04 diciembre 2008

Sociedad/La imagen y la lucha política - Por César Hazaki

La imagen y la lucha política
El espectáculo debe continuar


Por César Hazaki
(para La Tecl@ Eñe)




Barak Obama trabajó sistemáticamente desde su correo electrónico personal con un objetivo: lograr un vínculo más próximo con sus posibles votantes, poniendo con esto en evidencia que el uso de las tecnologías de comunicación personales, telefonía, Internet, etc. son de un potencial enorme para generar una combinación entre multitud y singularidad dentro de la cultura actual, a la que podemos definir como del espectáculo. En ella existe la contradicción que este tipo de participación tiene: cuerpos evanescentes y presencia comunicativa instantánea en la red, no está demás aclarar que por primera vez en la historia el hombre a logrado envolver al planeta con una “placenta comunicativa”, esto quiere decir que no hay lugar del mundo que no esté inundado por un tráfico de imágenes, ondas de radio y televisión, más informaciones y mecanismos de control por medio de esta particular envoltura tecnológica de la que participan satélites, antenas, supercomputadoras, aviones no tripulados, etc. Es decir que el espectáculo no viene solo.
Coherente con lo anterior la CNN no se quedó atrás en esto de demostrar que toda la realidad es un gran espectáculo: una periodista que estaba en Chicago, Jessica Yellin, se materializó por medio de un holograma en el estudio que la CNN tiene en Nueva Cork. Fenómeno con el que la lógica del mundo televisivo se impuso a la noticia del triunfo del nuevo presidente. Es evidente que se trató de ganar audiencia con un efecto casi mágico del orden de la teletransportación. Aunque en el estudio se realizara un análisis de las elecciones, éste quedaba detrás de la magia tecnológica, ni más ni menos que “el espectáculo debe continuar”.
Todo esto no hace más que demostrar, como dice Guy Debord, que: “Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación”.
Si toda la vida se ha transformado en un espectáculo donde predominan los efectos especiales tecnológicos, se nos plantean los riesgos de la misma, uno en especial, el que aumenta, más y más, la fascinación que las pantallas promueven. Es decir ver si la espectacularidad, compuesta de velocidad y abundancia informativa, conduce a un puro presente constituido como la cima de la verdad que sólo logra anular el pensamiento crítico.
Ante la notable dirección que los medios tecnológicos imponen se trata, entonces, de la siguiente pregunta: ¿Cómo lograr otras formas de acceder a la verdad que escapen a la lógica de la acumulación de espectáculos y su consecuente fascinación? Si esto no se logra se potenciaría aquella idea de Freud de que los hombres tienden a vivir su vida con ingenuidad. Es decir desentrañar la realidad es un esfuerzo para salir de la adaptación social ramplona y chata, donde la ingenuidad reina para vanagloria del sentido común, que suele disfrazarse de opinión pública en los medios de comunicación.


Medios y fallidos:
Es aquí donde puede venir en nuestra ayuda las observaciones que hizo Freud en el libro Psicopatología de la vida cotidiana que permite observar ciertos aspectos de las campañas publicitarias y algunos fallidos notables que la propia exigencia mediática de estar expuesto a cámaras y micrófonos permanentemente produce en los diversos actores políticos y sociales. En ellos son importantes la relación entre las palabras dichas y aquello que se quiso decir.
No es el único nivel de observación, también la historia de los cambios en la imagen (ya de la mujer, del hombre, del político, del deportista, del amor, etc.) permiten establecer los rumbos mediáticos que promueven. También están las imágenes que escapan al concepto general de un film o una publicidad que reitera estereotipos, es decir la imagen que viene en clave de repetición.
Como vamos a observar actos fallidos es bueno recordar qué son los mismos, que en la versión popular y prefreudiana eran atribuidos al cansancio, al azar, etc. Veamos un ejemplo de nuestra historia nacional, ocurrió el día del lanzamiento de la fórmula Duhalde – Ortega para la contienda presidencial, relatado por Página 12,: “Y sí, al final fue una sorpresa y Palito fue el encargado de develarla: “Sé perfectamente que esta carta de triunfo la va a apoyar todo el movimiento justicialista, y esta carta es la fórmula presidencial Eduardo Menem y Ramón Ortega”, dijo con tono solemne a su numerosa audiencia de la sala Pablo Neruda del Complejo La Plaza. El senador tucumano explicó cientos de veces la razón de su fallido: “Estaba muy cansado y no me di cuenta. Cuando vi que se reían, Evangelina me tomó de la mano y me dijo: Dijiste Menem. Pero ya era tarde”. Como se ve sin lugar a dudas es que el fallido dice una cosa muy clara sobre las elecciones políticas de Palito Ortega y su explicación va hacia los habituales comunes ya descriptos: cansancio y que producto del mismo dice cosas equivocadas, es decir se justifica y racionaliza el por qué del exabrupto.
Freud estableció que los actos fallidos son un compromiso entre las ideas concientes que la persona quiere expresar y aquello que está reprimido. Se trata entonces de que en los actos fallidos se expresa el deseo inconciente y no lo que la conciencia quería expresar. Es decir tienen un valor de verdad que viene del inconciente.
Un tiempo atrás: Bush decía, en un reportaje (el que quiera puede verlo en internet) tiempo después de la voladura de las Torres Gemelas, que: “Nuestro objetivo es Saddam Husseim…, perdón Osama Bin Laden” dando muestra con su fallido de cuales eran las claras connotaciones del 11-S y hacia dónde se dirigía el imperio.
La colección de fallidos en la historia es muy grande y de la misma también fue partícipe Barak Obama en una entrevista del mes de septiembre último en la cadena ABC donde fue a desmentir los rumores que lo sindicaban como musulmán; dijo ante el periodista Stephanopoulos: “Esa es la razón por la que John McCain no ha hablado de mi fe musulmana… Mi fe cristiana”. La derecha mediática no ha perdido el tiempo y comenzó a denominar a Barak Obama como Obama Bin Laden.

Una publicidad institucional argentina:
También el psicoanálisis, en comunión con otros saberes, puede colaborar en desentrañar sentidos que apuntan a dominar y fascinar a los sectores obreros y populares con imágenes publicitarias. Vamos a poner un ejemplo que no estrictamente una publicidad de un producto sino una de las que se denominan institucionales. El gobierno ha lanzado una campaña sobre la crisis económica mundial y la situación de Argentina. Convoca, por una serie de flashes a un grupo heterogéneo de humildes habitantes de nuestra patria, a defender la unidad nacional y a valorar nuestras economías y fuentes de recursos.
Es evidente que los personajes pertenecen a distintas regiones bien diferenciadas del país. Todo parece un reinado de buenas intenciones hasta que se muestra a una mujer con un hijo, la que tiene puesto un jean con agujeros cerca de la zona genital. En forma inesperada, para el tipo de film realizado, la cámara hace un rápido zoom y se fija en el pantalón roto, es decir el deterioro que permite ver la piel de la muchacha, insisto, cerca de sus genitales.
Haciendo una lectura atenta de las imágenes se puede afirmar que dicha toma no estaba en el guión original, parece una sorpresa, un hallazgo que el camarógrafo y el director aprovechan para reforzar con una imagen potente el sentido político e ideológico del film. Si la señora habla de la unidad, de la necesidad de estar juntos, la imagen no puede dejar de ir y fijarse, en el sentido cinematográfico del término: detenerse allí, por un tiempo prolongado de acuerdo a la duración del spot institucional. Podemos decir que en esa escena fracasa el sentido literal de la película: mostrar la pobreza y la dignidad de quién habla, el detalle que se termina realzando visualmente son los genitales femeninos y el agujero del pantalón próximo a los mismos refuerza de manera notable la imagen, alejándola del contenido explícito de la publicidad.
Quiero destacar con esto que las imágenes se escapan del libreto mucho más de lo que creemos y que, en esa fuga, dicen muchísimas cosas. En este caso pese al relato sobre la unidad de la argentinidad, la mujer queda fijada visualmente a una muestra como objeto sexual y dándole relevancia a sus genitales.
Por demás llamativo en una publicidad institucional del país ¿verdad? Si ante tanta exhibición sexual en las pantallas de televisión nos detenemos en ésta es precisamente porque el objetivo de la misma está lejos de la tele basura que promueve y vende imágenes de mujeres desnudas.
Como se puede comprender, el lugar de la mujer, reiteradamente sesgada hacia la sexualidad, vuelve aquí como un acto inesperado pero que reafirma uno de los estereotipos que la cultura tiene: la mujer como objeto sexual.

Una vuelta más por el pensamiento crítico:
En muchas situaciones de debate sobre los medios, su ética y el alcance en el domino de nuestras subjetividades suele aparecer una desazón al creer que éstos análisis nos muestran un mundo donde Gran Hermano hace de nosotros lo que quiere. Como sabemos no es así, dado que siempre aparece alguien que comienza a decir que “El rey está desnudo” y que la misma placenta mediática que nos envuelve permite acercar acciones y pensamientos en rebeldía en forma instantánea.
Por eso hacer observaciones sobre los fallidos de quienes gobiernan, mostrando sus verdaderas intenciones, como el análisis de las imágenes que nos ofrecen sobre la realidad y sus consecuencias, apuntalan el pensamiento crítico y permite hacer crecer las ideas políticas y sociales con que se lleva adelante la rebelión.

Teatro/Fuentevacuna:A 50 años de la toma del Frigorífico Lisandro de La Torre - por Estela Calvo

Fuentevacuna: a 50 años de la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre


por Estela Calvo*


(para La Tecl@ Eñe)


Los hechos (según los he leído)

En enero de 1959, los 9000 obreros del Frigorífico Lisandro de la Torre iniciaron una huelga que se convertiría en un ícono de la historia del movimiento obrero argentino y del barrio de Mataderos.

La huelga, implementada para resistir la privatización del frigorífico, fue la respuesta de los obreros al Gobierno de Arturo Frondizi, que (a pesar de sus propósitos iniciales) comenzaba a alinearse a las políticas de los EEUU y a aceptar las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional. En ese marco, el 10 de Enero de ese año, el presidente envía al congreso un proyecto de Ley de Carnes que incluye la venta del Lisandro de la Torre a la Corporación Argentina de Productores de Carne (CAP). Esta ley favorecía los intereses de los ganaderos que, viendo caer las ventas de su producto en el exterior, decidían volcarse al mercado interno, al que no habían prestado atención hasta entonces. El Lisandro de la Torre era nacional, abastecía a la Capital Federal y regulaba el precio de la carne.


Un mes antes, los trabajadores del Frigorífico habían elegido una nueva Comisión Interna encabezada por Sebastián Borro, joven militante de la resistencia peronista, quien era acompañado por un Cuerpo de Delegados representativo, conformado por peronistas y comunistas. Los obreros hicieron todo lo posible por evitar la sanción de esa ley: se entrevistaron con el presidente de la cámara, gestionaron una entrevista con el Dr. Frondizi, hicieron reportajes públicos y el día en que se debatiría la ley de carnes, 2000 de ellos fueron a la plaza de los Dos Congresos con un ternero portando una leyenda que decía: “Señores diputados, no me entreguen. Quiero ser nacional”.

La respuesta oficial fue contundente: esa madrugada, mientras ellos esperaban en la plaza, el Senado sancionaba la ley, sin debate, y el presidente de la Nación decidía no recibir a la Comisión Interna del Frigorífico. Ante ello, el Cuerpo de Delegados convoca a una asamblea, mientras en Mataderos, todo el barrio se convulsiona por los acontecimientos. El jueves 15 los obreros van a trabajar, pero no abandonan el edificio. A una nueva asamblea masiva concurren ocho mil obreros que deciden mayoritariamente mantener la toma y realizar un paro por tiempo indeterminado. La bandera del frigorífico es izada a media asta.

Frondizi finalmente recibe a la Comisión y a representantes de las 62 Organizaciones, quienes le piden que vete la ley, obteniendo como respuesta la negativa del presidente.


Esa noche, los obreros organizan la toma del frigorífico. Adentro, todo es actividad, músculo, nervio, tensión. Se escuchan los bombos y una consigna nace para quedarse en la historia de las luchas populares en la Argentina: Patria sí, colonia no. Afuera, las familias sostienen la lucha y la apoyan, desde las calles, desde las veredas.

Designado mediador el jefe de la policía federal, no se llega a ningún acuerdo. El ministro de Trabajo declara ilegal la medida de fuerza y ordena desalojar el establecimiento a las 3 de la madrugada del día sábado. Una hora después de vencido el plazo, se inicia la operación desalojo. Una poderosa fuerza represiva avanza hacia el establecimiento, armada como si tuviera que enfrentar a un enemigo muy temible, peligroso e invencible: 22 ómnibus cargados con agentes, carros de asalto de la guardia de infantería, camiones de bomberos, patrulleros, cuatro tanques Sherman del regimiento de granaderos a caballo y varios jeeps con soldados provistos de ametralladoras. Y como si esto fuera poco, a las cuatro de la madrugada
llegan refuerzos de gendarmería y un tanque ocupa posición frente al portón. Los obreros, en grupos, se trepan a los muros y a la puerta de entrada. Ricardo Barco, delegado comunista que observaba la escena, la cuenta así: “Avanzan los tanques. Estábamos colgados de los portones, porque un poco por la bronca y otro poco por inconsciencia, lo que pensamos es que iban a meter la arremetida pero que lo iban a parar (...) Yo, desde el portón, cuando el portón pegó el cimbronazo, pasé por arriba de los árboles y fui a caer en un cantero allá como a cinco o seis metros... Y todavía allí cayeron otros... En medio de eso, que el tanque entra, avanza, la gente se da vuelta, se para en el mástil y empieza a cantar el Himno Nacional... No hay palabras para decir lo que siente uno en ese momento”.

La resistencia duró tres horas. A las 7 de la mañana la policía retomó el control: 95 obreros fueron detenidos y nueve resultaron heridos. El plenario de las 62 Organizaciones, reunido esa noche, declaró un paro por tiempo indeterminado, que apoyaron las otras dos agrupaciones sindicales. La indignación por lo ocurrido recorrió el barrio. Durante varios días obreros y vecinos libraron duras batallas contra las fuerzas de seguridad. Mataderos se convirtió en el barrio de las barricadas, se hacían con adoquines sacados de las calles, vías del tranvía, cubiertas de ómnibus de línea incendiadas y clavos miguelito aportados por la juventud peronista. Por la noche los activistas cortaron el alumbrado y la policía fue recibida a pedradas desde las azoteas. En tanto, el gobierno allanó varios sindicatos y detuvo a varios dirigentes, entre ellos al Lobo Augusto Vandor, John William Cooke, Susana Valle y Felipe Vallese. Además declaró zona militar a las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada y ordenó su custodia con tropas militares. Entre tanto, Sebastián Borro y otros dirigentes de gremios chicos, como Jorge Di Pasquale, organizaban la huelga. Desde los Estados Unidos, Frondizi declaró: ...la conducción del país la tiene el Gobierno y no los gremios. Luego de tres días el movimiento de fuerza se debilitó: los colectiveros trabajaron el martes y las agrupaciones comunistas y democráticas abandonaron la huelga. El miércoles 21, las 62 Organizaciones decidieron el cese de las medidas de fuerza .El sindicato del Lisandro de la Torre nunca levantó la huelga; luego de varios meses y con Borro capturado, fueron cesanteados cinco mil obreros. El frigorífico fue vendido a la CAP. Una investigación realizada en 1974 por una comisión de la Cámara de Diputados descubrió que la CAP había pagado sobreprecios a sus asociados durante años y que los quebrantos, que eran enjugados con fondos públicos, habían constituido una virtual estafa.



Lo que de aquella huelga quedó en el tiempo

La huelga general desencadenada por el Lisandro de la torre y el estallido insurreccional del barrio de Mataderos son poco conocidos en la actualidad, pero en las décadas del ’60 y del ’70 serían parte de los relatos transmitidos oralmente y reconocidos como un antecedente de los estallidos urbanos de finales de los años sesenta.

Lo que nos trajo el 2001 como oportunidad

La crisis del 2001 despertó en un sector de la adormecida ciudadanía sometida al consumismo de los noventa, una inquietud -que se fue transformando en necesidad-, por participar, por formar parte de algún emprendimiento que permitiera pensar, actuar, decidir, sentir colectivamente. Podía ser un movimiento social, político o artístico, lo que importaba era no quedarse encerrado en el estrecho círculo de los pequeños asuntos personales, romper los límites de la fragmentación y ampliar la mirada hacia el horizonte colectivo para anudar, con otros, algo nuevo.

Varios grupos de teatro comunitario surgieron entonces. Vecinos convocados por la idea de ser juglares contando y cantando las historias populares, de los barrios, de las fábricas, de las esperanzas y de los fracasos del país; vecinos haciendo lazo y con los lazos red y con las redes malla apretada que recoge y recupera identidades y memorias.

Res o no Res, el ser o no ser de Mataderos

Así surgimos nosotros, Res o no Res, el Grupo de Teatro Comunitario de Mataderos.

Desde Marzo de 2002 fuimos construyendo una grupalidad que avanza sobre condiciones y razones nuevas, desconocidas, en torno a la creación de obras teatrales musicales, populares, colectivas, rescatando anécdotas, hechos, ideas, valorando la historia y la política, vilipendiadas en épocas de “presentismo” neoliberal. Hicimos Desde el Alma, pequeño catálogo de anécdotas y esencias barriales. Luego fue Perfume Nacional. La patria dejará de ser Colonia, emprendimiento más ambicioso que contaba las incursiones coloniales del imperio británico en el Río de la Plata, las victorias y derrotas de los pueblos en su historia de resistencia a la dominación. Para finalmente reconocer que la huelga y la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre eran la historia de Mataderos, el ser o no ser de Mataderos, el hecho que mejor representa y define lo que significó para la identidad del barrio esa fuerza combativa y solidaria de un gremio resistiendo la privatización de un bien público -más todavía que una fuente de trabajo-, y de un barrio alojando y protegiendo esa insurgente vitalidad.

La dramaturgia entre dos Fuentes

Escribir la historia de la huelga del Lisandro con la estructura de Fuenteovejuna, fue idea de Enrique Papatino quien era por entonces director del grupo. Como coordinadora de la dramaturgia de Res, Enrique me encomendó que empezara a escribir, tomando a Fuenteovejuna como referencia. No se trataba de una adaptación, sino de intentar capturar el espíritu de aquella, su idea principal: la de un pueblo que se levanta contra un tirano, la de una insurrección popular. Y de hacerlo, al igual que en Fuenteovejuna, en verso. Y de nombrarla Fuentevacuna, lo que remitía directamente a la obra de Lope de Vega.

En este caso se trataba de una insurrección popular ante una medida que significaba la pérdida del patrimonio común a todos, de un bien público, nacional, estatal. Y ello por obra de un gobierno frágil y condicionado que respondía a los intereses de unas fuerzas armadas -que pocos años antes habían usurpado el gobierno- y de la oligarquía terrateniente argentina.

Mis dos fuentes fueron, obviamente Fuenteovejuna y algunos diarios de la época y textos que fui encontrando sobre la huelga, en particular, los de Ernesto Salas, historiador que investigó y escribió sobre estos hechos y de quien he tomado, básicamente, la crónica redactada más arriba. Con el tiempo fui encontrando más materiales donde sustentar el trabajo: documentales como Carne Viva, de Marcelo Goyeneche, fragmentos de películas, novelas como El amor argentino de Guillermo Saccomano, etc., aunque algunos llegaron cuando Fuentevacuna ya estaba terminada.

Para mí esta historia es parte del ser o no ser de Mataderos y escribirla fue apropiarme de ese ser, no siendo yo de Mataderos. Como no nací ni me crié en esta ciudad, ningún barrio me es totalmente propio, pero sí siento que esa historia me pertenece. Aunque no la haya vivido, aunque Mataderos no sea el lugar donde nací o donde vivo, hay algo, razones e historias personales, que me identifican con esa epopeya. O tal vez porque las grandes epopeyas nos pertenecen a todos, independientemente de donde estemos cuando suceden y así hayan ocurrido varios siglos antes de nuestro nacimiento y varios continentes más allá del nuestro.

Por otra parte, hay algo en la escritura de estas historias –ésta como algunas de las incluidas en Perfume Nacional- y es que a veces pasa que sólo acomodar un poco lo que la historia dice es suficiente para que quede armado el drama a representar, como tragedia o como comedia, cuando no como absurdo o grotesco. Si se compara el Rap que transcribo al final de esta nota con la crónica de los hechos que se leen al principio de la misma, se ve que poco es lo que el que escribe tiene que hacer: ajustar el ritmo, versificar, agregar algún detalle. El resto, para bien o para mal, está escrito.

A 50 años de la Epopeya del Lisandro: Fuentevacuna

Si estos hechos han sido olvidados y son poco conocidos ahora, tal vez no sea mera casualidad. En nuestro país hemos vivido épocas en las que se nos ha invitado –sutilmente unas veces, violentamente otras- a cultivar el olvido. Sobre todo, el olvido de lo que hemos sido capaces de construir como pueblo. El teatro comunitario es una herramienta que tiene la posibilidad de recordar y transmitir. Y de hacerlo a través de la música, los colores y la risa. Fuentevacuna es una manera de recordarle a cada uno de los cientos de espectadores que pasan por el parque Alberdi, ahí nomás, a pasitos de la Feria de Mataderos, que existió el Frigorífico y que nueve mil obreros y un barrio levantado y cientos de fábricas y trenes y colectivos, pararon por todas partes, en apoyo y en defensa del asado nacional, como decimos en una canción, una causa que era de todos.

Y aunque el proyecto parezca demasiado ambicioso, algunos efectos nos dicen que algo de eso está sucediendo: muchos estudiantes nos vienen a ver, -de historia, de educación, de antropología, sociología, comunicación, etc.-, sea por que están tratando de entender el fenómeno del teatro comunitario, sea porque están estudiando los episodios de esa huelga épica y vienen a buscar lo que el teatro de los vecinos cuenta de ella.





La Obra (fragmento)

Rap de la Repre

Obreros.-
Deben ser los gorilas deben ser,
deben ser los gorilas deben ser
porque nunca ví aparecer
tantos, tantos. Son 22 ómnibus cargados,
cargados con agentes, de todos lados.
Carros de asalto,
que porquería,
son de la guardia de infantería.
Vienen también camiones de bomberos
y patrulleros
¡que faroleros!
¡Ay mamita en que baile nos metimos!

Policías.-
A esta gente, sin compasión,
se les viene la represión.
Todos se esconden cuando nos ven
como si fuéramos Lucifer.
Y sin embargo no somos malos
con las cachiporras y con los palos,
pero a la gente le sienta mal
la policía federal,
a la gente le sienta mal
la policía federal.
Y nadie nadie nos defiende:
salvo los chinos... porque no entienden.

Obreros.-
son 22 ómnibus cargados
y varios jeeps repletos de soldados
¡que ven mis ojos!
¡llegó mi hora!
vienen provistos de ametralladoras
¡y yo sin nada!
ay que ca...
ay que ca...
ay que ca... nsada esta vida tan fregada
apasionada
¡y vienen más!
¡y más y más,
y más atrás!
Se lo saluda teniente coronel:
¿cómo le va? ¿qué dice usted?
Quiero saber si le puedo preguntar:
¿por qué carajo se hizo militar?
¡Por que carajo!,
¡por qué carajo!
Pudo elegir ser delincuente
y no habría jodido a tanta gente.
Pudo también ser militar
y defender el movimiento popular.
¡Eso es soñar! ¡o delirar!

Soldados.-
En el ejército muy tranquilo
jodiendo gente la paso un kilo
robo, tortura, salto de rana
golpes de estado y otras macanas.
Y sin embargo no somos brutos
es que no queremos que nos crean putos
Pero a la gente le sienta mal
el ejercito nacional,
a la gente le sienta mal
el ejército nacional.
Por todas partes nos deploran
pero los fachos, nos condecoran


Obreros.-
Hay cuatro tanques cubriendo la explanada
y ya uno de ellos enfoca hacia el portón
¡Tira al montón! ¡Tira al montón!
Vienen dos mil, son más de un batallón.
Deben creer que somos muy temibles
como Alejandro o Napoleón,
¡tienen razón!
Con cuchillos y piedras ¡que terribles!
Seguro que somos invencibles.
Porque está el barrio,
porque está el pueblo,
la familia, los pibes, los abuelos,
los comerciantes, los panaderos,
los ferroviarios y los colectiveros.
Porque el país entero esta parando
paró la Swift
y Armour también
y Federal y Pirelli ¡ay que bien!
Y en La plata, Berisso y Ensenada
hay barricadas, no importa nada
Se está acercando la huelga general
Se está tramando la huelga general
Se desparrama la huelga, ¡general!
Es una huelga de solidaridad.
Es una huelga como no hubo jamás.
Es una huelga insurreccional
que en la memoria del barrio va a quedar,
que en la memoria del pueblo va a quedar
Y de la patria que nos parió
¡Y de la patria que nos parió!

Pausa e imagen congelada, luego retoman

Vienen refuerzos,
¿vienen refuerzos? ¿es que no alcanza?
eso duplica nuestras esperanzas.
De madrugada, mandan gendarmes
está claro que quieren que se arme.
¿y para esto elegimos presidente?
¿y para qué? ¿y para qué?

Soldados.-
Cada tanto elige la gente
y nos comemos sus presidentes.
Éste y los próximos que vendrán
de nosotros se acordarán.
Y sin embargo no es tiranía,
si colabora gendarmería
Pero a la gente le sienta mal
que la gobierne un general
a la gente le sienta mal
que la gobierne un general
Quieren mandarnos al paredón
salvo al que esperan... en un avión.

Obreros.-
¡Que se arme el pueblo!
¡Que se arme el barrio!
¡Que se arme un lío, tamaño baño!
Era verdad, muchos tanques hacían falta,
Era verdad, muchos tanques hacían falta
¿Tanques de qué?
Tanques de agua
Para apagar tanto fuego...
Para apagar tanto fuego...
Para apagar tanto fuego...
¡fue-go!


*Estela Calvo es Dramaturga y Psicóloga

Arte y Sociedad/Lectora de Periódicos - Por Sara Rosenberg

“Lectora de periódicos”
Por Sara Rosenberg

(para La Tecl@ Eñe)


Siempre me ha interesado el colage, la mezcla de lo encontrado y vuelto a ordenar, o a leer, y la posibilidad de intervenir en aquello que parece cerrado.
Me gustan mucho los trabajos de los artistas de entreguerras, Hoch, Groz, Renau, Ray, Duchamp, y tantos otros que hicieron del colage un arte y también una manera de acción directa sobre el texto, y por supuesto, sobre la época que vivieron. Trabajaron con elementos simples, la palabra, la fotografía, el recorte, releídos con un sentido documental y político. Lo más lejano al “objeto” de lujo que cierto tipo de arte pretende.
Empecé a hacer este libro, del que se publican algunos colages, hace muchos años, en el 89, y nació de la lectura transversal del periódico El país



Me cansa y me preocupa la manipulación y la desinformación de un diario que muchas veces se confundió con un diario “progresista”. Me enojaba al ver cómo las noticias se estructuraban de tal forma que aparentando informar con libertad, repetían sin cesar el discurso dominante. Mentían y mienten con total impunidad.

Además de leer muchos otros medios de la red, con otra información, el ritual del periódico de papel es para mi una necesidad, o al menos una costumbre.
Empecé sencillamente a jugar con las noticias –y la publicidad que tanto se le asemeja- y fui encontrando en las mismas páginas textos contradictorios que colocados juntos producían otra lectura.

En este juego, he tratado de recortar lo menos posible las frases. He mezclado titulares, fotografías, publicidad, textos, sólo para encontrar otro sentido –escondido tal vez- para las palabras maltratadas por el lenguaje periodístico al uso.
Así, fui acumulando páginas. Demasiadas, pero me divierte, y quizá sólo así y por este motivo, justifico gastar un euro diario en la compra de este periódico.
Ojala esta dosis de humor negro contribuya a romper con la anestesia y la desinformación que –disfrazada de verdad- los grandes medios pretenden.

Sara Rosenberg

Debates/ Sobre mimeógrafos y blogs - Por Carlos Barbarito



Carlos Barbarito


Sobre mimeógrafos y blogs
(para La Tecl@ Eñe)

No dramatizo si digo que todo cambió dramáticamente. Desde aquellos setenta hasta hoy se sucedieron los cambios, no se trató de una transformación súbita, aunque así lo parece, sino el resultado de un proceso. Describo una escena de aquellos remotos días: en una pequeña oficina un grupo de jóvenes publicaba una revista –ecología, rock, literatura-; alguien escribía en una Olivetti sin cinta sobre un esténcil; otros ubicaban los esténciles perforados en un mimeógrafo y lo ponían en marcha, manualmente; otros, por fin, tomaban los papeles impresos y los abrochaban. La tarea demandaba horas. Y, Ley de Murphy mediante, siempre aparecía un error en alguna parte que había que corregir o borrar. Años más tarde, el esténcil electrónico permitió más nitidez y prolijidad, llevábamos los originales y del resto se ocupaba otro. A esas revistas, situadas en un fenómeno poco o nada estudiado todavía, el de la llamada prensa subterránea, las enviábamos por correo postal, con riesgos de extravío, las hacíamos circular de mano en mano en los conciertos de rock, con riesgos de detención.

Ahora describo otra escena, la de estos tiempos: sólo se necesita una computadora, los numerosos programas permiten editar con progresiva perfección. Los recursos son ilimitados. Se puede imprimir pero lo usual es que esas publicaciones se difundan de manera virtual, por correo electrónico, o a través de una página o de un blog. En una publicación virtual pueden variarse las fuentes tipográficas, pueden colocarse imágenes, estáticas o animadas, videos de breve duración, música, hipervínculos. Si hace décadas el acceso del público era restringido, lleno de dificultades, ahora es mucho más llano, potencialmente universal. Veo en el contador de un blog sobre arte y literatura una cifra: 15686, número de visitantes; en otros tiempos, fuera de las revistas y diarios conocidos, algo imposible. El número de ejemplares que lográbamos lanzar a la calle jamás superaba los 100; recuerdo alguna publicación, hecha en imprenta, que tiraba la asombrosa cantidad de 500. No me explayo sobre los sacrificios y pesares, que el placer de ver el trabajo terminado y en manos de los lectores atenuaban, porque resultarían, a la vista de limitaciones e inconvenientes, una obviedad para quien lee esta nota.

El uso obligado del correo postal o del teléfono tenía dos efectos: por un lado, que unos no supieran muchas veces qué hacían otros, aunque estuviesen desarrollando tareas semejantes, y, por el otro, producía en cada uno, cada vez que compartíamos amistad y labores con otros, una alegría inmensa. A veces se me ocurre definir esos encuentros y trabajos conjuntos, pese a que no creo en ellos, valga la paradoja, como pequeños milagros. Ahora es posible saber de los otros, pero la virtualidad muchas veces hace que el encuentro cara a cara no sea necesario; lo que en el pasado fue fruto de carencia o imposibilidad ahora es asunto sin importancia. Aquí hay un peligro, un peligro grave.

Contrapágina/Fracasa, pero fracasa mejor - por Conrado Yasenza


Fracasa, pero fracasa mejor

Samuel Beckett escribe en la narración Worstward Ho “Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”. La Argentina de inicios del Siglo XXI, la de hoy, parece seguir esta afirmación de tono imperativo como si se tratara de un sino infortunado del que no podemos escapar. La crisis del 2001 nos dejó, por lo menos, dos grandes enseñanzas: Uno, la destrucción del sujeto y del tejido social que genera la pobreza. Y dos, el serio riesgo que conlleva la desintegración de la palabra, del lenguaje, que manipula la producción de un deseo con el cual el sujeto, las personas, los individuos, las comunidades, nunca llegan a encontrarse. Da la impresión que los homeopáticos y desesperados anuncios que el gobierno nacional realiza generan esa sensación de nuevo fracaso. Por un lado, porque la dilapidación constante de la palabra presidencial, reflejada en marchas y contramarchas, anuncios y contra anuncios, han erosionado la confianza en la capacidad de comunicar, y lo que es peor, de trasladar el concepto al hecho fáctico. Y por el otro, porque en ese destartalamiento del lenguaje y de las acciones se diluye el deseo de alrededor de trece millones de pobres. Esto es ni más ni menos que un inefable desencuentro entre millones de deseos de vida y la constante mutación de un poder que juega las veces al progresismo concentrándose en una encerrona de irrealidad. Pareciera que reina la ausencia de realidad. El INDEC de Moreno es la palmaria comprobación de ese fenómeno de implicación con el fracasa mejor, pero acentuado en su cualidad perversa y patoteril. La ausencia de realidad domina esas oscuras oficinas en un complejo mecanismo de ocultamiento de la verdad pero sin realización alguna de síntesis que no sea un monstruoso discurso totalizador de la mentira y el engaño. No hay síntesis superadora de los conflictos sino tensión y perseverancia en el fracasa mejor. Allí los índices de mortalidad infantil carecen de sentido como también el aumento de la pobreza y la inflación devoradora de salarios y vidas. Porque éste es el inicio del fin: la necesidad de sostener la mentira o el ocultamiento, multiplicándola tal vez al infinito, acerca de datos de la realidad que ya hace mucho señalaban que el ciclo de crecimiento sostenido (sobre qué condiciones) se derrumbaba por una feroz fuga de capitales y una agazapante y venenosa inflación creciente.
Pero lo mejor de la derrota de la verdad, entendida como la capacidad de definir un porvenir que esté más allá de la inmediata humanidad, es decir, pensar en realizar algo que no veremos y que mejorará las condiciones de vida de las personas y su sociedad, da paso a un bestialismo verbal de anuncios que se agotan en la inhumanidad de lo inmediato; en una canallada infame que nos aleja casi definitivamente de las prioridades de la verdad.
Los millones de pobres e indigentes se vuelven ausencia detrás de ausencias. Los sujetos son así destruidos mediante su invisibilización o a través de su precarización. Las redes sociales se debilitan a raíz de tanta confusión, y en la confusión crece el miedo y la inmovilidad. La confusión es la madre de los miedos, y los cercos de miedo crecen monstruosamente mientras las negaciones de lo evidente comienzan a horadar las defensas del poder de gobierno al tiempo que destruyen irremediablemente el deseo de una verdad inhumana que nos proyecte hacia un mundo mejor y más justo. Aunque suene idealista.
Si no queda, y vuelvo a Beckett, el “¿Quién habla? No importa quien habla… No hay pronombre… Yo, él, nosotros, no sirven”

Conrado Yasenza
Noviembre de 2008

21 octubre 2008

Entrevista/León Ferrari - Por Conrado Yasenza



Entrevista a León Ferrari
Arte y Religión: Infiernos con Santos

Por Conrado Yasenza


León Ferrari es uno de nuestros más prestigiosos artistas plásticos vivo. En esta entrevista reflexiona acerca de los oscuros lazos entre el arte pictórico y la religión Occidental Cristiana.

Fotos: Ana Armendariz



-La idea es reflexionar sobre la vinculación existente entre Arte, Poder y Religión

- El arte está ahí por los cielos. El arte es una expresión considerada la antena sensible de la humanidad. El arte puede ser cualquier cosa y el arte más admirado por nosotros, todo el Renacimiento, todo el arte religioso en realidad es un arte que sirvió primero para ilustrar los crímenes de la Biblia, el Diluvio o El Juicio Final, por ejemplo. Si uno entra en la Capilla Sixtina ve arriba el Diluvio terrible y el Juicio Final, y los castigos, es decir los exterminios de la Biblia que después se hicieron los exterminios en la vida común de los cristianos: matanzas de los aborígenes, de los esclavos en África, los del Proceso de la dictadura en Argentina y ahora los crímenes de George Bush en Irak.
Lo que hicieron los artistas fue consolidar el poder de la Iglesia, todas las ilustraciones bíblicas de los exterminios y de los infiernos que hicieron Miguel Ángel, Luca Signorelli, entre otros, sirvieron para consolidar el poder de la Iglesia, y al mismo tiempo consolidó la extrema intolerancia de esa religión de Occidente, la intolerancia de castigar con torturas, de castigar al que piensa diferente. Todo aquel que no comulga con los desatinos de la religión cristiana, del Antiguo Testamento y de los Evangelios, entonces es castigado. Esa intolerancia es la que contaminó nuestra sociedad desde el principio, consolidó a la institución Iglesia y a la religión cristiana en el mundo occidental, y provocó o ayudó a los exterminios de los cristianos en la Tierra. Es decir, si uno observa un poco puede ver una relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento con todos los exterminios, el Diluvio, Sodoma y Gomorra, los veintricuatro mil judíos que se mataron en Sitim por copular con las madianitas; luego vinieron los exterminios en la Tierra, todas las guerras que hicieron los cristianos, la conquista de Europa en América que entró con el cristianismo como bandera, y después eso sigue en el futuro con el exterminio, matanzas y torturas que promete Jesús.

- Es una condena que está preestablecida a futuro...

- Sí. Desde el origen de la humanidad con el pecado original, que se puede ver en la Capilla Sixtina, y que es de una misoginia espectacular, porque desde el principio a la mujer, Eva, se la representa con la cabeza de la serpiente, tanto Miguel Ángel como otros, porque esa representación se realizó a fines del siglo XV, al mismo tiempo que estaban matando, por orden de Inocencio VIII, a mujeres acusadas de brujas. Este Papa dio una Encíclica de la cual de derivo el Manual de Brujas, que pergeñaron dos personajes apañados por Inocencio VIII. Siempre hubo exterminios y matanzas que tiene una continúan en la actualidad. La Tierra, para la religión, es un lugar para sufrir. En la Tierra se sufre y se sigue sufriendo en el más allá, porque el Juicio se hace miles de años después. Yo calculo que habrá más de cien mil millones de almas sufriendo ahora, antes del Juicio, en algún lugar del cielo.
Hay que fijarse cómo habrá evolucionado la idea del Infierno, condenado por los derechos humanos del año ’47, que al principio era fuego, torturas plasmadas por El Bosco en las artes plásticas, por Dante en el Infierno de la Divina Comedia y en El paraíso perdido de Byron por ejemplo en la literatura, en las letras de Juan Sebastián Bach, y ahora como dijo el Papa Juan Pablo II, el Infierno está lleno de malvados pero después para que no se lo acusara a Dios de tortura modificó esa concepción diciendo que el Infierno era un estado de alma, un estado de sufrimiento por la ausencia de Dios. Pero vino este nuevo Papa, Joseph Ratzinger, y volvió a la antigua idea del Infierno como castigo, con sufrimiento.

- Cuál fue la motivación inicial que lo llevó a manifestar el nexo entre arte religión?

- La idea del Infierno. Desde que estudiaba en un colegio de curas cuando era chico me llamaba la atención. La idea del Infierno como norte o eje central de nuestra cultura. El castigo en el más allá, que es la forma que tiene la Iglesia de conquistar fieles, el temor , la amenaza, me parecían un disparate que llamó mi atención. Estudie mucho ese tema y llegué a esa conclusión: que el arte, tan admirado por nosotros, llevó al poder a la Iglesia que cometió un sin número de crímenes. Es decir, el arte que nosotros admiramos, está muy vinculado, en el origen o en la causa, con esos crímenes que se cometieron en la Tierra.

- Esa relación también tiene que ver con un poder económico.

- La Iglesia alcanza el poder, y también el poder económico. Hoy se ignora todo lo que tiene el Opus Dei y también el Vaticano. El poder económico además se vincula con el poder real. Nosotros, en nuestro país, tuvimos gobiernos extremadamente católicos, la Dictadura, Carlos Menem, que decía que el rumbo de su gobierno lo marca Dios, y en esa época el cardenal Antonio Quarrachino decía que las leyes de Dios valen para todos los hombres. Después llegó Fernando De la Rúa, que era un practicante católico y que instó a dar de comer a los carenciados portando el “Estandarte del Señor”
En un texto mío del libro “Prosa Política”, al hablar del uso del hambre en la religión se observa, por una parte, que para Jesús “el hambre sirve para llegar al cielo”. “Bienaventurados los hambrientos porque de ellos será el reino de los Cielos”. Pero por otra parte el hambre juega un rol central desde el origen de Occidente, cuando, tras el fracaso de la creación, Dios le dijo a Adán: “Maldita será la Tierra por causa tuya, con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”. Luego para castigar el pecado original inventa otras hambres
Hablando de hambre, en el Deuteronomio amenaza a quienes violen sus mandamientos con tales privaciones que la mujer más tímida y delicada se comerá a sus hijos a escondidas del marido para no compartirlos.
En Isaías advierte a quienes lo abandonen por otros dioses que terminaran comiendo la carne de sus manos y de sus brazos.
En el Nuevo Testamento, Jesús en determinado momento, parecería que apoya la idea de que habrá un hambre tan terrible que las mujeres se comerán a sus hijos





- ¿Cómo se vincula la amenaza de hambre con el concepto de poder?

- La amenaza de hambre es una de las amenazas de la Iglesia, pero la amenaza principal es la del Infierno para nosotros. Aparte de todos los cristianos condenados por sus pecados están todos los no cristianos que caen también.

- ¿En que estadio estaríamos hoy en esa relación entre arte- poder y religión?

- El arte en una época fue casi exclusivamente arte religioso. Ahora hay muy poco de eso. Creo, hasta donde conozco, que hay solo una Bienal de Arte Religioso. Yo, por supuesto, no estoy en contra de esas manifestaciones, creo que cada uno hace lo suyo.

- ¿Ya no hay esa atadura exclusiva del arte con lo religioso?

- No, por el contrario, hoy hay más manifestaciones artísticas en contra de ciertas religiones. Las obras que yo presenté en el Centro Cultural Recoleta son Infiernos al revés. Lo que hice yo, para que se notara lo que es el Infierno, fue poner Infiernos con Santos y Vírgenes atravesados y colgados en contraposición al Infierno de El Bosco, donde se atravesaba por la vagina a las mujeres. Los grandes pintores pintaron cosas horribles, ilustraron las cosas peores de la religión, también pintaron el cielo pero en menor proporción.

- ¿Era una necesidad económica de subsistencia lo que hacía que los artistas se vincularan con ese tipo de arte?

- Posiblemente, porque eran los amigos de la iglesia los que encargaban las obras, había mecenas. Y algunos serían cristianos que lo hacían convencidos.

¿Qué representa el arte para las Dictaduras? ¿O qué rol cumplió?

- Pongamos un ejemplo: Hay una gran diferencia entre el Cristianismo y el Nazismo y es que el Cristianismo pintó sus crímenes, y también los crímenes que va a hacer, en cambio el nazismo no pintó los campos de concentración, no hizo alarde de sus crímenes, no los usó como para convencer a la gente. Era terrible porque la gente sabía lo que pasaba pero no apoyó eso con el arte. Hittler rechazó el arte moderno que llamó degenerado. El nazismo no usó a los artistas para amenazar. Se podría decir que en ese sentido fue más humano que la Iglesia, la cual mostró todos sus exterminios y amenazas. En la Biblia aparte de tener la idea central de la intolerancia, que es castigar al otro que no piense como la Iglesia, sirve como antecedente de la homofobia actual que está en Sodoma y Gomorra, y todas las amenazas contra sodomitas que hay en el Antiguo Testamento, y después está San Pablo, en el Nuevo Testamento, que repite las amenazas son dignas de muerte”, e incluye a las mujeres sodomitas. También en la Religión están los antecedentes del antisemitismo, todo lo que Jesús dijo de los judíos.
También en la Biblia aparece la mujer como Satanás, pintada luego en la Capilla Sixtina como un Demonio en la misma época en que estaban matando mujeres.

- Entonces hay una relación de anclaje permanente

- Ahora dicen que no pero, se olvidan de 2000 años.

- ¿Y la relación con nuestra Dictadura?

- Por suerte ahora se están enjuiciando a los responsables, pero mientras la sociedad civil lo hace, la Iglesia ni siquiera tiene un juicio condenatorio para con Christian Von Wernich, por ejemplo. Mientras estuvimos condenando a los criminales del Gobierno Militar la Iglesia siguió incólunme. O, en la actualidad, critica activamente al gobierno que lo lleva a cabo.



Octubre del 2008.


Por Conrado Yasenza.



Arte y Tecnología


- ¿Cómo ve Ud. el cruce entre el arte pictórico y las nuevas tecnologías?

- Yo creo que la calidad del arte es muy difícil de determinar. Cada uno tiene su visión. Yo creo que todo lo que sea nuevo hay que apoyarlo, por ahí uno se equivoca, pero mejor equivocarse apoyando que equivocarse con Van Gogh. Yo creo que un buen pintor, por ejemplo Miguel Ángel, haciendo arte digital sería bueno.
No uso la computadora para dibujar, pero es sumamente útil para achicar fotos de cuadros y obras, para base de un sitio en Internet. En fin la computadora es un ahorro de tiempo y una gran ayuda.
Me parece que el arte debe ser libre y admitir toda forma de realización y de presentación. Así el arte digital y las galerías que lo muestran me parece que deben ser aceptadas. Lo que importa es si lo que muestran es bueno o malo. Claro, esa es una difícil cuestión.

Octubre 2008
Conrado Yasenza

Ensayo/Argentina: Depresión y destino- Por Alfredo Moffatt



ARGENTINA: DEPRESIÓN Y DESTINO*
“O juremos con gloria perder…”

Por Alfredo Moffatt
(para La Tecl@ Eñe)


Qué hay de tanático en nuestra sociedad. ¿Predomina cierta tendencia tanática a lo largo de nuestra historia, y hasta el presente, que impide el desarrollo o crecimiento cívico de la Argentina?



No hay dudas del carácter melancoloide, de tono depresivo de nuestra cultura, especialmente de la cultura porteña, una modalidad -diría Freud- de impregnación tanática (él decía que hay dos fuerzas que manejan nuestras vidas: Eros y Tánatos, el sexo y la muerte.)
El folklore nuestro así lo indica. El tango es una música profundamente depresiva, es la epopeya del fracaso, sus letras hablan de lo irrecuperable. Su baile es muy íntimo, casi la coreografía de un acto sexual, tiene origen prostibulario. En cambio la música de origen tropical es muy estimulante. Digamos que la ecología tropical impide la depresión.
La inmigración europea fue más bien de hombres, pocas mujeres, entonces, la prostitución fue una solución. Fueron engañados todos nuestros abuelos y bisabuelos “brazos para trabajar la tierra”, dijo Alberdi. Pero cuando llegaron las tierras, todas tenían dueño, entonces hombres y mujeres se hacinaron en los conventillos con enfermedades, con prostitución, con destrucción familiar y abandono de los niños. Ya desde ahí existe un nacimiento depresivo.
Además fuimos fundados desde Europa como colonia y no pudimos salir de esa situación.
La ciudad de Buenos Aires se fundó para llevar la riqueza del Río de la Plata y del Alto Perú a España. Mucho después, cuando los ingleses hicieron los ferrocarriles, los trenes que salían de Bs. As. tenían carteles que decían “Para Afuera” y los que iban para Bs. As. decían “ Para Adentro” porque Bs. As. casi pertenecía a Europa (porque nunca entramos al país. Tanto es así que la red ferroviaria es un abanico que va a Buenos Aires, no hay relaciones entre las provincias. Y en Buenos Aires está la tercera parte de un país enorme concentrada en un puerto. Por eso nos llamamos “porteños”. El escudo de la Ciudad aclara bien nuestra dependencia de Europa, son dos barcos. No estamos acá, tampoco estamos allá; no estamos en ningún lado, no pertenecemos y eso es depresivo.
Esto es un prólogo para explicar por qué a veces nos cuesta salir de las crisis.
Brasil en cambio es lo contrario: vegetación lujuriosa, playa, carnaval. Las relaciones allí son amables: tudo bem, pra frenchi Brasil…
En cambio entre nosotros hay una agresividad larvada consecuencia del carácter depresivo. Bien se sabe que no hay que hacer enojar a un depresivo porque es peligroso; el depresivo tiene mucha frustración y debajo de la depresión hay mucha rabia, bronca; tanto es así que, a veces, en atención clínica la recomendación es hacerlo enojar al depresivo. El paciente hace cuatro semanas que está en cama y no se levanta pero si se lo hace enojar, incluso de forma grosera, se va a levantar para pelear con lo cual salió de la inmovilidad. Entonces ya se hizo dueño de su cuerpo que estaba muerto en la cama.
Elegimos siempre los peores gobiernos. A Carlos Menem lo elegimos tres veces, sabiendo que estaba vendiendo el país, (podemos hablar de masoquismo electoral)
Entonces, el tema es la identidad Argentina: ¿Qué somos?. Al haber mucha población blanca éramos el país más europeo de Latinoamérica, pero no somos europeos, vamos a Europa y somos sudacas.
¿Qué nos pasa a los argentinos?. ¿Por qué nos agredimos?. Muchas veces termino una charla diciendo: “¿Qué nos pasó?. Este era un país lindo, la gente mayor se acuerda, éste era un país fácil de vivir, uno salía a la calle y había comunicación entre los vecinos, y hasta se decían piropos. Esas artesanías poéticas ahora ya no existen porque si uno se acerca mucho a alguien este apura el paso asustada.
La cultura criolla era la cultura de la gauchada, era solidaria. Cuando estuve en Estados Unidos, trabajando en el manicomio de Nueva York ”Brooklyn State Hospital”, después de unos meses de estar ahí pensé: Acá, alguien puede ser sordomudo y el barrio se entera al año o a los dos años, porque nadie habla con nadie. En la Argentina, íbamos al almacén, íbamos a la feria, siempre estábamos charlando; era una red dialógica que nos acompañaba y nos sostenía. No podíamos deprimirnos porque siempre estábamos acompañados. La depresión tiene que ver con la soledad y la soledad es la madre de todas las enfermedades mentales. En Nueva York estuve hace treinta y ocho años. Hoy, en nuestra Argentina, podés ser sordomudo y alguien se entera al mes, porque perdimos el diálogo.
¿Qué nos pasa a los argentinos?. Tenemos que zafar de esto. Estoy describiendo la enfermedad. Estoy describiendo una radiografía preocupante pero pienso que podemos arreglarlo. Una buena radiografía lleva a una buena intervención.
¿Qué nos pasó? ¿Porqué no tenemos identidad?.
“Yo, argentino…” significaba el descompromiso. Borges dijo: “Soy eso tan difícil de definir: un argentino”. Somos como Zelig, el personaje de Woody Allen. En Londres hay, más o menos, diez mil argentinos inmigrantes y no hay un club argentino, porque ya se convirtieron todos en ingleses. Es decir, la ventaja que tenemos los argentinos es que a cualquier lugar que vayamos, como no tenemos identidad, nos integramos. ¿Saben lo que es el Joker en las cartas?. El comodín que vale por todas las cartas, y todos los argentinos que he encontrado en el exterior ya eran de ese país, porque, justamente no tenían una identidad que les impidiera esa plasticidad. Un brasilero, un mexicano va y se quiere hacer el inglés, toma unos cuantos whiskys, lo confunde con tequila y empieza a los gritos y ya se deschavó... Un brasilero se pone a bailar Samba, no puede impedir el ser brasilero. El último pobre en Brasil dice con orgullo: Eu sou Brasileiro…! Y a nosotros, ¿qué nos pasa?. ¿Es ésta llanura pampeana donde no hay nada la que nos deprime con esos inviernos neblinosos?.. En Colombia, en Brasil, no hay chances de deprimirse. Ya que con una ecología estimulante si uno se duerme es picado por diez bichos y las plantas pueden entrarnos por la oreja. Está lleno de animalitos, de plantas; la naturaleza es lujuriosa. Además el terreno hace que siempre tengamos una pendiente que nos obliga a subir y a bajar; una geografía de recovecos.


Nuestros abuelos y bisabuelos vinieron a “hacer la América”, que quería decir juntar guita y volver para allá, y no pudieron hacerlo. Tanto es así que Pichón Rivière decía que la mina del tango es un duelo imposible de resolver, no se puede elaborar porque la sensación de pérdida es total, la mina se fue y nunca más va a volver, y tampoco hay otra mina. Pichón decía que, en realidad, la mina era la suma de la orfandad y el desarraigo prematuro (madre y terruño) Y decía, también, que la mina del tango, en realidad, era una metáfora del terruño perdido; la mina era el país, era el pueblito de España o el paese de su Italia. Era eso que no se podía recuperar y que si se pierde es como perder la infancia, porque ese lugar de nacimiento tiene todos nuestros recuerdos, es la escenografía de la niñez, si lo perdí, perdí mi infancia, quedé vacío. Además en esa época, había mucho abandono infantil por la prostitución, el desempleo, la tuberculosis. Y de la pérdida temprana de la madre no es posible recuperarse, deja “un vacío imposible de llenar…” En algunos tangos si se sustituye mina por mamá queda perfecto y hasta se entiende mejor.
Entonces, todas estas elucubraciones son para buscar el origen de este carácter melancoloide. De las terapias que existen la que más prendió en Buenos Aires, mucho más que en París, en Alemania o en Norteamérica, fue el psicoanálisis. El psicoanálisis y el tango tienen en común que son dos duelos interminables. Un psicoanálisis de cinco o diez años habla de una sociedad depresiva. En Estados Unidos, en tres semanas, sacaban a un veterano de Vietnam para que vuelva a la guerra o para que se reintegre a la producción, con técnicas conductistas, ensueño dirigido con Pentotal, o teniendo que repetir trescientas veces: “Yo estoy bien. Me siento mejor”, ayudado por alguna pequeña droga estimulante, pero no se les ocurriría nunca una terapia de diez años. Las terapias de Freud eran de meses, un año, nunca esa prolongación.
Entonces... ¿Qué nos pasó en los últimos años?. Este país iba bien. Si cuando yo era joven hubieran querido vender YPF, la gente quemaba la Casa de Gobierno. Se vendió YPF, se vendió la siderurgia, se vendió la Patagonia y nadie dijo nada, ¿qué nos pasó?. Claro, el proceso militar fue brutal, fue de un nivel de crueldad que nos quitó la calle y no la recuperamos. La calle es de nadie porque está vacía, por eso hay chicos de la calle. En la India y en el norte de Brasil no hay chicos de la calle. ¿Saben por qué?. Porque todos viven en la calle. Entre nosotros la calle es violenta y la familia se ha reducido muchísimo; afuera te matan y adentro no hay nadie. Actualmente podemos decir que estamos en “arresto domiciliario” con rejas y todo.
La familia de antes, tenía esas tías que eran las grandes psicólogas, que bancaban nuestras angustias... una familia tradicional nos banca cualquier patología porque hay mucha contención, mucha escucha. La familia se convirtió en familia nuclear, y la familia nuclear que es: mamá, papá y dos nenes se desarmó también, y quedó: mamá jefa de hogar, pero mamá jefa de hogar tiene que ir a trabajar porque no está el marido y quedan los chicos solos con lo que yo llamo “el tío psicópata”, que es el televisor. ¿Por qué psicópata? Porque es un instrumento que aumenta la soledad. Nunca se comprobó que el televisor nos escuche. Los medios de comunicación masiva son medios de incomunicación masiva, y además por la televisión ya hacemos de todo; los chicos juegan viendo jugar, nosotros conversamos viendo conversar y hasta hay sexualidad, autoservicio en la televisión. Le perdonaría todo a la televisión si se pudiera comer a través de ella, pero no se puede. Ponen un plato calentito y si te lo querés comer sólo chupás un vidrio frío.
Acepto que esta visión crítica es un poco apocalíptica, pero es para que nos sacudamos un poco. ¿Qué nos pasó?. Este era un país que tenía las fiestas tradicionales y tenía muchos espacios comunitarios: la Navidad y los carnavales, la vereda era nuestra..
Si bien hago sociodiagnósticos preocupantes sostengo que ninguna sociedad se suicida. En la historia ocurrieron muchas situaciones patológicas, tanáticas, en distintas sociedades, sin embargo la raza humana no se extinguió; quiere decir que tiene anticuerpos. La sociedad es como un organismo que si se enferma, levanta fiebre en forma de una gran pueblada, como en todo proceso revolucionario y quema la infección que es la corrupción y la injusticia social.
En esta sociedad injusta, incluso los que se robaron todo también viven infelices. La ambición desmedida es un camino equivocado: nos compramos una cosa, nos compramos otra pero igual nos sentimos solos porque es la mirada, la contención de otro ser humano lo que nos defiende de la angustia existencial. Dice Sartre: “Yo soy la mirada del otro” y los objetos nunca nos miran; un Mercedes Benz no nos salva de la angustia de muerte. Además para comprarse muchas cosas tenemos que ser insensibles y joder a otros para ser ricos. Entonces estamos en un encierro: se pueden comprar doscientos bifes de chorizo, pero cuántos se pueden comer; uno, dos; se pueden comprar cien inodoros, pero tienemos un solo culo. No entiendo. Supongamos que los ricos fueran como los tigres, que son los depredadores; ningún tigre acumularía diez ciervos apilados, y no es por tonto, es que con uno solo come y los demás ciervos se pudrirían. ¿Para qué se necesitan diez departamentos, cien inodoros?. En este juego no se sabe cuándo parar porque ningún objeto nos termina de proteger de las ansiedades básicas de la vida: los cambios, las pérdidas, la soledad, los miedos… Otro inconveniente de ser rico es que nunca se tiene la seguridad del amor “¿me quieren por mí o por mi plata? El “Yo te quiero”... está siempre en duda. Pobres ricos, están jodidos. En cambio, cuando alguien me dice que me quiere, estoy seguro que no es por mi plata.
La realidad existe en el trabajo. Si no estamos insertos en la producción no existimos, porque el rol secundario es el rol de trabajo. El rol primario es ser padre, hijo, abuelo, pero son cuatro. Entonces, el tema es: ¿Qué pasó que han destruido el trabajo? ¿que han destruido los ferrocarriles?, ¿Qué destruyeron el país?, ¿Qué vendieron todo?. Fuimos a pelear por las Malvinas, me parece bien, pero antes debiéramos reconquistar la Patagonia que vendimos a los ingleses y norteamericanos.
No entiendo lo masoquistas, lo tanáticos que somos. No hay mejor posibilidad de terapia que a través de un buen diagnóstico: ¿qué nos pasa que nos hacemos mierda, qué nos pasa que tenemos esa vocación tanática?. Los brasileros estaban mucho peor que nosotros y ahora están mejor. En Brasil disminuyó algo la pobreza, Brasil está bien, está vivo. ¿Qué nos pasó?. Guerra no tuvimos, sólo un intento muy loco.

Mirta Narosky

La parte buena de nuestra depresión es que nos sobra reflexión; lo inconveniente es que la reflexión es sólo hacia atrás. No usamos ese pasado para construir un futuro argentino. Convertir esa experiencia en proyectos, eso es lo que nos falta.
El intento camporista era muy idealizado porque cuando salimos de la depresión pasamos a esa hermosa euforia revolucionaria de aquel tiempo, y en este momento estoy pensando que somos bipolares.
Sabemos que la gente de pueblo no es violenta, que va a entrar caminando, pero como las termitas van a comerse todo lo que hay en las vidrieras de la avenida Santa Fe y todo lo que hay en Puerto Madero, yo espero ese día. Cuando veo pasar a los pobres históricos, desde el balcón de mi Escuela en la Av. Rivadavia, que vienen con los carritos, los nenes, la abuela y sus cosas yendo para el centro, digo: están ensayando la toma de Buenos Aires.
También creo que la hipótesis de la depresión originaria nos explica otra característica nuestra: la “avivada” argentina. El depresivo es hipotónico, tiene la musculatura laxa, le cuesta la acción, el trabajo, el esfuerzo. Entonces, toma un atajo, “la avivada”, “la viveza criolla”.
También nuestra soberbia: “somos los mejores…”. Se debe a la baja autoestima que compensamos con lo contrario. En el exterior hay cuentos sobre nosotros, uno dice que: A un argentino hay que comprarlo por lo que vale y venderlo por lo que él dice que vale. Dando clases en Colombia me contaron otro: dos argentinos van a una fiesta, uno le dice al otro -¿ ché, les decimos que somos argentinos? Y el otro contesta –No, que se jodan…
Finalmente el maltrato entre nosotros se da porque la depresión se origina en una pérdida que no se repara, esto lleva a una frustración que genera rabia y agresión.
La hipótesis es que nuestra historia contiene un núcleo depresivo producto de una gran pérdida, que se habrá originado en ese fracaso de nuestros abuelos de “hacer la América”. Tenemos que salir de eso, creo que sí, que vamos a salir. Soy, como digo, un pesimista esperanzado.
Estoy viendo la juventud, muy interesante. Ayer me impresionó, en un acto de una escuela secundaria dije más o menos esto y otras cosas peores de nuestra vocación perdedora pero cuando hablé de la esperanza todos los chicos aplaudieron a lo loco, con mucho entusiasmo. Esto quiere decir que están vivos. Y les dije: de ustedes es el futuro, ustedes van a hacer lo que quieran, van a arreglar este país porque tienen que vivir en ese futuro. Van a heredar estas casas y las van a pintar del color que quieran. No les vamos a poder impedir que ustedes hagan lo que quieran. ¿Saben porqué?. Porque nosotros vamos a estar muertos.


Fotos del archivo de Alfredo Moffatt


*Este artículo surgió de la invitación a participar de la reflexión en La Tecl@ Eñe acerca de Qué hay de tanático en nuestra sociedad. O si es que predomina cierta tendencia tanática a lo largo de nuestra historia, y hasta el presente, que impide el desarrollo o crecimiento cívico. Alfredo Moffatt accedió gentilmente y con mucho esfuerzo y trabajo escribió este texto desde el cual se dio una clase en la Facultad de Psicología Universidad de Buenos Aires, en octubre de 2008

La Columna Grande/Violencia de Estado- Por Alfredo Grande

VIOLENCIA DE ESTADO
Escribe Alfredo Grande

“si en casa de herrero los cuchillos son de palo, algo debe ser subvertido”
(aforismo implicado)

(para La Tecl@ Eñe)

Lo decimos directamente. Si alguna palabra tiene mala prensa para la cultura represora, esa “mala palabra” debe ser usada. Por supuesto que usar una palabra es lo opuesto de cosificarla, emblematizarla, idealizarla, fetichizarla. Usar una palabra es tomarla en su potencial descubridor, de aquello que la cultura oficial pretende bloquear. El valor de uso de una palabra nada tiene que ver con su valor de cambio. Por ejemplo: gobernabilidad es una palabra utilizada como valor de cambio: se cambia reinar por gobernabilidad, implícita aceptación que no se está gobernando. La palabra plena descubre algo que la racionalidad sentida intuye, pero que la racionalidad sabida conceptualiza. Y la violencia, de la cual alguna vez se dijo “que la de arriba justificaba la de abajo”, es una potente fuerza que habilita nuevas formas de vida. Sin violencia no hay cambio social, ni vincular, ni individual. Por eso es necesario una cartografía de la violencia, porque a nadie se le ocurriría condenar al agua usando de ejemplo un maremoto, o al viento, usando de ejemplo un huracán devastador.
La violencia como todo aquello que la naturaleza y la cultura habilitan, tiene intensidades, sentidos y direcciones diferentes. Unificar a todas las manifestaciones de la violencia en una única VIOLENCIA es un recurso emblemático de la cultura represora. Lo único habilita a la idealización absoluta o a la denigración extrema. A pesar de la declamatoria contra los extremos, en el caso de la violencia la cultura represora es extremista: violencia mala – no violencia buena.
Violencia implica el cambio catastrófico, es decir, sin intermediación, brusco, instantáneo, de una situación a otra. Puede ser en el área biológica, psicosocial, vincular, familiar, comunitaria, institucional. O siguiendo una idea de José Blejer, uno de los más importantes psicoanalistas argentinos, siempre el cambio catastrófico se da en todas las áreas, aunque en forma predominante en una de ellas. Una trompada rompe un hueso, una bomba destruye un avión, una amenaza anónima destroza una familia, un arma mata a una persona, etc. Desde la cultura represora, esta es la única violencia y por lo tanto la condena deberá ser unánime y sin fisuras. Por eso la caracterización de izquierda siniestra de estos tiempos a la de guerrilla apátrida de las épocas de la doctrina de la seguridad nacional. Por eso la violencia jaquea los mandamientos represores de los gerenciamientos de turno. En realidad, cuando la violencia es considerada el absoluto mal, se oculta en forma deliberada que de lo que en verdad se trata es de pulverizar cualquier intento de vindicación de la violencia revolucionaria. La partera de la historia como señalara Engels. El hambre nunca será pensado como violencia, las jubilaciones de miseria, la masacre de cromagnon, la falta de viviendas dignas, el colapso sanitario, tampoco. El Estado no es violento, apenas optimiza la relación costo beneficio y le pide a los empresarios de cada sector que no aumenten demasiado y que no despidan demasiados trabajadores. Progresía-hipocresía del equilibrio inestable entre los pobres pobres, (precarizados e indigentes) los pobres ricos (clase media pero no tanto) y los ricos ricos (empresarios de todo tipo, incluso sindicales) Es la política de impedir aquello que sea más allá de lo necesario (Ver la Tecla Ñ n° 30 Agosto-Septiembre de 2007 http://lateclaene.blogspot.com/2007/08/la-columna-grande-ms-all-de-lo.html) Pero el mas acá está asegurado para que el capitalismo serio “no violento” pueda continuar con prisa y sin pausa. Mientras la nueva cultura, que ya sabemos es tributaria, siga sosteniendo que el reparto de la riqueza sea siempre entre los grupos monopólicos. Por eso no se trata de reinvidicar la violencia. Apenas de no condenarla como si fuera la causa, cuando en realidad se trata de una de las tantas consecuencias del sistema injusto de organización social. El hambre es una de las más trágicas expresiones de la violencia de Estado, que las urnas garantizan para un funesto siempre más.

Octubre de 2008

Zona de Clivaje/Micromegas (cartita semiabierta a mi amigo Martín Caparrós)- Por Horacio González

Micromegas
(cartita semiabierta a mi amigo Martín Caparrós)

por Horacio González
(para La Tecl@ Eñe)

¿Conocen la historia de Micromegas? Tengo un amigo que además de conocerla, de vez en cuando se transforma en Micromegas. No lo hace mal. Micromegas es un curioso habitante del planeta Sirio que acompañado por otro ser tan curioso como él, pero éste de Saturno, llega a la Tierra. La célebre historia es de Voltaire. Es placentera y tiene una mordacidad suave, elegante. Se trata de burlarse de los terráqueos. En realidad, de los intelectuales, o de los pretenciosos, o de los hombres con creencias (las que fueran). O simplemente de todos los que no se parecían a Voltaire. Lo cierto que nuestro Micromegas, el amigo mío, es tan viajero como el original. Deja crónicas escépticas sobre la condición humana que vale la pena leer. Lo estoy elogiando de verdad. Pero el motivo de estas líneas es el de dirigirle alguna critiquilla. No tanto porque el método de Micromegas es el sarcasmo. Si se burla de los demás, siempre deja entrever alguna misericordia personal, porque sabe sentirse también envuelto en su propia fragilidad. Micromegas toma para el churrete a casi todas las cosas del vasto mundo, ya que nada del cosmos le es ajeno ni le contenta, pero hay que saber que lo hace con dolor y lástima. No deja de parecer arrogante y muchos así lo consideran. Pero es mero afán de originalidad y la cruz del insatisfecho ¿Eso es malo? No, aunque tal vez sería bueno que modere su vanidad doliente. Su obra, ya vasta, ganaría en felicidad y hondura.
¿Qué le critico a Micromegas? Acaba de escribir una novela sobre aquellos años intensos, acaso irreales, en los que existían vocaciones políticas revolucionarias, hombres armados, planes asombrosos, cálculos que no padecían de mácula o vacilación. Podríamos llamar a todo eso la voluntad. Lindo, complejo y enigmático título. En cuanto a la novela que mencionamos –su nombre es A quién corresponda- pertenece a un estilo propio de Micromegas: ironía punzante, acerada, acertada. Es un mensaje que nos dice que la historia efectivamente ocurrida era equívoca o maldita. Pero lo sucedido, ahora pertenecería exclusivamente a un culto personal, empecinado y sacro. El curso de aquellos sucesos ya está perdido, solo puede ser reclamado por raros oficiantes que conocen la esencia de esa pasión derrochada y que sabrán condenar por impostores o blasfemos a los que hablen de ella fuera del íntimo saber secreto sobre su fracaso. Solo hay un túmulo recóndito. Una génesis beatífica, inexplorada. Y todo lo demás es historia rota, de falsarios, comentaristas y postizos herederos. ¡Caramba!
El problema no es desdeñable, a pesar de que una torpe publicística, de la que Micromegas no participa aunque la deja pasar con indiferencia, lo tomará para señalar que a las deficiencias conocidas que expone nuestra actualidad, hay que agregarle la falsía y la impostura histórica de los gobernantes. Es grave decirlo así, porque en este punto implicaría descreer de la política de derechos humanos y entregarla totalmente a quienes quieren equiparar todas las formas de violencia de los años 70. Micromegas nada tiene que ver que esos devaneos vicarios. Pero no le interesa advertir esa distorsión politiquera de su dolor personal. No, le interesa interrogar a cierto escrito que postula un laberinto, escrito que él ha leído de taquito aunque concedió a la tribuna que “le costó trabajo entender el tema”, pues él no es un embrollado personaje de alma enroscada, ¡por favor!, sino diáfano y sin mediaciones. Si en nombre de la transparencia, y para la galería, hay que sacrificar a Castelli, Micromegas lo hace. No cree en la historia con minúscula ni en la Historia con mayúscula. Es hombre curioso, ya dije, un antropólogo de la desesperanza, con una candidez valorable –lo digo yo-, y con un sentimentalismo un poco aristocrático, salvado siempre por su veta voluntariosa hacia lo popular y simpatía hacia las pequeñas criaturas sufrientes. Lo digo yo.
Pues bien, Micromegas critica a cierta carta sin sobre –¿no son así las cartas abiertas, por haber escapado de su envoltorio?- pues contendría la contradicción de decir que apoya lo que verdaderamente critica. Voltaire lo ayuda para burlarse fácil. Cierto que los dos Micromegas, el de Voltaire y mi amigo, son graciosos y realmente siempre queda un resto de indagación complacida por lo humano, luego que realizan su tarea iluminista y ocurrente, a veces vulgarmente destructiva. Digo yo: Micromegas, amigo mío, el tema que planteás puede ser justo. Se resuelve por la voluntad, un título tuyo que ahora sabemos que te suscitaba una oculta angustia. Se trata de la voluntad de ver con un esfuerzo de comprensión magnánimo un mundo político que balbucea algunas posibilidades históricas, en medio de diversas desistencias y caídas. Por aquí también hay cierto dolor, amigo, no esa verdadera pavada a la que aludís, la de preferir el “mal menor”.

Puedo ahora preguntarle a Micromegas, a mi amigo, no al personaje de Voltaire. ¿Cómo es que puede escribir esos artículos volterianos tirándole un hueso a los “muchachos” que lo entienden perfectamente, y aceptar sin inmutarse esa ristra de comentarios – ¡vanagloria de esos 150 comentarios electrónicos detrás de sus artículos!- que salen de la sentina de la historia? Muchos escritos periodísticos parecerían existir ahora para un único fin que sería el de provocar esa opinología salvaje, torpe, que los rodea como el anillo polvoriento de Saturno, que los sigue como un cometa gigantesco, igual al que tomó Micromegas para llegar a la Tierra.
El Micromegas originario gasta a los filósofos de la época por hablar en difícil. Lo difícil, le decimos al Micromegas nacional, es que puedas explicarle, a quién corresponda –quizás no a mí-, qué significan esas 150 esquirlas turbias detrás de tu artículo, coladas ahí, salidas no sabemos de qué clase de voluntad. No parece que existieran de ese modo en la lejana estrella Sirio, cuando éramos otros y sabíamos que de verdad nada obedece ni debe obedecer enteramente a una voluntad. El mundo es la voluntad y su obstáculo. “Micromegas” es una palabra autocontradictoria que anuncia las paradojas que mi amigo Micromegas desistió de entender.

Octubre de 2008




Ensayo/Facebook; del desprecio de las masas a la sabiduría de las multitudes.Parte II - Por Adolfo Vásquez Rocca

FACEBOOK; DEL DESPRECIO DE LAS MASAS A “LA SABIDURÍA DE LAS MULTITUDES”


Por Adolfo Vásquez Rocca


(para La Tecl@ Eñe)


Normalmente solemos favorecer la opinión de los expertos, pues consideramos que sólo una persona con experiencia y conocimientos es capaz de emitir juicios correctos en un área o materia en particular.
Sin embargo, hay evidencias de que las decisiones tomadas colectivamente por un grupo de personas suelen ser más atinadas que las decisiones tomadas sobre la base del conocimiento de un experto.

1.-

Facebook es un estado de “conciencia ambiental”, una enorme manera de matar el tiempo (o perderlo, por supuesto), una maquinaria de conexiones, que responde a la lógica del hiperlink y de los motores de búsqueda. Un poderoso engranaje de la industria global que trafica con bases de datos, estadísticas, rainting televisivos, y perfiles psicologógicos, en un exhaustivo proceso de estratificación, que apunta sus esfuerzos –como cualquier consultora– a que el mercado se active y los negocios prosperen.

Aunque el proyecto fue concebido por Mark Zuckerberg, la cara real detrás de Facebook es Peter Thiel, inversor de capital de riesgo y filósofo futurista. Es también un vigoroso activista del neoconservadurismo. Se graduó en Filosofía en Stanford y es coautor del libro El mito de la diversidad, un ataque minucioso al multiculturalismo y al liberalismo.

El mentor filosófico de Thiel es René Girard[1], de Stanford, quien propone la teoría de que el comportamiento humano funciona por deseo mimético. Girard alega que la gente es esencialmente borrega y se copia una a otra sin mucha reflexión. La teoría parece ser correcta en los mundos virtuales de Thiel: el objeto de deseo es irrelevante. Todo lo que se necesita saber es que los seres humanos tienden a moverse en manadas. De ahí las burbujas financieras. Y de ahí la enorme popularidad de Facebook.

Inernet es muy seductor para Thiel porque promete un tipo de libertad en las relaciones humanas y en los negocios, libertad de las leyes de los países. Internet abre un mundo de expansión del libre mercado y laissez faire. A Thiel también le encantan los paraísos fiscales –como las Islas Caimán– donde esta el 40% del dinero del mundo.

Ahora, si se analiza bien la política de privacidad de Facebook es ambigua o prácticamente no existe. Facebook parece más un régimen totalitario virtual, ideológicamente motivado, con una población que crece unos dos millones de personas por semana y que ya ha superado los 65 millones. Thiel y sus socios han creado su propio país. Un país de consumidores.

Facebook ha devenido un experimento genial a la vez que 'maquinal', una república virtual global, donde nuestras relaciones y amigos son convertidos en bienes que se venden a las grandes marcas globales. En Facebook nuestras vidas son un libro abierto, donde nuestros datos son objeto de una transa bursatil.

2.-

A comienzos del 2000 ya vivimos el desarrollo de las redes descentralizadas versus el paradigma del control jerárquico. Ahora el ciberespacio se ha hecho denso; se ha impuesto la “sabiduría de las multitudes”[2] y el “periodismo ciudadano” de los blogs. Esto podría alentar la idea que la Web acabará convirtiéndose en un sistema nervioso global, un cerebro en el que cada internauta constituye una neurona y que acabará generando algún tipo de inteligencia colectiva que produzca pensamientos e ideas por encima de las capacidades de cada una de sus pequeñas partes.

Asumida la revolución de los sistemas de publicación de contenidos como weblogs y wikis, en la web 2.0 la atención se desplaza desde la información hacía la metainformación. La cantidad de datos generados empieza a ser de tal volumen que no sirven para nada si no vienen acompañados de otros que les asignen jerarquía y significado. La estrategía de dotar a los usuarios de instrumentos para clasificar la información colectivamente se ha definido como folksonomía, y su implementación más popular son los tags o etiquetas. Si los blogs democratizaron la publicación de contenidos, las folksonomías están democratizando la arquitectura de la información. Los usuarios de Flickr, por ejemplo, no sólo comparten sus fotografías a través del servicio, sino que al asignarles múltiples etiquetas con las que asocian significado a las imágenes, construyen una gran estructura semántica de imágenes que se puede recorrer en todas las direcciones. En el servicio de “bookmarks” social del.icio.us, los usuarios etiquetan con diferentes conceptos los enlaces de interés que encuentran en la Red, generando así una clasificación temática muy precisa del crecimiento diario de la Web. La comunidad de del.icio.us está llevando a cabo el simulacro más eficaz del viejo sueño de la Web Semántica, una Web que se entienda a sí misma.

La sabiduría de las multitudes es otra forma para llamar a la entrada en escena de las masas –ahora en el ciberespacio–. Facebook lo ha permitido, aunque no fue el primero en horizontar la red. Existen otras redes sociales en internet como HI5 y Myspace que partieron antes, o fenómenos puntuales como Orkut que en Brasil e India es más popular que Facebook. El fenómeno Facebook puede ser explicado por su simplicidad, efectividad y oportunismo. Llegó en le momento preciso ofreciendo lo adecuado para el usuario común y de manera fácil. Eso es lo que lo ha hecho tener tanto éxito en nuestros paises. La gente abrumada con el mensaje elitista que afirmaba que la única manera de participar en la web estaba en los blogs, es decir, en escribir hoy ve en Facebook su oportunidad ya que se simplificó el esquema con funciones prediseñadas. Facebook facilita la interacción y la presencia telemática, sin embargo como tecnología de la información cada vez se encuentra más relacionada con asuntos “inútiles” o con la mera entretención más que con información relevante.

Facebook es una red dentro de la red que cada vez se hace más grande y poderosa; las posibilidades de intercambio de información posiblemente no tengan límites. Tampoco hay límite para las aplicaciones añadidas al sistema: Guerras de vampiros, hombres lobo, zombies, etc. Algunas tan “atractivas” que se tornan adictivas.
Hay un flujo constante de información reclamando nuestra atención, también, invitaciones que exigen una respuesta. Así casi sin notarlo nuestra cuenta comienza a saturarse de estas aplicaciones que vienen a ser una extensión del ocio que no permite distinguir las invitaciones a aplicaciones verdaderamente útiles y relevantes.

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Miembro del Consejo Editorial Internacional de la 'Fundación Ética Mundial' de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Ha publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.


Bibliografía y Fuentes:

- * La verdad sobre Facebook, en Revista Arcadia
- Adaptación y Traducción del informe de Tom Hodgkinson en “The Guardian”.
- Borradores de “La Web Semántica, la Web que se entienda a sí misma”.
- SUROWIECKI, James, “Wisdom of crowds” (La sabiduría de las multitudes), Doubleday, 2004.
- CANETTI, Elías (1960), Masa y poder, Ed. Alianza, Muchnik, Madrid, 1997.
- GIRARD, René, La violencia y lo Sagrado, Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
- SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas. Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Pre-textos, Valencia, 2001


[1] René Girard (Aviñón, 1923). A más de ochenta y cuatro años, René Girard –considerado el más grande antropólogo viviente, cerca de lo que fue Lévi-Straus. Notable por su teoría de la mímesis que surgió en primera instancia para analizar obras literarias en las que se muestran relaciones interpersonales miméticas. Posteriormente fue aplicada al análisis de la violencia en las sociedades primitivas que se fundamentan en lo sagrado; y por extensión, a la violencia en las sociedades contemporáneas.
[2] SUROWIECKI, James, “Wisdom of crowds” (La sabiduría de las multitudes), Doubleday, 2004.