01 noviembre 2012

Política y Sociedad/Estamos navegando en distintos ríos/Por Jorge Giles


Estamos navegando en distintos ríos

Si la realidad concreta, con su devenir cotidiano y su historia, viajan en la mochila de los dirigentes políticos que dicen identificarse con el campo popular, habrá que definir, entonces, que quienes hacen política en tiempos del kirchnerismo navegan por  distintos ríos. Ya no se trata de diferencias coyunturales o de velocidad en la acción o de formatos distintos según sea el perfil de los agrupamientos en cuestión. Hay una dificultad muy grave y manifiesta en algunos grupos políticos, sean sindicales, partidarios o intelectuales, en aprehender y mantener el sano equilibrio que sólo otorga,  en beneficio de cualquier postura ideológica, el elemental y esencial sentido de realidad.


PorJorge Giles*
(para La Tecl@ Eñe)


Si la realidad concreta, con su devenir cotidiano, su historia, sus consecuencias a largo plazo, sus costumbres y su necesaria y conveniente teorización, viajan en la mochila de los dirigentes políticos que dicen identificarse con el campo popular, habrá que definir de movida nomás, que quienes hacen política en tiempos del kirchnerismo navegan por  distintos ríos.
Ya no se trata, como en otras épocas, de diferencias coyunturales o de velocidad en la acción o de formatos distintos según sea el perfil de los agrupamientos en cuestión.
Hay una dificultad muy grave y manifiesta, en algunos grupos políticos, sean sindicales, partidarios o intelectuales, en aprehender y mantener el sano equilibrio que sólo otorga,  en beneficio de cualquier postura ideológica, el elemental y esencial sentido de realidad.
Por eso decimos que ese complejo colectivo que es el kirchnerismo, o el peronismo kirchnerista si así se prefiere, más sus aliados políticos estratégicos o circunstanciales, navegan por las aguas torrentosas de una realidad que es implacable como siempre lo es, en cualquier circunstancia. No tienen el derecho de bajarse de esas naves en una isla cualquiera y divagar sobre la quinta esencia de la máquina de dios. Están atrapados por la realidad por la simple razón que son ellos quienes conducen el rumbo según los vientos de la historia en una etapa donde soplan suaves o huracanados según sea el continente. Si bajaran de esa nave colectiva, el país se estrellaría sin remedio.
Por el contrario, las pocas variantes de la oposición que se muestran a la luz del día, con sus manifestaciones, sus marchas y contramarchas, sus discursos y contra-discursos, parecen procurar antes que nada que la nave oficial encalle para poder abordarla y saquearla. En el mientras tanto, navegan por ríos distintos al río mayor de la realidad que viven, para disfrutarla o para sufrirla, los 40 millones de argentinos.
Hay una manifiesta enajenación de la realidad. Hablan de cosas que resultan incomprensibles a la luz de las cosas que viven los mortales. De modo tal que la crisis de representación que arrastran desde hace años los opositores, es apenas un síntoma del mal de ausencias que padecen.
¿Cuál es el centro de la batería argumental de la oposición en el Congreso, por ejemplo? Es la sospecha de que tal o cual proyecto, servirá al oficialismo para lograr sus fines. Todo lo que es bueno para el kirchnerismo es obligatoriamente malo para la oposición. Esa es la visión que tienen y ejecutan permanentemente, salvo puntuales y honrosas excepciones.
Al haber perdido ese sentido de realidad, es casi de manual afirmar que no están ni estarán en condiciones de estructurar un amplio espacio representativo y unificado que dispute las simpatías y las expectativas de una buena parte de la sociedad.
¿Desde donde se podrían parar, entonces, para oponerse seriamente a las políticas oficiales y proponer en simultáneo un listado de medidas que sean mejores, más justas, más adecuadas a los tiempos para nuestro pueblo?
Al navegar por ríos de fantasía, sólo podrían plantear, como lo hacen, programas de fantasía.
Esto es en general.
En particular, hay una ilusión de espejos contrapuestos o complementarios, conformados por las corporaciones y agrupamientos que se mueven en el plano inclinado que antes señalamos. Pero no debiera nadie confundir esta particularidad, signada por sombras que se mueven en busca de un cuerpo que seguirá ausente mientras ausente esté el sentido de realidad.
Veamos.
La fracción partidaria y minoritaria de la CTA que encabeza Pablo Michelli, proclama su rosario de creencias en el campo difuso de sentirse “una izquierda que combate rabiosamente al gobierno de los capitales”. Para ello se propone radicalizar sus posiciones anti oficialistas. No hay nada que les venga bien si viene del gobierno kirchnerista. Todo allí está bajo sospecha y bajo la grasa de los capitales, como diría Charly García.
Una lógica política elemental diría que el terreno de alianzas de este grupo debería estar en el costado izquierdo de la vida. Pero no. No es así. Acumula y estimula su alianza con sectores amigos de la Sociedad Rural, como Eduardo Buzzi, expone orgullosa su hermandad “obrerista” con la fracción encabezada por Hugo Moyano y para colmo de males, son abonados vip del poderoso Grupo Clarín.
¿Y que hace Moyano después de sellar la alianza con Michelli? Plin, caja por “izquierda” y va a cerrar alianzas por derecha, acompañado por su ladero político ideológico, el Momo Venegas, con Mauricio Macri, horas antes que este vete el aborto no punible en la ciudad de Buenos Aires.
No es torpeza de Michelli. Es la ausencia de sentido de realidad lo que lo lleva a él y su sector a estos dislates y disparates que necesariamente van a parar a un mismo cántaro: el cántaro de los adversarios y enemigos históricos del movimiento popular argentino. 
Claro está que siempre hay oportunidad para que una buena parte de la tripulación extraviada, sea la de Michelli o la de Moyano, se arrojen de esas naves en busca de sus orígenes. Sólo allí, reencontrándose con su memoria histórica, podrán navegar hacia su destino de clase.
Es posible que nadie salte y que acudan finalmente en nombre de “la táctica” y  “el pragmatismo” a nutrir con sus votos y su presencia la representación neoliberal que intenta volver con quienes lo combatieron cuando ellos, fueron ellos.
Dan cierta tristeza. Porque la historia de algunos dirigentes, otrora combativos, no se merecen este desvarío de Moyano ni la rosa blanca del procesado Macri.
Los dirigentes honestos del campo popular, en general, se equivocan por izquierda. No por derecha. Pero la época que vivimos en este principio del siglo XXI es tan original que no hay que asombrarse que contenga núcleos de pensamiento y acción que pertenecen al siglo XX y aún al siglo XIX.
Leales hubo siempre. Traidores, también.
Lo cierto es que la nave nacional, popular y democrática navega por aguas torrentosas con todas las velas desplegadas al viento dominante en la región. Se están tocando como nunca antes intereses muy poderosos. Y ello provoca la resistencia de esos intereses poderosos.
El 7D ya está cerca y será una bisagra en la historia contemporánea de los argentinos y de los latinoamericanos.
Es una pena que el renunciamiento a su propia historia de los sectores hasta aquí analizados, les prive y nos prive de contar con ellos a la hora de la profundización liberadora de la democracia.
La respuesta más eficaz es estar Unidos, Solidarios y Organizados.
Hacer realidad esta consigna, es un salto cualitativo de relevancia mayor en el actual proceso político. Por dos razones centrales.
Una primera razón es que las fuerzas identificadas con el liderazgo y la conducción política de Cristina Fernández de Kirchner  han decidido organizarse, nuclearse, presentarse unidas, armonizar sus intereses sectoriales, dando de ese modo al proyecto oficial una densidad territorial y política como no había tenido hasta ahora.
Una segunda razón es que el motivo de ese encuadramiento colectivo se construye para sostener en el tiempo el proyecto nacional y popular. No es un reagrupamiento tradicional de fuerzas que se juntan para “pelear la interna” o para ubicar candidatos en las próximas listas electorales. No es un reagrupamiento posibilista y de ocasión. Es parte de una decisión estratégica: organizarse desde abajo para profundizar la democracia. 
Y la tercera razón, es que el peronismo en el gobierno, asume su rol ordenador y organizador de la capilaridad kirchnerista, con vista a defender y sostener los cambios transformadores que realiza el gobierno, así como a prepararse solidariamente para enfrentar unificada y organizadamente cualquier peligro que asome en el horizonte.
El mundo, visto así, es demasiado complejo para ser aprehendido por los reduccionistas. Pero algunos opositores deberían por empezar, al menos, por recuperar el sentido de realidad para hacer política.  

*Periodista y Escritor.

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