21 octubre 2008

Entrevista/León Ferrari - Por Conrado Yasenza



Entrevista a León Ferrari
Arte y Religión: Infiernos con Santos

Por Conrado Yasenza


León Ferrari es uno de nuestros más prestigiosos artistas plásticos vivo. En esta entrevista reflexiona acerca de los oscuros lazos entre el arte pictórico y la religión Occidental Cristiana.

Fotos: Ana Armendariz



-La idea es reflexionar sobre la vinculación existente entre Arte, Poder y Religión

- El arte está ahí por los cielos. El arte es una expresión considerada la antena sensible de la humanidad. El arte puede ser cualquier cosa y el arte más admirado por nosotros, todo el Renacimiento, todo el arte religioso en realidad es un arte que sirvió primero para ilustrar los crímenes de la Biblia, el Diluvio o El Juicio Final, por ejemplo. Si uno entra en la Capilla Sixtina ve arriba el Diluvio terrible y el Juicio Final, y los castigos, es decir los exterminios de la Biblia que después se hicieron los exterminios en la vida común de los cristianos: matanzas de los aborígenes, de los esclavos en África, los del Proceso de la dictadura en Argentina y ahora los crímenes de George Bush en Irak.
Lo que hicieron los artistas fue consolidar el poder de la Iglesia, todas las ilustraciones bíblicas de los exterminios y de los infiernos que hicieron Miguel Ángel, Luca Signorelli, entre otros, sirvieron para consolidar el poder de la Iglesia, y al mismo tiempo consolidó la extrema intolerancia de esa religión de Occidente, la intolerancia de castigar con torturas, de castigar al que piensa diferente. Todo aquel que no comulga con los desatinos de la religión cristiana, del Antiguo Testamento y de los Evangelios, entonces es castigado. Esa intolerancia es la que contaminó nuestra sociedad desde el principio, consolidó a la institución Iglesia y a la religión cristiana en el mundo occidental, y provocó o ayudó a los exterminios de los cristianos en la Tierra. Es decir, si uno observa un poco puede ver una relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento con todos los exterminios, el Diluvio, Sodoma y Gomorra, los veintricuatro mil judíos que se mataron en Sitim por copular con las madianitas; luego vinieron los exterminios en la Tierra, todas las guerras que hicieron los cristianos, la conquista de Europa en América que entró con el cristianismo como bandera, y después eso sigue en el futuro con el exterminio, matanzas y torturas que promete Jesús.

- Es una condena que está preestablecida a futuro...

- Sí. Desde el origen de la humanidad con el pecado original, que se puede ver en la Capilla Sixtina, y que es de una misoginia espectacular, porque desde el principio a la mujer, Eva, se la representa con la cabeza de la serpiente, tanto Miguel Ángel como otros, porque esa representación se realizó a fines del siglo XV, al mismo tiempo que estaban matando, por orden de Inocencio VIII, a mujeres acusadas de brujas. Este Papa dio una Encíclica de la cual de derivo el Manual de Brujas, que pergeñaron dos personajes apañados por Inocencio VIII. Siempre hubo exterminios y matanzas que tiene una continúan en la actualidad. La Tierra, para la religión, es un lugar para sufrir. En la Tierra se sufre y se sigue sufriendo en el más allá, porque el Juicio se hace miles de años después. Yo calculo que habrá más de cien mil millones de almas sufriendo ahora, antes del Juicio, en algún lugar del cielo.
Hay que fijarse cómo habrá evolucionado la idea del Infierno, condenado por los derechos humanos del año ’47, que al principio era fuego, torturas plasmadas por El Bosco en las artes plásticas, por Dante en el Infierno de la Divina Comedia y en El paraíso perdido de Byron por ejemplo en la literatura, en las letras de Juan Sebastián Bach, y ahora como dijo el Papa Juan Pablo II, el Infierno está lleno de malvados pero después para que no se lo acusara a Dios de tortura modificó esa concepción diciendo que el Infierno era un estado de alma, un estado de sufrimiento por la ausencia de Dios. Pero vino este nuevo Papa, Joseph Ratzinger, y volvió a la antigua idea del Infierno como castigo, con sufrimiento.

- Cuál fue la motivación inicial que lo llevó a manifestar el nexo entre arte religión?

- La idea del Infierno. Desde que estudiaba en un colegio de curas cuando era chico me llamaba la atención. La idea del Infierno como norte o eje central de nuestra cultura. El castigo en el más allá, que es la forma que tiene la Iglesia de conquistar fieles, el temor , la amenaza, me parecían un disparate que llamó mi atención. Estudie mucho ese tema y llegué a esa conclusión: que el arte, tan admirado por nosotros, llevó al poder a la Iglesia que cometió un sin número de crímenes. Es decir, el arte que nosotros admiramos, está muy vinculado, en el origen o en la causa, con esos crímenes que se cometieron en la Tierra.

- Esa relación también tiene que ver con un poder económico.

- La Iglesia alcanza el poder, y también el poder económico. Hoy se ignora todo lo que tiene el Opus Dei y también el Vaticano. El poder económico además se vincula con el poder real. Nosotros, en nuestro país, tuvimos gobiernos extremadamente católicos, la Dictadura, Carlos Menem, que decía que el rumbo de su gobierno lo marca Dios, y en esa época el cardenal Antonio Quarrachino decía que las leyes de Dios valen para todos los hombres. Después llegó Fernando De la Rúa, que era un practicante católico y que instó a dar de comer a los carenciados portando el “Estandarte del Señor”
En un texto mío del libro “Prosa Política”, al hablar del uso del hambre en la religión se observa, por una parte, que para Jesús “el hambre sirve para llegar al cielo”. “Bienaventurados los hambrientos porque de ellos será el reino de los Cielos”. Pero por otra parte el hambre juega un rol central desde el origen de Occidente, cuando, tras el fracaso de la creación, Dios le dijo a Adán: “Maldita será la Tierra por causa tuya, con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”. Luego para castigar el pecado original inventa otras hambres
Hablando de hambre, en el Deuteronomio amenaza a quienes violen sus mandamientos con tales privaciones que la mujer más tímida y delicada se comerá a sus hijos a escondidas del marido para no compartirlos.
En Isaías advierte a quienes lo abandonen por otros dioses que terminaran comiendo la carne de sus manos y de sus brazos.
En el Nuevo Testamento, Jesús en determinado momento, parecería que apoya la idea de que habrá un hambre tan terrible que las mujeres se comerán a sus hijos





- ¿Cómo se vincula la amenaza de hambre con el concepto de poder?

- La amenaza de hambre es una de las amenazas de la Iglesia, pero la amenaza principal es la del Infierno para nosotros. Aparte de todos los cristianos condenados por sus pecados están todos los no cristianos que caen también.

- ¿En que estadio estaríamos hoy en esa relación entre arte- poder y religión?

- El arte en una época fue casi exclusivamente arte religioso. Ahora hay muy poco de eso. Creo, hasta donde conozco, que hay solo una Bienal de Arte Religioso. Yo, por supuesto, no estoy en contra de esas manifestaciones, creo que cada uno hace lo suyo.

- ¿Ya no hay esa atadura exclusiva del arte con lo religioso?

- No, por el contrario, hoy hay más manifestaciones artísticas en contra de ciertas religiones. Las obras que yo presenté en el Centro Cultural Recoleta son Infiernos al revés. Lo que hice yo, para que se notara lo que es el Infierno, fue poner Infiernos con Santos y Vírgenes atravesados y colgados en contraposición al Infierno de El Bosco, donde se atravesaba por la vagina a las mujeres. Los grandes pintores pintaron cosas horribles, ilustraron las cosas peores de la religión, también pintaron el cielo pero en menor proporción.

- ¿Era una necesidad económica de subsistencia lo que hacía que los artistas se vincularan con ese tipo de arte?

- Posiblemente, porque eran los amigos de la iglesia los que encargaban las obras, había mecenas. Y algunos serían cristianos que lo hacían convencidos.

¿Qué representa el arte para las Dictaduras? ¿O qué rol cumplió?

- Pongamos un ejemplo: Hay una gran diferencia entre el Cristianismo y el Nazismo y es que el Cristianismo pintó sus crímenes, y también los crímenes que va a hacer, en cambio el nazismo no pintó los campos de concentración, no hizo alarde de sus crímenes, no los usó como para convencer a la gente. Era terrible porque la gente sabía lo que pasaba pero no apoyó eso con el arte. Hittler rechazó el arte moderno que llamó degenerado. El nazismo no usó a los artistas para amenazar. Se podría decir que en ese sentido fue más humano que la Iglesia, la cual mostró todos sus exterminios y amenazas. En la Biblia aparte de tener la idea central de la intolerancia, que es castigar al otro que no piense como la Iglesia, sirve como antecedente de la homofobia actual que está en Sodoma y Gomorra, y todas las amenazas contra sodomitas que hay en el Antiguo Testamento, y después está San Pablo, en el Nuevo Testamento, que repite las amenazas son dignas de muerte”, e incluye a las mujeres sodomitas. También en la Religión están los antecedentes del antisemitismo, todo lo que Jesús dijo de los judíos.
También en la Biblia aparece la mujer como Satanás, pintada luego en la Capilla Sixtina como un Demonio en la misma época en que estaban matando mujeres.

- Entonces hay una relación de anclaje permanente

- Ahora dicen que no pero, se olvidan de 2000 años.

- ¿Y la relación con nuestra Dictadura?

- Por suerte ahora se están enjuiciando a los responsables, pero mientras la sociedad civil lo hace, la Iglesia ni siquiera tiene un juicio condenatorio para con Christian Von Wernich, por ejemplo. Mientras estuvimos condenando a los criminales del Gobierno Militar la Iglesia siguió incólunme. O, en la actualidad, critica activamente al gobierno que lo lleva a cabo.



Octubre del 2008.


Por Conrado Yasenza.



Arte y Tecnología


- ¿Cómo ve Ud. el cruce entre el arte pictórico y las nuevas tecnologías?

- Yo creo que la calidad del arte es muy difícil de determinar. Cada uno tiene su visión. Yo creo que todo lo que sea nuevo hay que apoyarlo, por ahí uno se equivoca, pero mejor equivocarse apoyando que equivocarse con Van Gogh. Yo creo que un buen pintor, por ejemplo Miguel Ángel, haciendo arte digital sería bueno.
No uso la computadora para dibujar, pero es sumamente útil para achicar fotos de cuadros y obras, para base de un sitio en Internet. En fin la computadora es un ahorro de tiempo y una gran ayuda.
Me parece que el arte debe ser libre y admitir toda forma de realización y de presentación. Así el arte digital y las galerías que lo muestran me parece que deben ser aceptadas. Lo que importa es si lo que muestran es bueno o malo. Claro, esa es una difícil cuestión.

Octubre 2008
Conrado Yasenza

Ensayo/Argentina: Depresión y destino- Por Alfredo Moffatt



ARGENTINA: DEPRESIÓN Y DESTINO*
“O juremos con gloria perder…”

Por Alfredo Moffatt
(para La Tecl@ Eñe)


Qué hay de tanático en nuestra sociedad. ¿Predomina cierta tendencia tanática a lo largo de nuestra historia, y hasta el presente, que impide el desarrollo o crecimiento cívico de la Argentina?



No hay dudas del carácter melancoloide, de tono depresivo de nuestra cultura, especialmente de la cultura porteña, una modalidad -diría Freud- de impregnación tanática (él decía que hay dos fuerzas que manejan nuestras vidas: Eros y Tánatos, el sexo y la muerte.)
El folklore nuestro así lo indica. El tango es una música profundamente depresiva, es la epopeya del fracaso, sus letras hablan de lo irrecuperable. Su baile es muy íntimo, casi la coreografía de un acto sexual, tiene origen prostibulario. En cambio la música de origen tropical es muy estimulante. Digamos que la ecología tropical impide la depresión.
La inmigración europea fue más bien de hombres, pocas mujeres, entonces, la prostitución fue una solución. Fueron engañados todos nuestros abuelos y bisabuelos “brazos para trabajar la tierra”, dijo Alberdi. Pero cuando llegaron las tierras, todas tenían dueño, entonces hombres y mujeres se hacinaron en los conventillos con enfermedades, con prostitución, con destrucción familiar y abandono de los niños. Ya desde ahí existe un nacimiento depresivo.
Además fuimos fundados desde Europa como colonia y no pudimos salir de esa situación.
La ciudad de Buenos Aires se fundó para llevar la riqueza del Río de la Plata y del Alto Perú a España. Mucho después, cuando los ingleses hicieron los ferrocarriles, los trenes que salían de Bs. As. tenían carteles que decían “Para Afuera” y los que iban para Bs. As. decían “ Para Adentro” porque Bs. As. casi pertenecía a Europa (porque nunca entramos al país. Tanto es así que la red ferroviaria es un abanico que va a Buenos Aires, no hay relaciones entre las provincias. Y en Buenos Aires está la tercera parte de un país enorme concentrada en un puerto. Por eso nos llamamos “porteños”. El escudo de la Ciudad aclara bien nuestra dependencia de Europa, son dos barcos. No estamos acá, tampoco estamos allá; no estamos en ningún lado, no pertenecemos y eso es depresivo.
Esto es un prólogo para explicar por qué a veces nos cuesta salir de las crisis.
Brasil en cambio es lo contrario: vegetación lujuriosa, playa, carnaval. Las relaciones allí son amables: tudo bem, pra frenchi Brasil…
En cambio entre nosotros hay una agresividad larvada consecuencia del carácter depresivo. Bien se sabe que no hay que hacer enojar a un depresivo porque es peligroso; el depresivo tiene mucha frustración y debajo de la depresión hay mucha rabia, bronca; tanto es así que, a veces, en atención clínica la recomendación es hacerlo enojar al depresivo. El paciente hace cuatro semanas que está en cama y no se levanta pero si se lo hace enojar, incluso de forma grosera, se va a levantar para pelear con lo cual salió de la inmovilidad. Entonces ya se hizo dueño de su cuerpo que estaba muerto en la cama.
Elegimos siempre los peores gobiernos. A Carlos Menem lo elegimos tres veces, sabiendo que estaba vendiendo el país, (podemos hablar de masoquismo electoral)
Entonces, el tema es la identidad Argentina: ¿Qué somos?. Al haber mucha población blanca éramos el país más europeo de Latinoamérica, pero no somos europeos, vamos a Europa y somos sudacas.
¿Qué nos pasa a los argentinos?. ¿Por qué nos agredimos?. Muchas veces termino una charla diciendo: “¿Qué nos pasó?. Este era un país lindo, la gente mayor se acuerda, éste era un país fácil de vivir, uno salía a la calle y había comunicación entre los vecinos, y hasta se decían piropos. Esas artesanías poéticas ahora ya no existen porque si uno se acerca mucho a alguien este apura el paso asustada.
La cultura criolla era la cultura de la gauchada, era solidaria. Cuando estuve en Estados Unidos, trabajando en el manicomio de Nueva York ”Brooklyn State Hospital”, después de unos meses de estar ahí pensé: Acá, alguien puede ser sordomudo y el barrio se entera al año o a los dos años, porque nadie habla con nadie. En la Argentina, íbamos al almacén, íbamos a la feria, siempre estábamos charlando; era una red dialógica que nos acompañaba y nos sostenía. No podíamos deprimirnos porque siempre estábamos acompañados. La depresión tiene que ver con la soledad y la soledad es la madre de todas las enfermedades mentales. En Nueva York estuve hace treinta y ocho años. Hoy, en nuestra Argentina, podés ser sordomudo y alguien se entera al mes, porque perdimos el diálogo.
¿Qué nos pasa a los argentinos?. Tenemos que zafar de esto. Estoy describiendo la enfermedad. Estoy describiendo una radiografía preocupante pero pienso que podemos arreglarlo. Una buena radiografía lleva a una buena intervención.
¿Qué nos pasó? ¿Porqué no tenemos identidad?.
“Yo, argentino…” significaba el descompromiso. Borges dijo: “Soy eso tan difícil de definir: un argentino”. Somos como Zelig, el personaje de Woody Allen. En Londres hay, más o menos, diez mil argentinos inmigrantes y no hay un club argentino, porque ya se convirtieron todos en ingleses. Es decir, la ventaja que tenemos los argentinos es que a cualquier lugar que vayamos, como no tenemos identidad, nos integramos. ¿Saben lo que es el Joker en las cartas?. El comodín que vale por todas las cartas, y todos los argentinos que he encontrado en el exterior ya eran de ese país, porque, justamente no tenían una identidad que les impidiera esa plasticidad. Un brasilero, un mexicano va y se quiere hacer el inglés, toma unos cuantos whiskys, lo confunde con tequila y empieza a los gritos y ya se deschavó... Un brasilero se pone a bailar Samba, no puede impedir el ser brasilero. El último pobre en Brasil dice con orgullo: Eu sou Brasileiro…! Y a nosotros, ¿qué nos pasa?. ¿Es ésta llanura pampeana donde no hay nada la que nos deprime con esos inviernos neblinosos?.. En Colombia, en Brasil, no hay chances de deprimirse. Ya que con una ecología estimulante si uno se duerme es picado por diez bichos y las plantas pueden entrarnos por la oreja. Está lleno de animalitos, de plantas; la naturaleza es lujuriosa. Además el terreno hace que siempre tengamos una pendiente que nos obliga a subir y a bajar; una geografía de recovecos.


Nuestros abuelos y bisabuelos vinieron a “hacer la América”, que quería decir juntar guita y volver para allá, y no pudieron hacerlo. Tanto es así que Pichón Rivière decía que la mina del tango es un duelo imposible de resolver, no se puede elaborar porque la sensación de pérdida es total, la mina se fue y nunca más va a volver, y tampoco hay otra mina. Pichón decía que, en realidad, la mina era la suma de la orfandad y el desarraigo prematuro (madre y terruño) Y decía, también, que la mina del tango, en realidad, era una metáfora del terruño perdido; la mina era el país, era el pueblito de España o el paese de su Italia. Era eso que no se podía recuperar y que si se pierde es como perder la infancia, porque ese lugar de nacimiento tiene todos nuestros recuerdos, es la escenografía de la niñez, si lo perdí, perdí mi infancia, quedé vacío. Además en esa época, había mucho abandono infantil por la prostitución, el desempleo, la tuberculosis. Y de la pérdida temprana de la madre no es posible recuperarse, deja “un vacío imposible de llenar…” En algunos tangos si se sustituye mina por mamá queda perfecto y hasta se entiende mejor.
Entonces, todas estas elucubraciones son para buscar el origen de este carácter melancoloide. De las terapias que existen la que más prendió en Buenos Aires, mucho más que en París, en Alemania o en Norteamérica, fue el psicoanálisis. El psicoanálisis y el tango tienen en común que son dos duelos interminables. Un psicoanálisis de cinco o diez años habla de una sociedad depresiva. En Estados Unidos, en tres semanas, sacaban a un veterano de Vietnam para que vuelva a la guerra o para que se reintegre a la producción, con técnicas conductistas, ensueño dirigido con Pentotal, o teniendo que repetir trescientas veces: “Yo estoy bien. Me siento mejor”, ayudado por alguna pequeña droga estimulante, pero no se les ocurriría nunca una terapia de diez años. Las terapias de Freud eran de meses, un año, nunca esa prolongación.
Entonces... ¿Qué nos pasó en los últimos años?. Este país iba bien. Si cuando yo era joven hubieran querido vender YPF, la gente quemaba la Casa de Gobierno. Se vendió YPF, se vendió la siderurgia, se vendió la Patagonia y nadie dijo nada, ¿qué nos pasó?. Claro, el proceso militar fue brutal, fue de un nivel de crueldad que nos quitó la calle y no la recuperamos. La calle es de nadie porque está vacía, por eso hay chicos de la calle. En la India y en el norte de Brasil no hay chicos de la calle. ¿Saben por qué?. Porque todos viven en la calle. Entre nosotros la calle es violenta y la familia se ha reducido muchísimo; afuera te matan y adentro no hay nadie. Actualmente podemos decir que estamos en “arresto domiciliario” con rejas y todo.
La familia de antes, tenía esas tías que eran las grandes psicólogas, que bancaban nuestras angustias... una familia tradicional nos banca cualquier patología porque hay mucha contención, mucha escucha. La familia se convirtió en familia nuclear, y la familia nuclear que es: mamá, papá y dos nenes se desarmó también, y quedó: mamá jefa de hogar, pero mamá jefa de hogar tiene que ir a trabajar porque no está el marido y quedan los chicos solos con lo que yo llamo “el tío psicópata”, que es el televisor. ¿Por qué psicópata? Porque es un instrumento que aumenta la soledad. Nunca se comprobó que el televisor nos escuche. Los medios de comunicación masiva son medios de incomunicación masiva, y además por la televisión ya hacemos de todo; los chicos juegan viendo jugar, nosotros conversamos viendo conversar y hasta hay sexualidad, autoservicio en la televisión. Le perdonaría todo a la televisión si se pudiera comer a través de ella, pero no se puede. Ponen un plato calentito y si te lo querés comer sólo chupás un vidrio frío.
Acepto que esta visión crítica es un poco apocalíptica, pero es para que nos sacudamos un poco. ¿Qué nos pasó?. Este era un país que tenía las fiestas tradicionales y tenía muchos espacios comunitarios: la Navidad y los carnavales, la vereda era nuestra..
Si bien hago sociodiagnósticos preocupantes sostengo que ninguna sociedad se suicida. En la historia ocurrieron muchas situaciones patológicas, tanáticas, en distintas sociedades, sin embargo la raza humana no se extinguió; quiere decir que tiene anticuerpos. La sociedad es como un organismo que si se enferma, levanta fiebre en forma de una gran pueblada, como en todo proceso revolucionario y quema la infección que es la corrupción y la injusticia social.
En esta sociedad injusta, incluso los que se robaron todo también viven infelices. La ambición desmedida es un camino equivocado: nos compramos una cosa, nos compramos otra pero igual nos sentimos solos porque es la mirada, la contención de otro ser humano lo que nos defiende de la angustia existencial. Dice Sartre: “Yo soy la mirada del otro” y los objetos nunca nos miran; un Mercedes Benz no nos salva de la angustia de muerte. Además para comprarse muchas cosas tenemos que ser insensibles y joder a otros para ser ricos. Entonces estamos en un encierro: se pueden comprar doscientos bifes de chorizo, pero cuántos se pueden comer; uno, dos; se pueden comprar cien inodoros, pero tienemos un solo culo. No entiendo. Supongamos que los ricos fueran como los tigres, que son los depredadores; ningún tigre acumularía diez ciervos apilados, y no es por tonto, es que con uno solo come y los demás ciervos se pudrirían. ¿Para qué se necesitan diez departamentos, cien inodoros?. En este juego no se sabe cuándo parar porque ningún objeto nos termina de proteger de las ansiedades básicas de la vida: los cambios, las pérdidas, la soledad, los miedos… Otro inconveniente de ser rico es que nunca se tiene la seguridad del amor “¿me quieren por mí o por mi plata? El “Yo te quiero”... está siempre en duda. Pobres ricos, están jodidos. En cambio, cuando alguien me dice que me quiere, estoy seguro que no es por mi plata.
La realidad existe en el trabajo. Si no estamos insertos en la producción no existimos, porque el rol secundario es el rol de trabajo. El rol primario es ser padre, hijo, abuelo, pero son cuatro. Entonces, el tema es: ¿Qué pasó que han destruido el trabajo? ¿que han destruido los ferrocarriles?, ¿Qué destruyeron el país?, ¿Qué vendieron todo?. Fuimos a pelear por las Malvinas, me parece bien, pero antes debiéramos reconquistar la Patagonia que vendimos a los ingleses y norteamericanos.
No entiendo lo masoquistas, lo tanáticos que somos. No hay mejor posibilidad de terapia que a través de un buen diagnóstico: ¿qué nos pasa que nos hacemos mierda, qué nos pasa que tenemos esa vocación tanática?. Los brasileros estaban mucho peor que nosotros y ahora están mejor. En Brasil disminuyó algo la pobreza, Brasil está bien, está vivo. ¿Qué nos pasó?. Guerra no tuvimos, sólo un intento muy loco.

Mirta Narosky

La parte buena de nuestra depresión es que nos sobra reflexión; lo inconveniente es que la reflexión es sólo hacia atrás. No usamos ese pasado para construir un futuro argentino. Convertir esa experiencia en proyectos, eso es lo que nos falta.
El intento camporista era muy idealizado porque cuando salimos de la depresión pasamos a esa hermosa euforia revolucionaria de aquel tiempo, y en este momento estoy pensando que somos bipolares.
Sabemos que la gente de pueblo no es violenta, que va a entrar caminando, pero como las termitas van a comerse todo lo que hay en las vidrieras de la avenida Santa Fe y todo lo que hay en Puerto Madero, yo espero ese día. Cuando veo pasar a los pobres históricos, desde el balcón de mi Escuela en la Av. Rivadavia, que vienen con los carritos, los nenes, la abuela y sus cosas yendo para el centro, digo: están ensayando la toma de Buenos Aires.
También creo que la hipótesis de la depresión originaria nos explica otra característica nuestra: la “avivada” argentina. El depresivo es hipotónico, tiene la musculatura laxa, le cuesta la acción, el trabajo, el esfuerzo. Entonces, toma un atajo, “la avivada”, “la viveza criolla”.
También nuestra soberbia: “somos los mejores…”. Se debe a la baja autoestima que compensamos con lo contrario. En el exterior hay cuentos sobre nosotros, uno dice que: A un argentino hay que comprarlo por lo que vale y venderlo por lo que él dice que vale. Dando clases en Colombia me contaron otro: dos argentinos van a una fiesta, uno le dice al otro -¿ ché, les decimos que somos argentinos? Y el otro contesta –No, que se jodan…
Finalmente el maltrato entre nosotros se da porque la depresión se origina en una pérdida que no se repara, esto lleva a una frustración que genera rabia y agresión.
La hipótesis es que nuestra historia contiene un núcleo depresivo producto de una gran pérdida, que se habrá originado en ese fracaso de nuestros abuelos de “hacer la América”. Tenemos que salir de eso, creo que sí, que vamos a salir. Soy, como digo, un pesimista esperanzado.
Estoy viendo la juventud, muy interesante. Ayer me impresionó, en un acto de una escuela secundaria dije más o menos esto y otras cosas peores de nuestra vocación perdedora pero cuando hablé de la esperanza todos los chicos aplaudieron a lo loco, con mucho entusiasmo. Esto quiere decir que están vivos. Y les dije: de ustedes es el futuro, ustedes van a hacer lo que quieran, van a arreglar este país porque tienen que vivir en ese futuro. Van a heredar estas casas y las van a pintar del color que quieran. No les vamos a poder impedir que ustedes hagan lo que quieran. ¿Saben porqué?. Porque nosotros vamos a estar muertos.


Fotos del archivo de Alfredo Moffatt


*Este artículo surgió de la invitación a participar de la reflexión en La Tecl@ Eñe acerca de Qué hay de tanático en nuestra sociedad. O si es que predomina cierta tendencia tanática a lo largo de nuestra historia, y hasta el presente, que impide el desarrollo o crecimiento cívico. Alfredo Moffatt accedió gentilmente y con mucho esfuerzo y trabajo escribió este texto desde el cual se dio una clase en la Facultad de Psicología Universidad de Buenos Aires, en octubre de 2008

La Columna Grande/Violencia de Estado- Por Alfredo Grande

VIOLENCIA DE ESTADO
Escribe Alfredo Grande

“si en casa de herrero los cuchillos son de palo, algo debe ser subvertido”
(aforismo implicado)

(para La Tecl@ Eñe)

Lo decimos directamente. Si alguna palabra tiene mala prensa para la cultura represora, esa “mala palabra” debe ser usada. Por supuesto que usar una palabra es lo opuesto de cosificarla, emblematizarla, idealizarla, fetichizarla. Usar una palabra es tomarla en su potencial descubridor, de aquello que la cultura oficial pretende bloquear. El valor de uso de una palabra nada tiene que ver con su valor de cambio. Por ejemplo: gobernabilidad es una palabra utilizada como valor de cambio: se cambia reinar por gobernabilidad, implícita aceptación que no se está gobernando. La palabra plena descubre algo que la racionalidad sentida intuye, pero que la racionalidad sabida conceptualiza. Y la violencia, de la cual alguna vez se dijo “que la de arriba justificaba la de abajo”, es una potente fuerza que habilita nuevas formas de vida. Sin violencia no hay cambio social, ni vincular, ni individual. Por eso es necesario una cartografía de la violencia, porque a nadie se le ocurriría condenar al agua usando de ejemplo un maremoto, o al viento, usando de ejemplo un huracán devastador.
La violencia como todo aquello que la naturaleza y la cultura habilitan, tiene intensidades, sentidos y direcciones diferentes. Unificar a todas las manifestaciones de la violencia en una única VIOLENCIA es un recurso emblemático de la cultura represora. Lo único habilita a la idealización absoluta o a la denigración extrema. A pesar de la declamatoria contra los extremos, en el caso de la violencia la cultura represora es extremista: violencia mala – no violencia buena.
Violencia implica el cambio catastrófico, es decir, sin intermediación, brusco, instantáneo, de una situación a otra. Puede ser en el área biológica, psicosocial, vincular, familiar, comunitaria, institucional. O siguiendo una idea de José Blejer, uno de los más importantes psicoanalistas argentinos, siempre el cambio catastrófico se da en todas las áreas, aunque en forma predominante en una de ellas. Una trompada rompe un hueso, una bomba destruye un avión, una amenaza anónima destroza una familia, un arma mata a una persona, etc. Desde la cultura represora, esta es la única violencia y por lo tanto la condena deberá ser unánime y sin fisuras. Por eso la caracterización de izquierda siniestra de estos tiempos a la de guerrilla apátrida de las épocas de la doctrina de la seguridad nacional. Por eso la violencia jaquea los mandamientos represores de los gerenciamientos de turno. En realidad, cuando la violencia es considerada el absoluto mal, se oculta en forma deliberada que de lo que en verdad se trata es de pulverizar cualquier intento de vindicación de la violencia revolucionaria. La partera de la historia como señalara Engels. El hambre nunca será pensado como violencia, las jubilaciones de miseria, la masacre de cromagnon, la falta de viviendas dignas, el colapso sanitario, tampoco. El Estado no es violento, apenas optimiza la relación costo beneficio y le pide a los empresarios de cada sector que no aumenten demasiado y que no despidan demasiados trabajadores. Progresía-hipocresía del equilibrio inestable entre los pobres pobres, (precarizados e indigentes) los pobres ricos (clase media pero no tanto) y los ricos ricos (empresarios de todo tipo, incluso sindicales) Es la política de impedir aquello que sea más allá de lo necesario (Ver la Tecla Ñ n° 30 Agosto-Septiembre de 2007 http://lateclaene.blogspot.com/2007/08/la-columna-grande-ms-all-de-lo.html) Pero el mas acá está asegurado para que el capitalismo serio “no violento” pueda continuar con prisa y sin pausa. Mientras la nueva cultura, que ya sabemos es tributaria, siga sosteniendo que el reparto de la riqueza sea siempre entre los grupos monopólicos. Por eso no se trata de reinvidicar la violencia. Apenas de no condenarla como si fuera la causa, cuando en realidad se trata de una de las tantas consecuencias del sistema injusto de organización social. El hambre es una de las más trágicas expresiones de la violencia de Estado, que las urnas garantizan para un funesto siempre más.

Octubre de 2008

Zona de Clivaje/Micromegas (cartita semiabierta a mi amigo Martín Caparrós)- Por Horacio González

Micromegas
(cartita semiabierta a mi amigo Martín Caparrós)

por Horacio González
(para La Tecl@ Eñe)

¿Conocen la historia de Micromegas? Tengo un amigo que además de conocerla, de vez en cuando se transforma en Micromegas. No lo hace mal. Micromegas es un curioso habitante del planeta Sirio que acompañado por otro ser tan curioso como él, pero éste de Saturno, llega a la Tierra. La célebre historia es de Voltaire. Es placentera y tiene una mordacidad suave, elegante. Se trata de burlarse de los terráqueos. En realidad, de los intelectuales, o de los pretenciosos, o de los hombres con creencias (las que fueran). O simplemente de todos los que no se parecían a Voltaire. Lo cierto que nuestro Micromegas, el amigo mío, es tan viajero como el original. Deja crónicas escépticas sobre la condición humana que vale la pena leer. Lo estoy elogiando de verdad. Pero el motivo de estas líneas es el de dirigirle alguna critiquilla. No tanto porque el método de Micromegas es el sarcasmo. Si se burla de los demás, siempre deja entrever alguna misericordia personal, porque sabe sentirse también envuelto en su propia fragilidad. Micromegas toma para el churrete a casi todas las cosas del vasto mundo, ya que nada del cosmos le es ajeno ni le contenta, pero hay que saber que lo hace con dolor y lástima. No deja de parecer arrogante y muchos así lo consideran. Pero es mero afán de originalidad y la cruz del insatisfecho ¿Eso es malo? No, aunque tal vez sería bueno que modere su vanidad doliente. Su obra, ya vasta, ganaría en felicidad y hondura.
¿Qué le critico a Micromegas? Acaba de escribir una novela sobre aquellos años intensos, acaso irreales, en los que existían vocaciones políticas revolucionarias, hombres armados, planes asombrosos, cálculos que no padecían de mácula o vacilación. Podríamos llamar a todo eso la voluntad. Lindo, complejo y enigmático título. En cuanto a la novela que mencionamos –su nombre es A quién corresponda- pertenece a un estilo propio de Micromegas: ironía punzante, acerada, acertada. Es un mensaje que nos dice que la historia efectivamente ocurrida era equívoca o maldita. Pero lo sucedido, ahora pertenecería exclusivamente a un culto personal, empecinado y sacro. El curso de aquellos sucesos ya está perdido, solo puede ser reclamado por raros oficiantes que conocen la esencia de esa pasión derrochada y que sabrán condenar por impostores o blasfemos a los que hablen de ella fuera del íntimo saber secreto sobre su fracaso. Solo hay un túmulo recóndito. Una génesis beatífica, inexplorada. Y todo lo demás es historia rota, de falsarios, comentaristas y postizos herederos. ¡Caramba!
El problema no es desdeñable, a pesar de que una torpe publicística, de la que Micromegas no participa aunque la deja pasar con indiferencia, lo tomará para señalar que a las deficiencias conocidas que expone nuestra actualidad, hay que agregarle la falsía y la impostura histórica de los gobernantes. Es grave decirlo así, porque en este punto implicaría descreer de la política de derechos humanos y entregarla totalmente a quienes quieren equiparar todas las formas de violencia de los años 70. Micromegas nada tiene que ver que esos devaneos vicarios. Pero no le interesa advertir esa distorsión politiquera de su dolor personal. No, le interesa interrogar a cierto escrito que postula un laberinto, escrito que él ha leído de taquito aunque concedió a la tribuna que “le costó trabajo entender el tema”, pues él no es un embrollado personaje de alma enroscada, ¡por favor!, sino diáfano y sin mediaciones. Si en nombre de la transparencia, y para la galería, hay que sacrificar a Castelli, Micromegas lo hace. No cree en la historia con minúscula ni en la Historia con mayúscula. Es hombre curioso, ya dije, un antropólogo de la desesperanza, con una candidez valorable –lo digo yo-, y con un sentimentalismo un poco aristocrático, salvado siempre por su veta voluntariosa hacia lo popular y simpatía hacia las pequeñas criaturas sufrientes. Lo digo yo.
Pues bien, Micromegas critica a cierta carta sin sobre –¿no son así las cartas abiertas, por haber escapado de su envoltorio?- pues contendría la contradicción de decir que apoya lo que verdaderamente critica. Voltaire lo ayuda para burlarse fácil. Cierto que los dos Micromegas, el de Voltaire y mi amigo, son graciosos y realmente siempre queda un resto de indagación complacida por lo humano, luego que realizan su tarea iluminista y ocurrente, a veces vulgarmente destructiva. Digo yo: Micromegas, amigo mío, el tema que planteás puede ser justo. Se resuelve por la voluntad, un título tuyo que ahora sabemos que te suscitaba una oculta angustia. Se trata de la voluntad de ver con un esfuerzo de comprensión magnánimo un mundo político que balbucea algunas posibilidades históricas, en medio de diversas desistencias y caídas. Por aquí también hay cierto dolor, amigo, no esa verdadera pavada a la que aludís, la de preferir el “mal menor”.

Puedo ahora preguntarle a Micromegas, a mi amigo, no al personaje de Voltaire. ¿Cómo es que puede escribir esos artículos volterianos tirándole un hueso a los “muchachos” que lo entienden perfectamente, y aceptar sin inmutarse esa ristra de comentarios – ¡vanagloria de esos 150 comentarios electrónicos detrás de sus artículos!- que salen de la sentina de la historia? Muchos escritos periodísticos parecerían existir ahora para un único fin que sería el de provocar esa opinología salvaje, torpe, que los rodea como el anillo polvoriento de Saturno, que los sigue como un cometa gigantesco, igual al que tomó Micromegas para llegar a la Tierra.
El Micromegas originario gasta a los filósofos de la época por hablar en difícil. Lo difícil, le decimos al Micromegas nacional, es que puedas explicarle, a quién corresponda –quizás no a mí-, qué significan esas 150 esquirlas turbias detrás de tu artículo, coladas ahí, salidas no sabemos de qué clase de voluntad. No parece que existieran de ese modo en la lejana estrella Sirio, cuando éramos otros y sabíamos que de verdad nada obedece ni debe obedecer enteramente a una voluntad. El mundo es la voluntad y su obstáculo. “Micromegas” es una palabra autocontradictoria que anuncia las paradojas que mi amigo Micromegas desistió de entender.

Octubre de 2008




Ensayo/Facebook; del desprecio de las masas a la sabiduría de las multitudes.Parte II - Por Adolfo Vásquez Rocca

FACEBOOK; DEL DESPRECIO DE LAS MASAS A “LA SABIDURÍA DE LAS MULTITUDES”


Por Adolfo Vásquez Rocca


(para La Tecl@ Eñe)


Normalmente solemos favorecer la opinión de los expertos, pues consideramos que sólo una persona con experiencia y conocimientos es capaz de emitir juicios correctos en un área o materia en particular.
Sin embargo, hay evidencias de que las decisiones tomadas colectivamente por un grupo de personas suelen ser más atinadas que las decisiones tomadas sobre la base del conocimiento de un experto.

1.-

Facebook es un estado de “conciencia ambiental”, una enorme manera de matar el tiempo (o perderlo, por supuesto), una maquinaria de conexiones, que responde a la lógica del hiperlink y de los motores de búsqueda. Un poderoso engranaje de la industria global que trafica con bases de datos, estadísticas, rainting televisivos, y perfiles psicologógicos, en un exhaustivo proceso de estratificación, que apunta sus esfuerzos –como cualquier consultora– a que el mercado se active y los negocios prosperen.

Aunque el proyecto fue concebido por Mark Zuckerberg, la cara real detrás de Facebook es Peter Thiel, inversor de capital de riesgo y filósofo futurista. Es también un vigoroso activista del neoconservadurismo. Se graduó en Filosofía en Stanford y es coautor del libro El mito de la diversidad, un ataque minucioso al multiculturalismo y al liberalismo.

El mentor filosófico de Thiel es René Girard[1], de Stanford, quien propone la teoría de que el comportamiento humano funciona por deseo mimético. Girard alega que la gente es esencialmente borrega y se copia una a otra sin mucha reflexión. La teoría parece ser correcta en los mundos virtuales de Thiel: el objeto de deseo es irrelevante. Todo lo que se necesita saber es que los seres humanos tienden a moverse en manadas. De ahí las burbujas financieras. Y de ahí la enorme popularidad de Facebook.

Inernet es muy seductor para Thiel porque promete un tipo de libertad en las relaciones humanas y en los negocios, libertad de las leyes de los países. Internet abre un mundo de expansión del libre mercado y laissez faire. A Thiel también le encantan los paraísos fiscales –como las Islas Caimán– donde esta el 40% del dinero del mundo.

Ahora, si se analiza bien la política de privacidad de Facebook es ambigua o prácticamente no existe. Facebook parece más un régimen totalitario virtual, ideológicamente motivado, con una población que crece unos dos millones de personas por semana y que ya ha superado los 65 millones. Thiel y sus socios han creado su propio país. Un país de consumidores.

Facebook ha devenido un experimento genial a la vez que 'maquinal', una república virtual global, donde nuestras relaciones y amigos son convertidos en bienes que se venden a las grandes marcas globales. En Facebook nuestras vidas son un libro abierto, donde nuestros datos son objeto de una transa bursatil.

2.-

A comienzos del 2000 ya vivimos el desarrollo de las redes descentralizadas versus el paradigma del control jerárquico. Ahora el ciberespacio se ha hecho denso; se ha impuesto la “sabiduría de las multitudes”[2] y el “periodismo ciudadano” de los blogs. Esto podría alentar la idea que la Web acabará convirtiéndose en un sistema nervioso global, un cerebro en el que cada internauta constituye una neurona y que acabará generando algún tipo de inteligencia colectiva que produzca pensamientos e ideas por encima de las capacidades de cada una de sus pequeñas partes.

Asumida la revolución de los sistemas de publicación de contenidos como weblogs y wikis, en la web 2.0 la atención se desplaza desde la información hacía la metainformación. La cantidad de datos generados empieza a ser de tal volumen que no sirven para nada si no vienen acompañados de otros que les asignen jerarquía y significado. La estrategía de dotar a los usuarios de instrumentos para clasificar la información colectivamente se ha definido como folksonomía, y su implementación más popular son los tags o etiquetas. Si los blogs democratizaron la publicación de contenidos, las folksonomías están democratizando la arquitectura de la información. Los usuarios de Flickr, por ejemplo, no sólo comparten sus fotografías a través del servicio, sino que al asignarles múltiples etiquetas con las que asocian significado a las imágenes, construyen una gran estructura semántica de imágenes que se puede recorrer en todas las direcciones. En el servicio de “bookmarks” social del.icio.us, los usuarios etiquetan con diferentes conceptos los enlaces de interés que encuentran en la Red, generando así una clasificación temática muy precisa del crecimiento diario de la Web. La comunidad de del.icio.us está llevando a cabo el simulacro más eficaz del viejo sueño de la Web Semántica, una Web que se entienda a sí misma.

La sabiduría de las multitudes es otra forma para llamar a la entrada en escena de las masas –ahora en el ciberespacio–. Facebook lo ha permitido, aunque no fue el primero en horizontar la red. Existen otras redes sociales en internet como HI5 y Myspace que partieron antes, o fenómenos puntuales como Orkut que en Brasil e India es más popular que Facebook. El fenómeno Facebook puede ser explicado por su simplicidad, efectividad y oportunismo. Llegó en le momento preciso ofreciendo lo adecuado para el usuario común y de manera fácil. Eso es lo que lo ha hecho tener tanto éxito en nuestros paises. La gente abrumada con el mensaje elitista que afirmaba que la única manera de participar en la web estaba en los blogs, es decir, en escribir hoy ve en Facebook su oportunidad ya que se simplificó el esquema con funciones prediseñadas. Facebook facilita la interacción y la presencia telemática, sin embargo como tecnología de la información cada vez se encuentra más relacionada con asuntos “inútiles” o con la mera entretención más que con información relevante.

Facebook es una red dentro de la red que cada vez se hace más grande y poderosa; las posibilidades de intercambio de información posiblemente no tengan límites. Tampoco hay límite para las aplicaciones añadidas al sistema: Guerras de vampiros, hombres lobo, zombies, etc. Algunas tan “atractivas” que se tornan adictivas.
Hay un flujo constante de información reclamando nuestra atención, también, invitaciones que exigen una respuesta. Así casi sin notarlo nuestra cuenta comienza a saturarse de estas aplicaciones que vienen a ser una extensión del ocio que no permite distinguir las invitaciones a aplicaciones verdaderamente útiles y relevantes.

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Miembro del Consejo Editorial Internacional de la 'Fundación Ética Mundial' de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Ha publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.


Bibliografía y Fuentes:

- * La verdad sobre Facebook, en Revista Arcadia
- Adaptación y Traducción del informe de Tom Hodgkinson en “The Guardian”.
- Borradores de “La Web Semántica, la Web que se entienda a sí misma”.
- SUROWIECKI, James, “Wisdom of crowds” (La sabiduría de las multitudes), Doubleday, 2004.
- CANETTI, Elías (1960), Masa y poder, Ed. Alianza, Muchnik, Madrid, 1997.
- GIRARD, René, La violencia y lo Sagrado, Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
- SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas. Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Pre-textos, Valencia, 2001


[1] René Girard (Aviñón, 1923). A más de ochenta y cuatro años, René Girard –considerado el más grande antropólogo viviente, cerca de lo que fue Lévi-Straus. Notable por su teoría de la mímesis que surgió en primera instancia para analizar obras literarias en las que se muestran relaciones interpersonales miméticas. Posteriormente fue aplicada al análisis de la violencia en las sociedades primitivas que se fundamentan en lo sagrado; y por extensión, a la violencia en las sociedades contemporáneas.
[2] SUROWIECKI, James, “Wisdom of crowds” (La sabiduría de las multitudes), Doubleday, 2004.

El Damero/ De Hegel a Heller - Por Alfredo Grande



Hace pocos días fue presentado el Partido Solidario. En ocasión de la última elección a Jefe de Gobierno, escribí este artículo donde cuestionaba la alianza con el ibarrismo.
Las consideraciones me parecen actuales y son aplicables a la conformación de este nuevo partido. El significante “solidario” me parece un triunfo de la cultura represora, que hace sinergia con el concepto de “reducción de daños”. La solidaridad pasa de ser un dispositivo ético y político para terminar siendo la mejor constante de ajuste de un sistema injusto y perverso. La peor constante de ajuste es el delito y una intermedia es el azar. Por lo tanto en los tiempos del capitalismo serio, la única solidaridad que entiendo necesaria es entre los compañeros de la izquierda que no resigne su condición clasista y revolucionaria. Lamentablemente, no pocas veces esa actitud no solidaria conduce al sectarismo y al macarteo en el propio campo popular. El ibarrismo es la metáfora más cruel de lo anti solidario, y tuvo el aval implícito y explícito de muchos sectores del kirchenerismo. Imposible que el solidario real puede ser convocado desde sectores que han hecho militancia activa de la anti solidaridad. Carlos Heller, Presidente del Bamncpo Credicoop, la banca solidaria, tiene una trayectoria que le permite ocupar espacios en la política que no estén cercanos a figuras que son emblemáticas de lo anti solidario. En ese sentido, creo que este artículo tiene vigencia y que es necesario que sea publicado. Hasta el momento, solo circuló por entre grupos de militantes, amigos y compañeros del campo popular.

Octubre de 2008

______________________________________________________
De Hegel a Heller:
hay que endurecerse sin perder la tarjeta cabal.

Por Alfredo Grande
(para La Tecl@ Eñe )


En la cultura no represora, uno es esclavo de su silencio y dueño de sus palabras. Aforismo Implicado

¿Cómo se conquista a una Reina del Plata? No es lo mismo que una Reina de la Plata pero se le parece. Las próximas elecciones en Buenos Aires pronostican malos desaires, entre los cuales no es menor, al menos para mí, la ausencia de una izquierda consistente que diga: acá estamos, hasta el recuento de votos siempre. Después del recuento, el siempre se diluirá hasta un “quizás nunca”. Para combatir, con prisa y con muy pequeñas pausas a la cultura represora, pueden hacerse muchas cosas. “Todos los medios, incluso los legales” al decir de Lenin. Muchas cosas, menos intentar competir con los mecanismos de la derecha. Uno de los más conocidos: culto a lo instantáneo. Un asadito define una posible alianza electoral, choricito mas, morcillita menos. En la búsqueda sin fin de una cultura no represora, la mejor cuña siempre es la del mismo palo. En mi caso, el palo cooperativo. Hace 21 años fundé una cooperativa de trabajo[1] Por lo tanto, en este trabajo pretendo abrir una polémica con relación a una nota publicada en la revista VEINTITRES del 25 de Enero al compañero Carlos Heller. Un aforismo implicado dice: “hay que hablar de la soga en la casa del ahorcado”. En este caso la soga es dicha nota, ya que no fue desmentida. En la tapa anuncia: “la paradoja del banquero guevarista”. A lo largo de la misma, queda establecido que no hay contradicción entre los dos términos. En realidad, si hay un banquero vaticano, ¿Por qué no uno guevarista?. Afirmando los dichos, se menciona que el CHE también fue banquero porque dirigió el Banco Nacional de Cuba en 1959. Es difícil discriminar, por la forma en que está redactada la nota, los dichos de Carlos Heller de los entremeses del periodista Gustavo Cirelli, autor de la nota.



Pero aquello que me parece importante discutir es que la palabra izquierda no puede ser invocada en vano. Todos sabemos el origen de los bancos cooperativos y reconozco el singular mérito que tiene haber sobrevivido a la reforma criminal de Martinez de Hoz (hoz sin martillo, naturalmente). El significante izquierda es una cuestión de la cultura de la resistencia a todos los modos (más serios, más salvajes, más grotescos, más aburridos) de la explotación capitalista. En su origen el cooperativismo fue anti capitalista, no toleraba ninguna coexistencia. Es mucho más importante que estar afiliado a un partido determinado (en el caso de la curiosidad del periodista, hace referencia al comunista) Un partido que estuvo perseguido por diferentes macartismos, algunos en intermezzos democráticos, no puede poner su padrón al alcance de un “veraz” partidario. Lo que me parece grave es que Heller aclara que “a ningún partido”. Me parece que uno de los problemas actuales es ese. La democracia ha destruido a los partidos políticos. Incuso el gobernante, es un Frente para la Victoria, nombre por cierto ganador. Mas allá del fraude para la victoria, en la elección donde dos afiliados al mismo partido se presentan en listas separadas. Cuando lo interno se hace externo, entremos en la pornografía política. Ya sabemos que entre bueyes, cualquier cosa menos cornadas. La dictadura prohibió la actividad partidaria. Actualmente, no está prohibida, pero a nadie le importa. Al menos que alguien piense que puede recrearse con Lopez Murphy. Ser de izquierda hoy es debatir y luchas en los colectivos revolucionarios, contra todas las formas de represión, desde la económica hasta la sexual. Pero también señalar que la destrucción de los partidos políticos no es un avance hacia la democracia directa, sino hacia la dictadura de las mega corporaciones de comunicación. La izquierda no puede aliarse con la muerte, tampoco con la de los partidos políticos. . Por eso lo que más preocupa no es la discusión sobre banqueros guevaristas sí o no. O porque Alegre (que se quedó triste)y Heller perdieron la presidencia y vicepresidencia de Boca en manos y pezuñas de Macri. Y para peor, en el mismo momento que Alfredo Bravo se postulaba como presidente de River. Si hubiera triunfado y un socialista era presidente del eterno rival, yo por socialista y por bostero hubiera enloquecido para siempre. Carlos Heller es un hombre de la izquierda. De cual de ellas, es un tema controversial. Para Altamira, no hay contradicción: es un capitalista financiero. Para Aldo Abram, no hay contradicción: preside un banco cooperativo por lo tanto es de izquierda. Pareciera que no se quiere encontrar la contradicción, a pesar que no puede no haberla. La contradicción ya no tiene buena prensa. En cambio, es fundamental que sea transparente. Lo que me interesa es de que tipo de contradicción estamos hablando: lógica o dialéctica. Idealista o concreta. ¿Es serio hablar como plantea el artículo de una “revolución a plazo fijo”. Si la derecha es un delirio eterno, la izquierda solo puede transitar el pensamiento crítico. Siempre he dicho que muchos cooperativistas son pequeños burgueses sin plata. Y también grandes burgueses con plata. En el arco iris cooperativo, hay espacios para todos los colores. Una izquierda cooperativa es posible, incluso necesaria. Tal vez sea Carlos Heller un dirigente de primer nivel de esa izquierda. Como lo es Héctor Polino. Y Julio Gambina.[2] Y tantos otros que dialectizan la contradicción entre las organizaciones cooperativas y el modo de producción capitalista. Contradicción que no transita en silencio y que muchas veces estalla, y no solamente el diciembre del 2001. Lo que sucede es que el universo cooperativo es brutalmente heterogéneo. Sigamos hablando de la soga. Pequeñas cooperativas de trabajo, incluso grupos pre cooperativos, no son comparables en su funcionamiento con estructuras de mas de 400 obreros como FASINPAT (la fábrica recuperada ex - Zanon) o el B.A.U.E.N .Sin embargo, en estas organizaciones no hay empleados, todos son asociados. En otras formas de cooperativas (prestación de servicios, por ejemplo) hay empleados. Y están las cooperativas “pret a porter” especialmente en construcción. Por eso decir que el cooperativismo, así, en general, es de izquierda, es simplemente falso. Peligrosamente falso. Lo que es cierto es que el cooperativismo se lo encaja, “por la razón o por la fuerza”, al espacio del progresismo. Y siguiendo una idea de Slavoj Zizek[3], diría que la única forma de ser socialista en general es ser progresista. Y el progresismo tiene una atracción fatal por el cooperativismo. Un progresista hace un per saltum político cultural en el debate entre el trotskismo, el comunismo, el anarquismo, el piqueterismo, la lucha guerrillera. Incluso puede creer, más o menos sinceramente, que son debates anquilosados, que solo son concebibles en un hombre nuevo con alzheimer. Ser socialista en general significa para mí la negación absoluta de la lucha de clases Plantear, por ejemplo, una ciudad para todos. Para villeros y para “torreros” (ciudadanos de las villas y ciudadanos de las torres) Lo que es para todos es una forma encubierta de decir para algunos, algunos pocos. Recordar como quedan redactados “los derechos de los animales” al final de la revolución en la granja: “todos los animales son iguales, pero algunos animales son mas iguales que otros” [4] No entiendo una política de izquierda que no sea una política de clase. Puede haber izquierdas peronistas, cristianas, comunistas, anarquistas, trotskistas. Pero al definir la identidad principal como de izquierda, ya estoy diciendo que la lucha es contra toda forma de explotación, y en este momento histórico la explotación es explotación capitalista, nacional, transnacional o planetaria. Por eso no hay peor capitalismo que el capitalismo serio, y cuanto más serio más peligroso.

Porque la seriedad es más creíble que la joda. Y cuando te la creíste, te embocaron. Había en la antigüedad de mi niñez el juego del serio. Dos personas se miraban fijo y el que reía primero, perdía. La cara de piedra, (que actualmente siempre se acompaña por las manos de goma), era premiada. El juego sigue pero se denomina “lo políticamente correcto”. Pero no apartemos la mirada de la soga y por que pienso que podemos ahorcarnos. No creo que somos como aquellos con quienes andamos. Pero conviene ser prudente. La figura de Floreal Gorini, un dirigente comunista y cooperativista del cual creo que todos estamos orgullosos, no puede mencionarse simultáneamente con una posible alianza con Aníbal Ibarra.[5] No quiero debatir los mecanismos de la destitución, porque son otra soga de la casa de otro ahorcado. La masacre de 200 personas, producto de una sumatoria salvaje de omisiones, errores, delitos, etc., puede habilitar muchas cosas. Incluso un retiro para meditar en las cumbres heladas del Himalaya, después de todo el abominable hombre de las nieves puede entender perfectamente cualquier abominación. Pero sostener que al ser la intención de voto de Aníbal Ibarra en Capital alta puede ameritar una alianza, no es oportunidad histórica, sino oportunismo. Obviamente Ibarra no deseó la masacre. Lo grave es que no pudo impedirla, y producida, no le puso el cuerpo. Mas bien le estuvo esquivando todo el tiempo a la jeringa. Y la escala del daño fue exponencial. Ibarra termina siendo el hecho maldito del país progresista. No hagamos macartismo de izquierda acusando a los que así pensamos que de esta forma llegará Macri, (se acuerdan, presidente de Boca que le ganó a Heller), a ser Jefe de Gobierno. En Cromagnon murieron, y de una forma espantosa, mas que en el atentado terrorista de Atocha. ¿Se acuerdan del discurso de Ibarra para enjuiciar a Grosso por la escuela shopping? No hagamos una elección shopping, donde buscamos primeras, segundas y terceras marcas. Pero si Heller va con Filmus, al cual todavía no lo “grabus” y si los socialistas apoyan a Telerman (al que algunos llaman Spyderman por la velocidad para tejer redes) ¿quien podrá socorrernos? Nos volvimos todos serios. Pero no demasiado. Para enfrentar a la derecha, y además derrotarla, hubiera sido necesario un espacio político y cultural que estuviera alejado de la hegemonía K, del oportunismo T y de la codicia I. No solamente luchar por el hombre nuevo, sino por nuevos hombres y por más nuevas mujeres. Porque tenemos que construir una izquierda no gubernamental (las ING), ya que todo gobierno, especialmente en su ansia de perpetuación, termina siendo reinado, de baja, mediana o alta intensidad. Lo que la Izquierda debe poner en el debate cultural es la figura del parlamentario, del lugar de discusión de las cosas públicas, del ágora, de la plaza. De la legitimidad que permite la construcción de leyes populares. La alucinación de un balotaje que nuevamente deje a Macri afuera, es una negación de que la fuerza de la primera vuelta es conseguir legisladores de y para el pueblo[6]. Una ING coherente consistente y creíble permitiría un parlamento enemigo de cualquier sueño afrancesado de “epater a luis XIV” Se reían de Menem y la ferrari, pero todos quieren el “Ejecutivo”. Poder, claro está. ¿Legislador? Bien gracias, los 29 comemos ñoquis. Tampoco es seguro cuantos votos hubiera perdido y cuantos hubiera ganado una postulación como legislador. Tampoco entiendo como hace Bonasso para saber como pienso[7]. Ni siquiera yo mismo lo sé, por lo tanto la sentencia de los afiches no puede ser correcta. De lo que estoy seguro es que el militante de izquierda no es ganado, y yo siendo cooperativista, poseedor de la tarjeta cabal, incluso afiliado a previsol, no puedo aceptar el cultivo de hegemonías o de impunidades. Ignorar la masacre de cromagnon es sumarse a las políticas de eliminación de residuos humanos,[8] entre las cuales hay que incluir los accidentes de tránsito, la acción criminal de los patovicas, la contaminación de suelo, agua y aire, la represión policial reciente, pasada y futura, la ausencia de radares[9], etc. Que eficiente es la derecha cuando administra aeropuertos. Pero inseguridad sólo es lo que la derecha define como inseguridad Radares, abstenerse. No es dibujando costos de vida como se logra seriedad y mucho menos felicidad en el consumidor contrariado. Quizá este trabajo sea por que estoy amargo, pero no como el mate. Mi mate está amargado porque creo que la convicción de la izquierda no puede sucumbir ante la certeza de la derecha. Y que la unión en la diversidad[10] nada tiene que ver con la unidad con algunas de las hegemonías que van haciendo turno para pasar al frente. No pocas veces la unidad es encubridora, hasta llegar al mayor nivel de mistificación que Freud denomina masas artificiales. Son estas masas artificiales las que cristalizan la dialéctica, tan denostada por actuales corrientes de pensamiento progre. Pero entre el borde del idealismo y el materialismo, pienso que solo el trabajo de lo negativo puede subvertir el orden represor que nos extermina. Negatividad ante la represión que no es otra cosa que la plena positividad frente a lo reprimido: el deseo. Estoy convencido que la izquierda también es deseada. Y que la construcción de los deseos colectivos es una de las pocas garantías de los mundos posibles. Por último: finalizar la nota sobre Heller con el pensamiento vivo de Guillermo Coppola ya me parece una provocación. Quizá toda la nota de Veintitrés no sea mas que eso. Una inmensa maquinaria provocadora y macartista, que este trabajo pretende denunciar.
Los molinos de la derecha no pueden llevar el agua a los de la izquierda. Es otro nunca más que tenemos que endurecernos para sostener. Ahora y siempre.
Mirta Narosky

Octubre de 2008

[1] ATICO fundada el 1 de mayo de 1986 presidida actualmente por la Lic. Susana Gerzsenson.
[2] Incluir a Omar López en esta mención me parece justo y necesario. Incluirlo a Alfredo Grande es más complicado.
[3] La Revolución Blanda. Atuel. Parusia 2004: “hoy la única manera de ser capitalista en general es ser un demócrata social de la tercera via” (pagina 59)
[4] Orwell, George. Rebelión en la Granja.
[5] Se puede leer en http://www.lospiblesdecromagnon.org.ar/ mi nota: “Los códigos de ibarras”
[6] Un botón para la muestra: Héctor Bidonde.
[7] Un aviso en la campaña electoral decía: Bonasso piensa como Ud.
[8] Bauman, Zygmunt. Vidas Desperdiciadas. Pailón, Estado y Sociedad.
[9] Lamentablemente, hoy se recorta Carlos Fuentealba.
[10] En mi columna radial en el programa Mate Amargo hablamos con Omar Lopez del tema de la unión y de la unidad.

Debates/Reflexiones acerca del Arte Digital - Por Carlos Barbarito

Reflexiones acerca del arte digital, 1


Por Carlos Barbarito*
(para La Tecl@ Eñe)

Escribo estas reflexiones en medio de voces que se multiplican: recesión, baja, salvataje, caída… El Apocalipsis que, en tiempos bíblicos, tuvo lugar en Armagedón, con sonidos de trompetas arcangélicas, se trasladó, en días del agonizante neoliberalismo, a los pulcros y ahora temerosos salones de las bolsas del mundo. Un fenómeno de pantallas, encadenadas, que me llega desde la pantalla del televisor, mientras medito sobre el arte digital, otro fenómeno de pantalla. Un candidato a presidente afirmó es el fin de una ideología; creo que se trata de algo más profundo, es el final de un estado de cosas. Se predice el agravamiento del problema hasta un 2010 que, se augura, brutal, terrible. Dicho esto, paso a ocuparme del asunto.

Según el diccionario de la RAE, edición 1970, digital es lo que está relacionado con los dedos; hay, en la misma entrada, una alusión a una planta herbácea, de tallo sencillo o poco ramoso. Nada más. 1970 es, ni más ni menos, otro mundo, que nos parece tan remoto como el antiguo Egipto, hablo de lo tecnológico; recordemos también que por esos años comienzan a diseñarse políticas tanto sociales como económicas que, puestas en práctica por sucesivas dictaduras o gobiernos dóciles, dominaron la escena por años. Políticas que en estos días queman el poco combustible que les queda. Pero aquí se trata de lo digital, el arte sirviéndose de la última tecnología, evolución de los medios de comunicación hacia la reproducción de la “copia esencial”y la realización de la “trascendencia física”. [1]La idea de lo digital, o mejor de lo virtual, simulación digital multisensorial, es inseparable de la informática.

¿Qué significa virtual? De nuevo a 1970, según el diccionario, que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce en el presente. Implícito, tácito. Que tiene existencia aparente y no real. Lo que no podían imaginar los académicos de la lengua, ni muchos otros, entonces, es que lo virtual, como simulacro en el que lo material y lo inmaterial se disuelven en una sucesión de mensajes numéricos conducidos por un flujo continuo de impulsos eléctricos[2], no mucho tiempo después sería no sólo tópico de la ciencia-ficción. En lo virtual tiene lugar, por primera vez, una superación de aquellos soportes (tela, pantalla de televisor, espejo), en el sentido de que es posible entrar y una vez adentro ser partícipe de una anulación del tiempo y una desmaterialización del cuerpo. Entonces, nada más que razón y máquina.[3]

¿Se puede concebir algo más admirable y temible?

El arte, inevitablemente, recurrirá a esta tecnología, así como antes se sirvió de materiales, técnicas y recursos contemporáneos, cito al azar fieltros, lino y soga (Bruce Neuman, entre otros), tuberías de acero (William Tucker, por ejemplo), grabaciones (Robert Morris), tubos de neón, video, etc. Al hacerlo propone una alternativa que va más allá de la relación razón-máquina, de lo meramente tecnológico, del mero simulacro; porque el arte es un producto de la deliberación humana consciente y las obras de arte son, ante todo, significados o intenciones.[4]

Muñíz, Buenos Aires,

octubre 6, 2008

[1] Levis, Diego. La pantalla ubicua. Ciccus, La Crujía, Buenos Aires, 1999.
[2] Levis, Diego. Op.cit.
[3] Levis, Diego. Op.cit.
[4] Walker, John A. El arte después del pop. Labor, Barcelona, 1975
*Carlos Barbarito, nació en Pergamino, Argentina, el 6 de febrero de 1955. Su obra literaria comprende quince libros de poesía y dos de crítica de artes plásticas.

Debates/Arte Digital vs. Arte Tradicional- Por Juan Chapar

Arte Digital vs. Arte Tradicional


Por Juan Chapar *
http://www.digitalart.com.ar/
jchapar@marketingplus.com.ar

(para La Tecl@ Eñe)


Ha causado un gran impacto en el mundo del arte el empleo de herramientas digitales tanto para su elaboración como para su difusión. Los escritores usan programas y computadoras que les permiten corregir ortografía, borrar, cambiar de lugar páginas enteras, imprimir y/o publicar a través de Internet. No obstante nadie habla de literatura digital vs. literatura “tradicional”.
En el cine ya se han reemplazado las filmadoras analógicas (que usan película) por filmadoras digitales y el proceso de compaginación se hace con computadoras. Solamente para exhibirlas en las salas se transcriben los archivos digitales a película, pero están dando los últimos pasos para que la distribución y proyección sean también digitales . En los contenidos hay escenas y hasta películas enteras digitales. Acá tampoco hay gente que hable demasiado sobre el cine digital.
La fotografía ya es casi completamente digital. En la producción de la música es enorme el componente digital y en su reproducción y distribución lo es totalmente.
Es difícil imaginar un arte en que lo digital no haya penetrado fuertemente.
Es quizás en la pintura donde se ha hecho el distingo más importante entre digital vs. tradicional.
Por un lado están los cuadros hechos con pinceles y pinturas al óleo sobre telas (con las variantes de pinturas, superficies y pinceles). Por otro lado hay computadoras con programas para crear imágenes que permiten alterar tamaños, colores, perspectivas e imprimirlas en distintas superficies o simplemente exhibirlas en una pantalla en su casa o en la de millones de personas vía Internet.
Pronto dejaremos de hablar de arte digital porque será el componente de todo el arte.
Lo notable es que el hombre es incapaz de atrapar a través de sus sentidos lo digital, Necesita que todos los ceros y unos sean traducidos analógicamente para poder ver, sentir y escuchar a través de sus sentidos el arte, su mundo de todos los días.

16-10-2008
*Artista Plástico








Literatura/Sara Rosenberg/Contraluz-Fragmneto

A continuación se reproduce el primer capítulo de Contraluz, última novela de la escritora y artista plástica Sara Rosenberg, recientemente publicada en España por la editorial Siruela Nuevos Tiempos y aún inédita en Argentina.

1
Ese año viajaron a Buenos Aires para asistir al entierro del padre de Jerónimo. Griselda casi se había olvidado del frío húmedo de julio, y de los vientos del río. Fue un viaje con olor a flores muertas, sudor de condolencias y caras viejas. Era el comienzo de la disolución de la tribu y de una guerra que, como casi todas, se hacía por usura y en nombre de dios, la familia o el estado.
Los familiares les hicieron preguntas, alabaron la vida en Europa, que compararon con el desastre argentino, hablaron de la suerte que tenían, aunque de verdad ellos no estaban teniendo una buena temporada de trabajo, y seguían en salas pequeñas, haciendo lo que se podía.
No les hizo falta hablar mucho, porque nadie tenía interés en escucharlos; longevos, ricos y enfermos crónicos, siguieron recomendándose consultas de médicos milagrosos y caros, o financieras para invertir, mientras las flores comenzaban a marchitarse en las coronas.
Sólo Laura se acercó a Griselda con cierto cariño y curiosidad. Tímida, con esa rigidez propia de las jóvenes educadas en un colegio inglés, o quizá temerosa de aproximarse a su padre, que era quien debía haberle dicho algo, abrazarla,
o mostrar un gesto de afecto. Pero Jerónimo tenía una incapacidad crónica para comunicarse con ella. La agarró del brazo, salieron y fueron a sentarse cerca de la raíz de un ombú, esa hierba gigantesca donde hubiera tenido que quedarse a vivir, o acampar al menos.
Laura estaba decidida a hacer su tesis sobre el Teatro del Ande, quizás como única forma de acercarse a Jerónimo. La escuchó hablar sobre las dificultades de encontrar materiales interesantes, se dejó comprometer para responder a sus preguntas, y también para tratar de que Jerónimo lo hiciera. Nunca se debería hacer una tesis sobre el padre, aunque este fuera Shakespeare, Einstein o Tolstoi, pensó Griselda, pero no se lo dijo.
Jerónimo y Nicolás empezaron a discutir en el momento en que el cajón se cerró, como niños a los que se les hubiera abierto la puerta del patio para ir a jugar. Los escuchó sin mucho interés, hasta que Jerónimo le advirtió que no iba a permitir que vendiera la finca La Cruz. No, mientras no terminara el juicio a los militares. Nicolás trató de convencerlo, de explicarle que el viejo los había dejado en una situación comprometida, pero Jerónimo era empecinado. Se podía confiar en lo que decía. No como ella, que hablaba y dudaba al mismo tiempo.
Cuando llegaron al cementerio, los dos tenían el rostro congestionado, y quizás se habían dicho muchas más cosas de las que ella suponía o había oído. Sin embargo, la frase «Yo no soy Pacheco», con el tono feroz que tan raramente usaba Jerónimo, se le quedó grabada.
Bajaron el cajón y avanzaron por los caminos empedrados del cementerio entre los monumentos cubiertos de moho. Ángeles adolescentes, victorias, compungidas vírgenes, santas piadosas, alas inmóviles, caballos de belfos altivos, sables civilizadores, en memoria de los apellidos bárbaros, los acompañaron hacia el panteón de los Larrea. ¿Por qué las vacas no adornaban los panteones?
Allí estaban el bisabuelo general y sicario de los indios del Chaco, el musicólogo acusado de plagio, el cura confesor de banqueros y militares, los sucesivos abogados, dos opas, varios jueces y otros tantos notarios. También los nombres de las mujeres, de vientres tan prolíficos. Todos amparados por la estatua de un ángel neogótico, sufridor y desnutrido, un híbrido destinado a volar y a transmitir terribles mensajes, nada que ver con el hombre araña, que era mucho más coherente con el orden zoológico y que al menos volaba con su propia baba.
El cura recitó, las caras apergaminadas se sonaron la nariz, Jerónimo echó la primera palada, Nicolás la segunda, y el cajón descendió al fondo de la tierra. Los invitó a comer y la discusión continuó, en otro tono, casi protector. Quería decirles que su escribanía funcionaba cada vez mejor, y que además de las empresas agropecuarias tenía amigos en el gobierno y socios en el mundo. Se preparaba para ser diputado, mientras propiciaba la venta acelerada del país. Jerónimo hizo una broma sobre su flamante peronismo y la conversación se volvió hacia ellos, los patitos feos, las ovejas negras, los que se fueron, los inevitables. Era hora de aterrizar, de hacer algo que tuviera sentido, los años no pasan en vano, y el teatro era un asunto de juventud si en la madurez sólo te ha dejado deudas, dijo Nicolás.
Cuando volvieron a la casa del Tigre, con ese olor a humedad eterna, hacía frío y no abrieron las ventanas sino una botella de vino que se fue mientras decidían cómo hacer para impulsar una investigación sobre la finca La Cruz.
Pase lo que pase, dijo Jerónimo, no puedo hacer otra cosa. Quizás tendríamos que volver por un tiempo, le contestó; pero él ya había decidido que no volverían más.
Fueron días de trámites, de encuentros y desencuentros con gente que decía saber o podía saber algo más sobre la finca y la cárcel clandestina que había funcionado allí durante dos años. Días en los que Jerónimo la mantuvo al margen. Cuando le preguntó qué significaba ese «Yo no soy Pacheco», él le explicó que no lo conocía personalmente, pero que le había enviado información sobre La Cruz, a cambio de una suma importante de dinero; le contó que Pacheco trabajaba para su padre, y que la muerte lo había sorprendido en el aire, sobre las altas cumbres de Bolivia; dijeron que había tragado demasiadas bolas de coca y que cuando el cielo se acercó, reventaron como pompas de jabón y lo inundaron por dentro. Quizás estaban mal envueltas, pensó Griselda, pero Jerónimo no quiso hablar más del tema.
Los nuevos tiempos exigían ciertos blanqueos, y Nicolás le ofreció pagarle su parte, para poder dirigir él solo las empresas y la escribanía. La investigación sobre la finca estaba detenida, los arqueólogos, los historiadores y los forenses, amenazados. El general Bussi, a quien ellos habían apoyado sin ensuciarse directamente las manos, disfrutaba del arresto domiciliario en su chalet de un country en las afueras de Tucumán, un lugar donde la miseria es proporcional al gran negocio del tráfico de cocaína, el lavado de dinero y otras artimañas agrícolas y comerciales.
Nicolás no fue a despedirlos, pero llamó por teléfono y aclaró que cualquier movimiento relacionado con esa finca podía hundir su carrera. Era, y lo seguiría siendo, el heredero del prestigio familiar y los negocios políticos. Le aclaró que al viejo lo habían obligado y que tenían que mantener el secreto para honrar su memoria. Esa palabra, memoria, que a Jerónimo terminó por sacarlo de quicio.
La escena se le antojó bíblica, y le dio risa. Abel y Caín, discutiendo sobre ovejas o sembrados, fincas y repartos. Cuando Jerónimo colgó se lo dijo, pero a él no le hizo la más mínima gracia.
Durmieron abrazados debido a la humedad y el frío que venía del río, y al día siguiente tomaron el avión de vuelta a Madrid.


Sara Rosenberg

BIOGRAFÍA

(Tucumán, Argentina, 1954) ha vivido en Canadá, en México y, desde 1982, vive en Madrid. Ha publicado las novelas Un hilo rojo (finalista del premio Tigre Juan 1998), Cuaderno de invierno (2000) y La edad del barro (2003). También ha publicado cuentos, poesía (en la red) y teatro. Recibió el premio internacional de teatro La escritura de la diferencia 2006, en Nápoles.


Contrapágina/ ¿Qué pasa con la Madre de todas las Batallas?



Acerca de la Nueva Ley de Radiodifusión

¿Qué pasa con la Madre de todas las batallas?

Por Conrado Yasenza

¿Qué pasa con la Madre de todas las batallas? Quero decir en qué quedó el tratamiento de la Nueva Ley de Radiodifusión que vendría a reemplazar a la 22.285 creada en tiempos de espanto y muerte. Parece que la Madre Batalla ha quedado en simple escarceo. Y esto es doloroso, porque no creo que Gabriel Mariotto, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y director del COMFER, no quiera librarla. Me niego a aceptarlo, ya que cuando lo tuve como profesor en la Universidad, allá por 1993, bregaba por la lucha en contra de una ley creada desde el mismo centro del horror para facilitar el monopolio y concentración de los medios en manos de amigos y empresarios.
Pero parece que no son los tiempos ni para el debate de la nueva Ley ni para su mentor. Y da la sensación también de que la manipulación de las expectativas y las necesidades no es monopolio exclusivo de los grandes mass-medias. Fue muy útil instalar con fanfarrias de valentía, dignidad e identidad cultural la idea de discutir la Nueva ley de Radiodifusión en tiempos de la guerra gaucha. De ahí La Madre de Todas Las Batallas. Se sabe, eran momentos de estrepitoso mal humor con el gobierno y su inacabada redistribución de la riqueza. Se redistribuía, como hoy, el IVA y la inflación, para que las vaquitas siguieran siendo ajenas. Y los medios, con su pasmosa concentración, falsa libertad de expresión y ansias de libertad de empresa, magnificaban esos datos de la realidad; horas de aire y miles de palabras ensanchando la herida por la cual sangraba un gobierno que recién se iniciaba pero que parecía una prolongación del último escalón del período anterior. Hoy, pasado el temblor, sigue ausente la redistribución de la riqueza en aspectos tan centrales como educación, trabajo y pobreza. Y aquello, y esto, por hoy, se parece mucho a la nefasta teoría del derrame.
Y digo que da lástima, que duele, porque la sensación que se ha forjado es la de que fue parte de otro golpe de timón para intentar parar la sangría de popularidad que el conflicto gaucho originó. ¿Y por qué sostengo esto? Bueno, porque hoy la Santa Madre de las batallas dejó paso a, en plena crisis financiera mundial, el pago de la deuda con el Club de París y a los tenedores de bonos. Mientras tanto la pobreza se hace cada vez más visible en las calles de todos los barrios de nuestra ciudad, y supongo que en la de todas nuestras provincias, salvo claro en Calafate. Aunque quisiera ver qué ocurre en la zona baja a orillas de Lago Argentino.
Pero no cabe duda de que, más allá de los desatinos cometidos por la banda de Pepe y sus amigos, debatir cuanto antes una nueva ley abarcadora de todos lo medios de expresión, que se nos informa elaborada, es esencial para desarticular la fabulosa concentración que existe en el mundo de la información periodística. El derecho de informarse se halla concentrado en muy pocas manos, en matrices massmediáticas con ramificaciones complejísimas de explicar. Es bueno, para entender un poco las extensiones del poder de los holdings comunicacionales, el gráfico que fue publicado en el diario Crítica junto a la investigación sobre el monopolio Clarín.
Y esta concentración conlleva a que no se escuchen otras voces que no sean las dos de Silvestre y Bonelli.
Los espacios independientes de información parecen ser hoy apenas un susurro libre entre el murmullo y el ruido atronador de la noticia circular. Aunque esa suave brisa se halle a veces contenida en revistas de bajas tirada, páginas digitales y blogs, la omnipresencia de las corporaciones todo lo invade.
Ojalá esta batalla no se transforme en la ciénaga oscura del oportunismo y la falsía de los generales mediáticos.

Conrado Yasenza
Octubre de 2008.

09 octubre 2008

Nicolás Casullo/ El navegante en el mar del sinsentido

Nicolás Casullo


1944-2008






El navegante en el mar del sinsentido






Sabíamos que no andaba bien pero conservábamos aún la esperanza de mantener lejos de él al ángel de la muerte. Pero el ángel pasó esta madrugada y se lo llevó nomás. Se llevó a Nicolás, al ser humano siempre dispuesto a ofrecer su saber a través de gratísimas charlas. Se llevó a uno de nuestros intelectuales de referencia más importantes, al Ulises, desesperado navegante en el mar bravo de la posmodernidad, esa posmodernidad que amenaza férreamente la posibilidad de darle sentido a la existencia, a la vida.


Vamos a extrañar muchísimo a Nicolás Casullo, extrañaremos su presencia física, su bonhomía, su claridad conceptual, su pensamiento ofrecido a la experiencia sensible de la vida.


Hasta siempre, querido Nicolás Casullo.





9 de Octubre de 2008



Conrado Yasenza





Entrevista a Nicolás Casullo*
El Curso de la Historia


Por Conrado Yasenza




El espinel a través del cual se articula la entrevista realizada a Nicolás Casullo, escritor, ensayista y director de la revista "Pensamiento de los confines", recorre las referencias de sentido histórico, las cuales constituyen la condición de posibilidad para argumentar el curso de una sociedad, como así también, la función del lenguaje y sus palabras en un contexto de crisis de los paradigmas existentes. Por otra parte, se abre el interrogante acerca de qué es lo que sucede con nuestra sociedad, cuando la dinámica de los acontecimientos - como el reciente "cacerolazo" -, se erige sobre moldes y lógicas massmediáticas.


· El curso de la historia.

- La idea es reflexionar sobre el clima socio-político al que arribamos en el presente, partiendo de la vinculación a la historia social inaugurada en la década del 80, la cual se caracterizó, podríamos decir, por tres momentos: el horror de la dictadura militar, junto a un proceso de concentración económico-financiera; el alfonsinismo y la frustración de la apertura democrática, y, el menemato, con su ola privatizadora estrechamente ligada a la hiperconcentración del capital financiero y la gran exclusión social.

- Siempre, cada presente uno lo vive como si toda una historia confluyese sobre ese presente, y el presente fuese como una suerte de consumación de todo un proceso histórico. Hoy sí, podemos decir que a la grave crisis del país, en todos los órdenes, sociales, económicos y políticos, es producto de una larga historia también política económica y social, que yo la inauguraría con el fracaso de la posibilidad de cambio y transformación social de los 70, donde ahí sí, efectivamente, se dio un quiebre, una desilusión, no solamente una frustración profunda de toda una historia que aparecía como planteándose la posibilidad transformadora, junto a los actores sociales en plena dinámica y presencia de actuación, sino que a esa frustración le siguió la violencia, la guerra, el genocidio. Con lo cual podríamos decir que esta historia, por poner un determinado lapso, comienza con una cosa tanática, mortuoria, una gran derrota de las aspiraciones de la gente, no nos olvidemos que el gobierno de Perón en el '73, fue votado por el 62% de la gente. Bien, esa frustración permitió, frente a la carencia de toda resistencia y a una política de muerte, miedo y terror, reconstituir y reorientar el país hacia una Argentina donde la lógica pasaba por la especulación financiera, por los créditos internacionales para determinados sectores, por las importaciones que suplantaban las producciones nacionales. Desde el '76 en adelante, la Argentina cambia su rumbo histórico, y comienza a plantearse en función de capitales financieros-especulativos y de una merma muy grande de la producción nacional. Esto trae aparejado, ya en la época de la dictadura, una marginación social, un cierre de empresas, un quiebre de una Argentina industrial que allá por los '70 estaba absolutamente desplegada, con un 2,5 de desocupación; digo una Argentina caracterizada por la muerte del compre nacional, por una suerte de gigantismo de Estado prebendario que siguió desolando las arcas nacionales, y ya para cuando llega la democracia, el eje central del país está trazado. Lo que va a ocurrir de ahí en más es una progresiva y paulatina descalcificación de lo que podríamos definir como el gran momento industrial, trabajador, obrero de una Argentina en permanente progreso capitalista que va a significar, al mismo tiempo en el campo de lo político, una cada vez mayor merma de la presencia de las organizaciones sindicales, de la presencia obrera, de la agremiación, de la posibilidad de plantearse una línea política objetiva en relación a los intereses nacionales y a los intereses populares. Ya el triunfo de Alfonsín, si bien es el triunfo de una Argentina que busca una salida democrática, "una salida hacia la libertad y hacia la vida", como planteaba el propio Alfonsín en la campaña de 1983, por otro lado marca la muerte de un sujeto político que había sido protagonista en los últimos cuarenta años del país, que es la del peronismo, la caducidad de sus conducciones que respondían a un proyecto histórico. Es decir, la sensación que se tiene es que en ese momento el peronismo ya está absolutamente agotado, que ya no tiene banderas, que el mismo peronismo niega sus banderas, así como negó a su propia ala izquierda exterminada por la dictadura, buscando un pacto de no-intervención, de no-investigación, de no-recuperación de la problemática de los derechos humanos. Eso hubiera significado el gobierno de Italo Luder de haber triunfado. En ese sentido, podríamos decir que ahí tenemos un elemento crucial de la crisis de la Argentina. Un movimiento histórico que reunía a los sectores populares, a las grandes mayorías, a la clase obrera organizada; que había reunido lo más fuerte de una instancia revolucionaria - la llamada Juventud Peronista o la Tendencia Revolucionaria -, desaparece de la escena histórica. No sólo desaparece sino que crea un estado de confusión ideológica, de venta de su propia alma, que luego se va a notar palmariamente con la aparición de Carlos Menem. El peronismo aparece así, casi en forma dantesca, con su signo contrario, como consecuencia del fracaso del alfonsinismo en distintos niveles: en el campo político, en el económico; en el plano de los derechos humanos, en el problema del juicio y la absolución de los propios militares que habían producido el genocidio.Con la llegada del Menemato, podríamos decir que esta Argentina que empieza a despuntar en términos dominantes antinacionales allá por el '76, llega a su consumación con la venta del país en su totalidad, con una problemática que, si bien era cierta, se necesitaba una profunda reforma del Estado, porque el Estado ya estaba caduco y esa Argentina del fracaso alfonsinista no daba más, pero en realidad la política menemista sirvió simplemente a los efectos de gestar un nuevo gerenciamiento, un nuevo sector privilegiado, una nueva y muy alta capacidad de corrupción donde entró de lleno la política peronista en casi todo su conjunto

- Se podría definir como un Estado mafioso...

- Claro, un Estado mafioso, un Estado de la especulación financiera, un Estado de capitales golondrinas, un Estado de capitales provenientes del narcotráfico, un Estado de isla paradisíaca de inversión, un Estado de corte posmoderno, globalizador, pero a diferencia de Chile, Brasil o México, el caso menemista fue una suerte de Argentina isla de la especulación financiera, en donde a lo sumo lo que podía llegar a ser producción nacional, eran los hoteles cinco estrellas que se iban a construir, o zonas turísticas de casas para un cierto sector privilegiado del primer mundo - esto dicho como hecho simbólico -, mientras que, paralelamente, la industria nacional quedó totalmente destruida, la desocupación alcanzó cifras record, la indefensión de lo social también alcanzó extrema gravedad, pero al mismo tiempo se vivió la ilusión del uno a uno, una suerte de milagro extraño, donde todo el mundo sabía que algo no lógico, no real, se estaba desarrollando pero a lo que todo el mundo apostaba.
"A. Kunz (Focus) - Le Monde Diplomatique - 8/2/2000"
Es decir, es como lo que sucede ahora: Aquel que con justa razón reclama el dinero puesto en el banco y que éste no devuelve, ese hombre también sabía que esos altos intereses, que esos plazos fijos en dólares, constituían un altísimo riesgo, porque era una Argentina ilusoria, estafadora y estafada, una Argentina con pies de barro. Y frente al desguace del país y la pérdida de toda soberanía, frente a las variables más humillantes de dependencia con respecto al imperialismo, la globalización nos encuentra con que la Argentina hizo bien los deberes, pero al hacerlos bien los hizo mal. Efectivamente, esta situación se evidenció en el patético momento de Fernando de la Rua, que fue votado - como fue votado Menem en el '95 -, precisamente como continuidad del modelo. De la Rua fue la figura que, sobre todo para los amplios sectores de la clase media, significaba la continuidad del modelo y un poco más de decencia, un poco más de honestidad, un poco menos de robo y mafia. En ese sentido, De la Rua no pudo cumplir la promesa de la continuidad, sino que su propia incapacidad, su propia inactividad y la propia gravedad de la crisis argentina absolutamente estallada, hicieron que en dos años todo se desbarrancase para encontrarnos en este momento, quizás con la crisis económica, social y política más grave de la historia argentina. Esta es la crónica a vuelo de pájaro de los antecedentes de este presente.

-¿Existe la dicotomía entre una teoría movilizadora del conflicto y el cambio, representada por las décadas del ´60 y '70, frente a una posición, en la actualidad, de mayor aceptación de la realidad ?

- La Argentina de principios de los '70, la Argentina que va a desembocar en el triunfo del peronismo, con Héctor Cámpora en el '73, era una Argentina inserta en un mundo político- teórico, que en distintas variables y lugares, se fundamentaba en una teoría de la transformación social, del cambio histórico. Cambio histórico que venía de una larga crónica política, ideológica y teórica en Occidente y en América Latina, pero donde se vivía que esa transformación, ya sea en América Latina, entre las variables que planteaban la revolución frente al fracaso de los reformismos, en los estudiantes norteamericanos planteándose no a la guerra de Vietnam, y no a la universidad que creaba egresados enlatados; o también en Europa, donde se criticaba el reformismo y el entreguismo del Partido Comunista, o del Stalinismo sojuzgando a los pueblos de Europa del Este, y planteando la necesidad de una revolución; o en África o Asia, donde los pueblos estaban combatiendo por su liberación, en ese marco, es indudable que la generación de los '60 y '70 estaba absolutamente situada en la concepción del cambio social, del derrumbamiento del poder capitalista en la antesala de la conciencia del socialismo, tomando como modelo lo que podría llamarse la revolución cubana-guevarista, tomando como modelo la revolución argelina de liberación, a través de un teórico como Fan Fannon, que hablaba de la Nación y de la identidad nacional a recuperar desde la lucha armada del pueblo; tomando como modelo la larga marcha del pueblo chino, o tomando como modelo la heroica lucha del pueblo vietnamita contra el imperialismo norteamericano. Todo este marco daba para que se renovasen y cobrasen vigencia las distintas variantes de las teorías marxistas revolucionarias, que podían encontrar canales nacionalistas-populistas como el peronismo, que podían encontrar canales cristianos de lucha por la liberación, que podían encontrar canales nacionalistas no populistas, marxistas, socialistas, pero todo estaba situado en el campo de una cultura de avanzada, de vanguardia reflotada que planteaba la idea del cambio histórico, la ruptura de las relaciones sociales, la violencia necesaria partera de la historia, la confrontación de clases llevada a su máxima expresión, que era el momento de la revolución; la guerra de guerrillas o la insurrección armada o el largo camino de la lucha campesina, todo situado en la égida del fin del capitalismo. Entonces, se era hijo legítimo de cien años de historia. Desde fines del siglo XIX, ya con los últimos escritos testamentarios de Marx, se avanzaba en una dirección que, inexorablemente, iba a acontecer. Teníamos a favor las leyes de la historia, el recorrido objetivo de la historia, más allá de que nos equivocásemos o no, tarde o temprano la historia se encaminaba de manera determinista, hacia el fin del capitalismo y la constitución de formas de comunismo y socialismo.En ese campo existía una variable de transformación social que comenzará a hacer crisis, en términos políticos, sobre todo, a partir de la experiencia histórica concreta de muchos pueblos y sociedades, sobre fines de los '70. Se manifiesta en Europa el Eurocomunismo, aparecen las denuncias cada vez más constante y palpable contra el llamado socialismo real, se dan los retrocesos populares en América Latina, donde las diversas y distintas dictaduras reprimen y aplacan toda aquella euforia revolucionaria de los años '60 y '70. Los Estados Unidos entran en un momento opaco y de auto revisión de sus variables luego de la derrota en Vietnam, la izquierda en Europa entra en una crisis teórica, política e ideológica profunda. Y ya, hacia principios de los '80, comienza a plantearse algo que en la Argentina no se vive, producto de la dictadura, la censura y la imposibilidad de actividad en el campo intelectual: La crisis del marxismo y de los socialismos reales, lo que Perry Anderson va a llamar la crisis de una cultura socialista, señalando en el término cultura, que no era cuestión de alguna equivocación o de algún desviacionismo, sino que lo que quebraba profundamente era una cultura del cambio y la transformación. Comienzan, entonces, a surgir las variables socialdemócratas, socialismos rosa, variables tenuemente reformistas y administradoras del sistema. Se suplantan las teorías del cambio por izquierdas que comienzan a trabajar la reivindicación de un capitalismo "con alta sensibilidad social". Y entonces, se inaugura un tiempo político, ideológico, teórico y reflexivo que deja atrás la lógica de la transformación y se sitúa en la lógica de la gobernabilidad de las sociedades. En esta lógica de la gobernabilidad, se deja de lado el eje Rousseau-Revolución Francesa, y aparece el eje Hobbes del pacto social, del contrato social. Se agrega a esta crisis histórica de la izquierda, de las utopías, de lo que podríamos llamar el telos de la historia, un momento muy fuerte de las reformulaciones técnico-productivas de la sociedad, lo que podría definirse como la entrada en una tercera revolución productiva, que va a afectar de lleno a este gran sujeto histórico que era la clase obrera, y que desde 1830 hasta 1980 era aquel sujeto mesiánico que aseguraba el pasaje del capitalismo al socialismo. Junto a este acontecimiento, va a aparecer en escena otro elemento muy fuerte que es lo que se llamaría la revolución y el renacimiento del pensamiento cultural conservador, el pensamiento de las derechas culturales y políticas, que cobran nuevos bríos, cobran nuevas formas de propaganda, de publicidad; se realimentan con mucha inteligencia, cuestionan el planteo de la democracia keynesiana, de la economía social, del Estado protector; plantean la necesidad de un regreso a un liberalismo de mercado bajo la idea de que había sido éste, el momento más exitoso de la historia capitalista, y que luego había sido envilecido por políticas del Estado social. La revolución conservadora, desde los '80 en adelante, desde el eje Reagan-Tacher, comienza a invadir y vencer, en todas las dimensiones y en todas las líneas, la batalla político-ideológica, la batalla cultural.

- Es decir, se impuso la teoría de la aceptación.

- Yo diría que la teoría de la aceptación es la teoría de la gobernabilidad. De lo que se trata no es de transformar nada, sino de encontrar la forma más adecuada de gobernar sociedades, que por la compleja concurrencia de factores alarmantes necesitan ser gobernadas. El Estado pasó a ser un lugar de administración de la crisis, de gobernabilidad, tanto lo ocupe la izquierda como la derecha. Se pasa a una problemática de época, no coyuntural, donde la aceptación de la condición dada se traduce en una teoría cuyo cuerpo central es la problemática de la mejor gobernabilidad. De la gobernabilidad con reforma, de la gobernabilidad en provecho lento y progresivo de sujetos subalternos, de la gobernabilidad brutal de un capitalismo salvaje neoliberal, pero siempre situados dentro del capitalismo, sin la mirada del cambio transformador.

-¿Hay posibilidades de gestar una nueva discursividad orientada al cambio, a la transformación?

-Las posibilidades siempre existen en el sentido de que la historia esta siempre abierta, siempre hay circunstancias donde se corta un hilo que parece que es eterno, donde se produce un cortocircuito en la dimensión del dominio que parecía inconmovible. A diferencia de ciertos agoreros que plantean el fin de la historia, ésta implica siempre conflicto, siempre es apertura, más allá de que pueda haber épocas, etapas - como las hubo a lo largo de la modernidad -, más proclives al no pasa nada, y otras etapas más proclives a las conmociones. Uno podría decir que, desde 1789 hasta la caída de Napoleón, en 1815, Europa vivió un tiempo de conmociones fuertes. Uno podría decir que desde 1810 hasta 1840 ó 1850, América Latina vivió conmociones fuertes en su gesta independentista. En Europa desde 1820 hasta 1870, no pasó nada absolutamente fuerte o conmovedor, sino que en esa etapa se constituyó el buen burgués, la modernidad en su edad de oro por excelencia, y en la propia Argentina, podríamos decir que hasta 1945 pasó muy poco; se constituyó la nación, llegaron los inmigrantes, apareció el Yrigoyenismo, pero en general, la historia no vivió conmociones como las habría de vivir luego, a partir de 1945, donde "aparece" una clase en la escena histórica y se organiza definitivamente en términos de aspiraciones políticas. Luego, los '60 y '70 trajeron la posibilidad de pensar una liberación nacional y social como la planteaba el peronismo, y con la cual fracasó.Hoy se han quebrado estos modelos de redención de la historia que forman parte de una creencia muy fuerte, de formas de religiosidades populares muy intensas, de teorías muy profundas, muy trabajadas y analizadas, donde el grueso de lo más inteligente del pensamiento moderno estaba de acuerdo; donde los cuadros, los militantes, los intermediarios producían organizaciones de izquierda de enorme envergadura, y planteaban con absoluta seguridad que por ley científica, como decía Marx, se iba a llegar al socialismo. Una vez quebrado, es difícil reconstituir ese modelo, esa lógica, ese molde. En las últimas décadas aparecieron formas distintas de cuestionamiento, de planteos contestatarios, formas distintas de rebeldía, diferentes modalidades de crítica, pero que hoy por hoy, aparecen como se diría en términos posmodernos, fragmentados o agrupados en sus propias reivindicaciones específicas, muchas veces autista una variable de la otra, y en donde es difícil percibir el rumbo de un nuevo proyecto histórico subalterno desaparecido el potencial emancipatorio que, se creía, tenía la clase obrera organizada. Resulta muy difícil plantearse un cambio social sin sujetos o con un sujeto desagregado, con un sujeto que no contiene la posibilidad de dominar, en términos políticos- ideológicos, con consenso, el proyecto social en su conjunto. Entonces digo, la historia no se ha terminado, pero estamos pasando un interregno donde, infinidad de ideas han pasado al desván. Y han pasado al desván porque la sociedad no las visualiza de una manera consensuada.

· El "cacerolazo" y la clase media argentina.


- En el plano de las manifestaciones de protesta acontecidas recientemente, que las podríamos calificar de típicamente urbanas, como el cacerolazo, que a su vez tiene un antecedente interesante que fue el cacerolazo chileno con el cual se derrota a Salvador Allende. ¿ Es el"cacerolazo" una manifestación real de una discursividad que tiende a generar algún cambio? ¿Cómo caracterizaría Ud. este tiempo, donde la impresión es que la clase media urbana ha reaccionado, si bien lo hizo ante situaciones muy particulares, pero que a su vez interpreta y se reproduce como el nuevo gesto de protesta?


- La clase media urbana, capitalina, tiene una historia muy particular. Hacía mucho que no salía a la calle, y creo que en este momento sale evidentemente por hartazgo, porque la traicionaron, porque creyó en algo que no era cierto; sale porque está absolutamente disconforme, en términos extremos, con la clase política dirigente, sale porque le expropian sus disposiciones monetarias, y eso es irreductible. Y a partir de todas esas variantes, sale como sale la clase media, como un compendio de contradicciones. La clase media ha salido a la calle en otras circunstancias: Salió en el '73, salió con Galtieri, con Alfonsín; salió en Pascuas, salió por los derechos humanos, apenas había triunfado el radicalismo. La clase media sale a la calle, algunas veces nos gusta más como sale otras menos, pero es una clase sin perfil propio, sin una gran identidad que básicamente se autolee en su propio recorrido en lo que puede. Podríamos decir que hoy la clase media, con sus cacerolazos, ha logrado cosas muy fuertes, como puede ser la caída de un presidente que, si bien estaba muy marchito no caía si no era por la salida de la clase media a la calle. Se volcó espontánea y protagónicamente, y desde esa perspectiva ha gestado lo que se llamaría una escena, un planteo, un acto que va teniendo, progresivamente, sus contornos míticos, como es el cacerolazo. El cacerolazo va expresando la crisis profunda de lo político, de lo social; una suerte de Argentina terminal como la que estamos viviendo, con una clase media que es particular, históricamente muy desplegada, una clase media que define más "lo argentino" que la propia clase obrera.

-¿ Cómo se definiría la clase media argentina?

- La Argentina es un país con clases medias urbanas desde 1900, o sea con cien años de historia, que tiene sus edades culturales, sus ideologías, sus conductas, sus valores de clase media muy a la europea, a diferencia de una clase obrera, que es otra instancia social, con otras variables, otra ideología y básicamente peronista. La clase media tiene una altísima historia cultural de identidad dentro de la Argentina, aunque esa identidad sea la no-identidad, pero la tiene. La clase media argentina tiene un siglo de teatro, de cine, de radioteatros y teleteatro, de libros, de aquellos elementos sociales, culturales y económicos que la constituyen. Tiene cien años, a diferencia de otros países latinoamericanos donde los amplios sectores medios aparecen mucho más tarde en términos de signar culturalmente de manera rotunda una sociedad. Entonces, hay una clase media que tiene sobre su pellejo infinidad de cicatrices: salió con Yrigoyen en el '14, padeció la década infame, se movilizó contra Perón en el '45, con la Unión Democrática; se sintió violada desde el '45 al '55 con la marea de los cabecitas negras, en el '55 salió a vivar la caída de Perón. Luego, sus hijos fueron la clase media montonera del '73, experimentaron lo que políticamente se llamó la nacionalización de la clase media, con planteos revisionistas, de liberación, nacionales, de alianza con la clase obrera en una suerte de causa nacional. Entonces, evidentemente, tiene infinidad de marcas, de muescas, y hoy sale nuevamente, pero lo hace en una circunstancia especial histórica posterior a la venta y desguace de la patria; y sale también en términos ciegos, términos que yo no apoyo ni comparto, es decir: Que a mí la clase media me diga que el problema histórico es el diputado formoseño que cobra mucho, significa que no entendió nada, no porque ese diputado no cobre mucho, no entendió nada porque eso no va a modificar absolutamente nada. Y hoy la clase media es un compendio de contradicciones, que si escucha que en tres programas televisivos amarillistas y bastardos, como la mayoría del periodismo radial y televisivo, le dicen que el problema son las empresas privatizadas, va en contra de esas empresas; si le dicen que son los negros de Duhalde, va contra ellos. Es decir, sale soliviantada, sale harta, sale con justa razón porque le robaron capitalistamente lo que capitalistamente le dijeron que podía ahorrar, acumular, especular en plazo fijo; pero sale ciegamente y desde esos intereses en donde hay claroscuros, hay negro y blanco; hay una gesta, una cierta heroicidad en el salir, pero al mismo tiempo -uno lo ve en las manifestaciones-, hay un pacto con el movilero, hay un pacto con Crónica TV, donde efectivamente uno no sabe si a esa clase media le devuelven los anclajes no es capaz de aceptar a quinientos Carlos Grosso, y como no se los devuelven no acepta ninguno. Sigue siendo en su corazón una clase media cavallista, defensora del uno a uno, que no quiere el despertar de la burbuja en la que vivió nueve años. No quiere saber sobre planteos nacionales, antiempresariales, antiliberales, ni de jugarse al desafío de enfrentar a fondo a los dueños del capital mundial. La reivindico como la reivindiqué en otras circunstancias. Cuando estuve en las Pascuas de Alfonsín, la clase media salió con todo y fue defraudada como nunca, y no volvió a salir por quince años. Hoy sale, toma las calles, pero cuando pide que se vayan todos, veo que es una clase media que está, sin darse cuenta, como situándose en su propia cultura: Parte de esta clase media cada ocho o nueve años dijo siempre: "Que se vayan todos y venga un milico". Hoy no lo puede decir así, y por eso pide que se vayan todos sin el agregado porque sería vergonzoso, después de Videla, de los treinta mil muertos, de lo que significan las Fuerzas Armadas. Pero, en el fondo están diciendo: No quiero a la clase política, ni al Congreso, ni a los legisladores. Esto fue dicho muchas veces por la clase media argentina, y siempre tuvo un militar que les hizo caso y gobernó por cinco ó seis años. Luego, la clase media empezó a decir la verdad, y aparece entonces, la necesidad de una apertura democrática donde se vuelve a votar al peronismo y al radicalismo.

* Esta entrevista fue realizada al calor de los cacerolazos de Diciembre del 2001.



Conrado Yasenza