mundial.

- ¿Qué quedó como situación económica luego de la derogación de la ley 125 y cuál es la realidad que comenzó a partir de allí?

- La respuesta, a mi entender, no puede eludir la referencia, en grandes rasgos, acerca de los importantes cambios que han tenido lugar en nuestro agro en las ultimas dos décadas.

Estamos en presencia de un desarrollo capitalista en el campo en el marco de una estructura latifundista-minifundista, en forma destacada, de la propiedad de la tierra, con un proceso de monopolización y extranjerización inédita en todos los poros de la sociedad argentina. A pesar de la deficiencia de los censos agropecuarios, el último publicado en 2002, revela que la concentración de la tierra ha ido en aumento: solamente el 2% de las explotaciones (6.160 de mas de 5.000 ha) son propietarios de 87,3 millones de has, equivalente en superficie a varios países de Europa Debe tenerse en cuenta que no son pocos los que tienen entre 50.000 y 100.00 has. Entretanto, el 55% de las explotaciones, o sea 162.122, son propietarios de hasta 100 ha, y no alcanzan a cubrir el 3% del total de la superficie en explotación.

Diversos estudios estiman que 50 de la llamadas “familias tradicionales” Integrantes de la burguesía terrateniente, disponen entre 35 a 40 millones de has. Hay también nuevos actores: los Elsztain, Alvarado, Guil, Reyes, Terrabussi, Eurnekian, Romero, Brito, Macri.

En los últimos años, apareció un nuevo pariente de la “sagrada familia”, el capital transnacional financiero especulativo, que maneja un total aproximado entre 25 a 30 millones de has: Son grupos Benetton, Adecoaghro, (Soros y Otros), Grobocopatel, Douglas Tomkins, Irsa, y otros.

En la cadena de agro-industria, falta aun, un actor de primera línea; las empresas transnacionales: Monsanto, Cargil, Nidera, Bayer, Syngenta, Dupont, Bunge y Born, Dreyfus,,Glencore, dueños de los nuevos paquetes tecnológicos, que han permitido alcanzar elevados rindes, y figuran asimismo algunos de ellos entre los principales exportadores controlando puertos, el transporte, participando en los fondos de inversión y, los pools de siembra

Estos grupos de intereses, ante la enorme suba coyuntural de los precios de los granos en el mercado mundial, particularmente la soja, mayor demanda y aprovechando las enormes ventajas que ofrecía la calidad de nuestras tierras, han sometido nuestro agro a una explotación intensiva, irracional, acentuando como nunca el monocultivo a base de la soja, acentuando la depredación a fin de apropiarse de una ganancia extraordinaria estimada en varios miles de millones de dólares.
Una parte reducida, también le llego al chacarero, que de un día para otro se transformo de productor en rentista y la actual dirección de la Federación Agraria Argentina, olvidando su origen y sus luchas contra la oligarquía terrateniente y los monopolios, se abrazo a la Sociedad Rural Argentina.

El derrame de dólares duró poco.

No hace falta extenderse demasiado en que la actual crisis económica, financiera y política que conmueve al mundo, no va impactar de igual manera a la élite dominante que a los pequeños y medianos productores. Esto está escrito en muchas paginas de la historia argentina. Es parte de la naturaleza del capitalismo y, mucho más en épocas del dominio del monopolio financiero que en épocas de crisis, el peso principal se descarga sobre el pueblo trabajador del campo y la ciudad. Y será mayor esa carga, si se cruza de brazos y espera el mana del cielo


- ¿Existe un giro hacia la ortodoxia frente al modelo productivo competitivo que promovió el gobierno? (Suba de tarifas, dólar bajo y desaceleración del crecimiento del gasto público; apoyo financiero externo versus ahorro interno para sostener el crecimiento)

- La pregunta incluye diferentes aspectos. El giro a la ortodoxia o a la heterodoxia son expresiones de uso común por economistas y círculos académicos, y a mi entender, no nos ayuda mucho a acercarnos al conocimiento de la realidad. Creo que estamos hablando de la actual política económica del gobierno

Como es sabido, dicha política no surge en el vacío. Actúa en función de los intereses económicos y políticos, dominantes en nuestra sociedad capitalista, repercutiendo en su aplicación y profundidad en las medidas, la relación de fuerzas existentes y la resistencia que despliegan los sectores populares que sufren sus consecuencias y se oponen al poder económico y financiero

En nuestro país, con un capitalismo que tiene ya más de ciento veinte años, de existencia, han prevalecido hasta ahora, dos poderosas fuerzas en el sistema económico social: una burguesía terrateniente que actúa también en múltiples actividades, y el capital financiero extranjero, ambas entrelazadas entre sí por miles de hilos. Lógicamente, estos intereses han impreso su sello al capitalismo argentino y han influido históricamente en las diferentes políticas de los gobiernos de turno. No es por casualidad que figuramos entre los países “en desarrollo”, “subdesarrollados” o, "emergentes”, o en “la periferia de las grandes potencias”. Hay denominaciones para todos los gustos, pero el fondo del problema, es que nuestro país desde hace mucho tiempo arrastra el proceso de la dependencia y estructuras atrasadas, como la terrateniente,

De allí, las consignas populares “Liberación o Dependencia”,” Liberación Nacional y Social,” o sea, la necesidad de conquistar definitivamente la independencia económica y política, para que el pueblo decida sobre las transformaciones revolucionarias que termine para siempre con la explotación del hombre por el hombre.

Sobre la primera fuerza que hacemos referencia mas arriba, la actual lucha en el agro, pone en clara evidencia la importancia que continua teniendo la vigencia del doble monopolio de la propiedad de la tierra, base material de la oligarquía agraria.

Respecto de la segunda fuerza, distintos documentos de las Naciones Unidas sobre las empresas transnacionales en el mundo, - forma dominante de operar por parte del capital imperialista-, ponen de relieve que nuestro país se encuentra entre los países con un alto grado de transnacionalización de su economía.

Como ejemplo, publicados, por INDEC, nos informaba que a fines de 2005, entre las 500 empresas más grandes del país-excluido bancos y las explotaciones agropecuarias-, el peso de las empresas transnacionales extranjeras era el siguiente:
En el valor total de la producción…………. 83%
En el rubro de Valor Agregado………….. 85,7%
En el total de utilidades declaradas……. 92%
Para años posteriores INDEC ha suspendido dicha información. Pero datos de distintas fuentes, nos revelan que se ha mantenido ese peso y en algunos rubros se ha acentuado, como minería, petróleo, comercio minorista, servicios, etc.

Acerca de su peso actual en la sociedad y en el mercado capitalista, un documento de la CEPAL nos advertía que “ Las empresas transnacionales (ETs) pasan a desempeñar un papel decisivo en tanto coordinadoras directas de la actividad económica en el mundo”, agregando que ha pasado a la historia el “ libre mercado” (N.U.Cepal “Vientos de cambio: los nuevos temas centrales sobre las empresas transnacionales” Documento de Trabajo No.63/1995)

No hace falta explicitar las consecuencias no solamente económicas, sino también políticas, culturales y sociales que origina este enorme poder concentrado, cuyo objetivo principal es la obtención de mayores ganancias...

Sobre este talón de fondo ¿hasta donde se puede desarrollar una política económica oficial que contemple el interés nacional y el bienestar popular?
¿Puede aplicarse un “modelo productivo” y llevar a cabo una mejor distribución de la renta nacional, si nuestro país sufre una sangría permanente por el alto tributo que paga el pueblo argentino al capital imperialista y a sus socios locales? Hemos estimado que anualmente, aproximadamente un 25 a 30% de la Renta Nacional sale por esa vía.


- ¿Cuáles pueden ser las posibles consecuencias de la crisis financiera internacional sobre la economía argentina? ¿Es tan sólida la economía como el gobierno profesa?

- Por todo lo expresado más arriba, y muchos otros aspectos políticos y culturales, nuestro país, desde hace mucho tiempo, sufre una profunda crisis estructural, que nos hace sumamente vulnerables a las crisis del exterior.

Un aspecto importante para defenderse de las crisis de las grandes potencias capitalistas, es la solidez que ha alcanzado el mercado interior y sobre todo, la calidad de vida de nuestro pueblo.

Se da la paradoja que producimos alimentos que pueden satisfacer plenamente a más de trescientos millones de personas, pero en nuestro país hay millones de niños, jóvenes y ancianos que por falta de recursos no alcanzan a cubrir las necesidades mínimas.

Sin hablar de las grandes riquezas potenciales que aun disponemos en recursos naturales, en minería, en fuentes de energía,, considerando también el alto nivel de educación y formación técnica de nuestros trabajadores y profesionales.

Bajo la presión de grandes luchas populares, el gobierno ha dado pasos muy importantes, en materia de derecho humanos y juzgamiento de la cúpula militar y policial responsables de crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo, no es una casualidad, ni olvido, que en el banquillo de los acusados hay aun grandes ausentes. Nos referimos a la elite del poder económico y financiero, extranjero y local, que han financiado, participado y se han beneficiado con el Terrorismo de Estado. Existen documentos y publicaciones de investigación, que han identificado con nombre y apellido, a sus principales integrantes.
Lo anterior nos suscita otro interrogante ¿No abarca también la defensa de los derechos humanos la eliminación de la pobreza y desocupación estructural, que sufrimos? ¿Terminar con la elevada mortandad infantil por causas evitables? ¿Asegurar el derecho a la salud? ¿Terminar con el genocidio de jubilados y detener la sangría de colosales fondos al exterior?
De que manera nos puede afectar esta crisis, debemos recordar que hasta el año 2001/2, cada crisis económica y financiera del exterior ha impactado profundamente en el país, en la esfera productiva, y en la vida social.
A mi entender, deberíamos tomar conciencia que estamos ante una crisis de las mas graves en los últimos cincuenta años y que las grandes potencias encabezadas, por los EE.. UU trataran de hacernos pagar en todo lo posible, en igual sentido a los demás países en su esfera de influencia, sus graves consecuencias.
La historia nos ha dado una oportunidad: la posibilidad de detener ese impacto letal. No estamos solos. Desde hace tiempo, la revolucionaria Cuba nos ha dado el ejemplo de que las fuerzas del imperialismo y de las oligarquías locales se imponen si los pueblos bajan los brazos.
En la VI Cumbre de ALBA( Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América), realizada a principios del año pasado en Caracas, en la cual participaron diez países del continente, se alerto al mundo sobre la actual crisis y en su declaración política se proclamo frente a los designios del imperio, la necesidad de construir un nuevo modelo de integración y unión de nuestra republicas y nuestros pueblos, que garantice la plena independencia económica y política.
Posteriormente, en el último Foro Social Mundial realizado en Belén ( Brasil, a fines de Enero de 2009, con la presencia de cinco presidentes del Cono Sur, Rafael Correa, presidente de Ecuador, en su exposición ante los Movimientos Sociales de dicho evento remarcó, ante la actual crisis, la urgencia de poner en marcha los programas ya elaboradas en materia energética, alimentaría y otras formas de colaboración y frente a la crisis global explicito los rasgos de la nueva propuesta socialista.
Por su parte, el presidente de Paraguay Fernando Lugo, señaló que creemos que esta América Latina es diferente y que nuestro país recuperara su dignidad. Queremos ser tratados de igual a igual y no habrá descanso hasta lograrlo. Evo Morales mencionó que la nueva Constitución Boliviana establece como derechos humanos los servicios básicos como el agua, la salud y la educación, proponiéndose a terminar con los grandes latifundios
Corren nuevos vientos de transformaciones revolucionarias en nuestra América... La Argentina, ha firmado importantes acuerdos con dichos países y con la Revolución Venezolana, entre ellas la formación de una entidad bancaria común, para salir del sometimiento del capital financiero transnacional.
No hace falta señalar que esta gran batalla requiere, la unidad sagrada de nuestro pueblo, del movimiento obrero y popular.

- ¿Qué importancia tiene el dólar en la economía mundial y en la actual situación de crisis?

- Me permito transcribir las líneas que escribí en el ensayo: ”Como nos impacta la crisis global”, Págs. 5-7, Edición de la Asociación Héctor P.Agosti, Bs.As.Enero 2009.
Al respecto, no pueden dejar de mencionarse algunos acontecimientos de cierta trascendencia para el debate de la actual situación.

Los acuerdos de la Conferencia Monetaria y Financiera, junio 1944, en Bretton Woods (Estados Unidos), establecieron el patrón dólar-oro. El dólar fue aceptado como equivalente al oro en las operaciones de pagos internacionales, comprometiéndose los EE.UU. a cambiar los dólares acumulados por los bancos centrales de otros países en oro, al precio de 35 dólares la onza troy ( (31,1 grs.)

En la práctica cotidiana, el dólar fue utilizado en el exterior para facilitar la expansión de los intereses imperialistas de los EE.UU. subordinando las monedas nacionales de otros países a la moneda norteamericana. Un papel no menos relevante en esa dirección desempeñaron los organismos creados en Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Reconstrucción y Desarrollo (Banco Mundial) que controla y supervisa los EE.UU.

El gobierno norteamericano, en agosto de 1971, deja sin efecto la convertibilidad del dólar por el oro. Es el comienzo de una reestructuración del sistema monetario colocando al dólar en el sillón del mandamás, en una posición monopólica en las relaciones comerciales y financieras internacionales.

En una palabra, la moneda nacional norteamericana se transformo en una divisa mundial y su emisión, circulación y movimiento, quedaron subordinados a las decisiones políticas e intereses que más convenían a los EE.UU. y a sus empresas. De esta manera el capitalismo monopolista de Estado, o sea la fusión del capital financiero con el Estado al servicio de los monopolios alcanzo en los EE.UU. su máxima expresión.
Al respecto nos permitimos un breve paréntesis, para aclarar en lo posible algunos aspectos del movimiento y política monetaria.

Desde su posición hegemónica, los EE.UU. no han vacilado en violar las leyes del capitalismo y, en este caso, las leyes de la circulación monetaria. Como se sabe, la masa necesaria de dinero en circulación en un mercado, en un periodo determinado, depende de la suma de precios de las mercancías vendidas omitiendo las ventas a crédito, mas la cantidad necesaria para cubrir los pagos cuyo plazo ha vencido, restando aquellos pagos que se compensan mutuamente, todo este proceso dividido por el número de rotaciones de cada unidad orgánica de dinero en cualquiera de sus formas.

Los EE.UU., al hacer caso omiso de esta ley, han empapelado el mundo con sus papeles dólares, promoviendo la inflación de papel moneda, justamente el dólar. Algunos países, en momentos extremos (guerra, conmociones) lo han puesto en práctica por tiempo limitado, pero el gobierno norteamericano lo ha utilizado permanentemente originando serios problemas a los demás países.

La inestabilidad monetaria y cambiaria tomó un curso desestabilizador. En busca de una base teórica que legitimara esta política, sacaron del cofre de la historia viejas teorías, entre ellas la denominada teoría cuantitativa de la moneda (del ingles David Hume, siglo XVIII) y otras concepciones semejantes de la escuela clásica del capitalismo, que, en su oportunidad fueron sometidas a una critica demoledora por Carlos Marx...

En esencia, dichas teorías y sus búsquedas estériles, ayer y hoy, de regular o reformar el sistema monetario capitalista sin salirse de su marco, tratan de ocultar, deliberada o inconscientemente, el origen del dinero y sus funciones de equivalente general de los valores de las mercancías.En resumen, ignoran la ley del valor, su génesis, movimiento y modificaciones en la etapa actual del capitalismo monopolista. Ponerla a la vista era peligroso, porque podría conducirlos a revelar la ley fundamental del capitalismo, la ley de la plusvalía.

- ¿Cuál es su opinión sobre la política económica y social del actual gobierno? ¿Existe una continuidad del modelo impulsado por Néstor Kirchner?

- Con respecto al modelo económico oficial, hasta donde llega mi conocimiento desconozco la existencia de planes trienales, o quinquenales, existiendo proyectos sobre aspectos parciales. Lo único que ha trascendido públicamente, a fines de 2005, son las estimaciones elaboradas para 2015, de disminución de la pobreza, desocupación, mortandad infantil, trabajo informal y otros aspectos sociales, en cumplimiento de los compromisos adoptados por el país, en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas.
Las metas establecidas, dejan mucho que desear, ante la magnitud de los problemas sociales acumulados. Máxime si se tiene en cuenta el volumen extraordinario de beneficios –exentas muchas del pago de impuesto a las ganancias, -que ha obtenido el poder económico y financiero en los últimos cinco años.
Es sabido que no ha sido revertido de raíz el “modelo” de dependencia, en sus múltiples formas, la concentración de la riqueza en pocas manos. Tampoco se han introducido grandes cambios en las políticas neoliberales o similares, las de” síntesis neoclásica (simbiosis del neokeynesismo y neoclásica) vigentes en las ultimas décadas... Sería demasiado ingenuo pensar que esto lo puede llevar a buen término un gobierno burgués, por más buena voluntad que tenga...
No hace falta reiterar que los cambios y alternativas transformadoras, dependen, sobre todo, de la organización, unidad y de la coincidencia en objetivos antiimperialistas y nacionales por parte de la mayoría de la clase obrera, tanto de la ciudad y del campo, como de los trabajadores de la cultura y amplios sectores populares, que en definitiva representan el 90% de la Población Económica Activa del país.
Por ultimo, hemos mencionado la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas que había establecido para 2015, una baja sustancial de la pobreza, desocupación, etc.
La actual crisis, iniciada en los EE.UU., muestra otra faz explotadora, inhumana, depredadora, del capitalismo contemporáneo Se ha denunciado que solamente el 3% a 5 % de los fondos que las grandes potencias están destinando para salvar a Wall Street y otros centros financieros especulativos, bastarían, en un corto plazo, para terminar con el HIV/Sida, la mortandad infantil por causas evitables y otras pandemias que ocasionan anualmente centenares de millones de muertos.
Frente a la gravedad de la hora, los pueblos no están con los brazos caídos. Nuevamente las campanas llaman para un nuevo despertar de la humanidad. La crisis actual es también una oportunidad histórica para terminar en este siglo con los sistemas de explotación y expoliación de los pueblos.

Febrero 2009.
Por Conrado Yasenza

Zona Literaria/ Latinista del Lunfardo?- Por Fernando Sorrentino




¿Latinista del lunfardo?

Por Fernando Sorrentino*



En su número 94 (julio de 1942), la revista argentina Sur organizó un homenaje a Borges. En una página que se ha hecho célebre, el entonces joven Ernesto Sábato escribió:

A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro. A usted, Borges, ante todo, lo veo como un Gran Poeta. Y luego: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil, inmortal.

No cabe duda de que ambas enumeraciones tienen magia literaria. Sin embargo, me parece que la frase latinista del lunfardo no se ajusta a los hechos, pues, si bien es cierto que Borges fue devoto lector de Virgilio y de Tácito, no lo es menos que detestaba el lunfardo («tecnología de la furca y la ganzúa»),1 al que juzgaba una jerga artificial creada por los letristas de tangos y por los autores de los sainetes.2 Con esa admirable ironía que lo caracterizaba, escribió:

Salvo el lunfardo (módico esbozo carcelario que nadie sueña en parangonar con el exuberante caló de los españoles), no hay jergas en este país. No adolecemos de dialectos, aunque sí de institutos dialectológicos. Esas corporaciones viven de reprobar las sucesivas jerigonzas que inventan. Han improvisado el gauchesco, a base de Hernández; el cocoliche, a base de un payaso que trabajó con los Podestá; el vesre, a base de los alumnos de cuarto grado. En esos detritus se apoyan; esas riquezas les debemos y deberemos.3

Acaso aquí Borges incurra en hipérbole. Aunque no puede negarse que literatos cultos han acrecentado con sus hallazgos verbales el léxico lunfardo, lo cierto es que, en su inmensa mayoría, este vocabulario es de creación popular.
En rigor, Borges postulaba un español que se apoyase en los rasgos más generales de la lengua y que rehuyera los regionalismos y los niveles restringidos del habla, vinieran de donde vinieren:

[…] debemos acentuar nuestras afinidades y no nuestras diferencias. […] la Academia Argentina se equivoca al coleccionar regionalismos. […] lo importante es olvidar los regionalismos y recordar que tenemos la suerte de participar en uno de los idiomas más difundidos del mundo. Y es una lástima que existan los catamarqueñismos, porte­ñismos, andalucismos, catalanismos. Y recuerdo una anécdota bastante buena […]. Los hermanos González Tuñón lo acusaban a Arlt de ignorar el lunfardo. Y entonces Arlt contestó […]: «Bueno», dijo, «yo me he criado entre gente humilde, en Villa Luro, entre malevos, y realmente no he tenido tiempo de estudiar esas cosas», como indicando que el lunfardo era una invención de los saineteros o de los que escriben letras de tango. […] y yo, que he conocido algo a los malevos, he observado […] que casi nunca usan el lunfardo. O no sé: usarán una palabra de vez en cuando. Por ejemplo:

Era un mosaico diquero,
que yugaba de quemera.4


Si alguien hablara así, pensaríamos que se ha vuelto loco o que está ensayando una broma. Porque nadie habla así. Todo ese lenguaje de las letras de tango, que tomó en serio Américo Castro, es un juego literario, no más. 5

El cuento «El indigno» (El informe de Brodie, 1970) nos premia con esta gracia:

—Andá con cuidado. Vos sabés lo que les espera a los batintines.6
Los funcionarios de policía gozan con el lunfardo, como los chicos de cuarto grado.





1. Borges, El tamaño de mi esperanza, 1926.
2. «El lunfardo, de hecho, es una broma literaria inventada por saineteros y por compositores de tangos y los orilleros lo ignoran, salvo cuando los discos del fonógrafo los han adoctrinado» («Prólogo», El informe de Brodie).
3. «Las alarmas del doctor Américo Castro», Otras inquisiciones, 1952. Previamente publicado en Sur, noviembre de 1941, como reseña bibliográfica, con el título de «Américo Castro: La peculiaridad lingüística rioplatense y su sentido histórico».
4. Francisco Alfredo Marino (1904-1973), tango El ciruja (1926). Los octosílabos lunfardos significan más o menos: «Era una muchacha presuntuosa / que trabajaba en la quema [de basura]».
5. F. Sorrentino, Siete conversaciones con Jorge Luis Borges, I, 1974.
6. Batintines (lunf.) = delatores.

*Fernando Sorrentino nació en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1942. Es profesor de Lengua y Literatura.
En 1993 dictó una serie de conferencias sobre aspectos de la literatura argentina en once universidades de los Estados Unidos.
Aunque es autor de una extensa obra ensayística, publicada en diversos periódicos y revistas, su género preferido es la narrativa y, dentro de ésta, especialmente el relato breve.
Sus cuentos se caracterizan por entrelazar de manera muy sutil, y casi subrepticia, la realidad con la fantasía, de manera que el lector no siempre logra determinar dónde termina la primera y empieza la segunda. Suele partir de situaciones muy “normales” y “cotidianas” que, paulatinamente, se van enrareciendo y convirtiéndose en insólitas
o intolerables, pero siempre recorridas por un arroyo sinuoso de espléndido y sorprendente sentido del humor. Para obtener información más completa, puede consultarse su página web:
http://www.fernandosorrentino.com.ar






Zona Literaria/ La Poesía en Julio Cortázar - Por Juan José Hernández

La poesía en Julio Cortázar

Por Juan José Hernández*
(para La Tecl@ Eñe)

No hace mucho, en una librería de viejos de Madrid, compré un ejemplar del libro de poemas de Julio Cortázar Pameos y Meopas, publicado en Ocnos, la prestigiosa y ya desaparecida colección española de poesía contemporánea. La edición es de 1971 y lleva un sugestivo prólogo del autor que no figura en Salvo el crepúsculo, título mas bien anodino de su obra poética completa. La fecha en que aparecieron aquellos poemas explica el tono contestatario del prólogo donde el escritor expresa su adhesión a la revuelta estudiantil del Mayo francés del 68; su apoyo incondicional a la revolución cubana y su confianza en la inminente quiebra de los valores intelectuales de la burguesía para dar nacimiento “a una nueva forma de lo estético y lo lúdico, fuera de los moldes tradicionales de los géneros literarios”
En el mismo prólogo, Cortázar atribuye al “cronopio” Gianni Toti la indiscreción de haber revelado su faceta casi ignorada de poeta cuando en La Habana, durante una reunión de intelectuales afirmó, de manera contundente, que a él le gustaban más sus poemas que su obra en prosa, y que tenía pensado traducirlos al italiano. “Como esto sucedía en el primer territorio libre de América - comenta Cortázar- consideré que no podía negarle a Toti el derecho a manifestar su opinión, aunque la cara de algunos amigos allí presentes tendían a dar una impresión de pataleta.”
En otro momento del prólogo, a manera de autocrítica, el escritor confiesa haber perdido con los años el respeto a priori por la poesía y los poetas, herencia de un humanismo burgués cuyo derrumbe sería irreversible. “Los poetas –dice- no son ya solamente ésos que enumeran los profesionales de la crítica: la poesía está cada vez más en la calle, en ciertas formas de acción renovadoras, en el hallazgo anónimo sin pretensión de las canciones populares y en los graffiti.”
Pese a sus predicciones, Cortázar no reniega de la antigua preceptiva poética, sobre todo en sus sonetos, que por su temática culta y virtuosismo formal perpetúan los valores estéticos de ese humanismo burgués, destinado supuestamente a desaparecer.
“Mis poemas - escribe hacia el final del prólogo- no son como esos hijos adulterinos que se reconoce in articulo morti. Excesivamente personales, herbario para los días de lluvia, se me fueron quedando en los bolsillos del tiempo sin que por eso los olvidara o los creyera menos míos que las novelas o los cuentos”.
Bien pudo Cortázar añadir a sus pertenencias literarias la excelente traducción de Memorias de Adriano, publicada a mediados de los años cincuenta. La famosa novela de Marguerite Yourcenar debió impresionarlo vivamente, a juzgar por el soneto De Adriano a Antinoo, escrito en primera persona, donde el emperador romano evoca a su favorito.
La indeleble formación humanística de Cortázar lo lleva también a incursionar en el problema central de toda metafísica: el tiempo. Y lo hace a través de Anacreonte, un límpido y apasionado soneto con reminiscencias de Quevedo y de Banchs. Me permito transcribirlo aquí, con la intención de que algunas de sus estrofas perduren en la memoria de los lectores. Porque, como decía José Pedroni, la gloria de un poeta no es más que un verso recordado.
ANACREONTE (Julio Cortázar)
Eternamente joven y distante
corazón mío, estrella desasida,
casi sin ti se va de mí la vida
con su gesto y su túnica danzante.
De pie en el albo templo, coribante,
ebrio de soledad y despedida,
me alcanzas esta hiedra entretejida
con la sutil divisa del instante.
Vana corona, vana permanencia
en tanto amor que es ya el amor postrero
y el sabor de la sal bajo las rosas;
delante vas, figura de tu ausencia,
oh corazón, halcón sin halconero,
y en el mañana y el ayer te posas.

Por Juan José Hernández

*Este texto fue escrito por Juan José Hernández especialmente para La Tecl@ Eñe (Número 12) en Marzo del 2004. A casi dos años de la muerte del poeta y a veinticinco de Julio Cortázar, reproducimos este artículo.