08 noviembre 2011

Entrevistas/Tomás Abraham/Por Conrado Yasenza

Entrevista a Tomás Abraham


Tengo problemas con el Estado Nacional administrado por el Frente para la Victoria”


En la presente entrevista Tomás Abraham dirá todo lo que piensa y quiere decir, sin censura alguna, sobre la actualidad política del país y sobre el Gobierno Nacional. Abraham sostiene que vivimos en un país gobernado por un Estado fascista y censor que prohíbe la voz de aquellos que manifiestan su disidencia. Esta revista, y este periodista en particular, no acuerdan en absoluto con las expresiones de Tomás Abraham, pero en una acto de libertad profesional que concuerda con el clima de libertad de expresión existente en el país, ofrece el espacio para que el entrevistado se exprese y para que el entrevistador pregunte lo que cree que hay que preguntar, intentando el diálogo que cree no ha logrado establecer – la posición de Abraham es extremadamente límite, como él expresa -, aclarándole al lector que las preguntas y repreguntas no se hallan eximidas de opinión, que es la que representa al autor del reportaje.

Por Conrado Yasenza

(para La Tecl@ Eñe)


- Conrado Yasenza: Teniendo en cuenta su afirmación sobre la censura en el país ¿Cuáles serían los datos de la realidad que conforman esta apreciación, considerando que los grandes medios publican a diario sus puntos de vista en editoriales y a través de sus columnistas y con conocimiento de que no existe más en el país la figura de Desacato, la cual fue derogada durante el gobierno actual?


- Tomás Abraham: “Mis” puntos de vista son columnas que escribo hace años en Perfil y ahora La Nación, como en otras épocas lo hacía en Página 12, Debate o Tres puntos. Libros de autores no afines al régimen no son comentados por diarios oficialistas cuando antes sí lo hacían. La Biblioteca Nacional es un recinto para oficialistas. Decenas de intelectuales de izquierda, progresistas, o de otros signos políticos tienen vedado el ingreso, para expresar sus puntos de vista, a un espacio público de estudio y consulta que fue transformado en un coto político del gobierno. Las agencias de noticias tienen una lista de gente de la cultura que no debe ser entrevistada. Funcionarios del Estado se excusan de firmar una solicitada a favor de un candidato opositor a pesar de sus convicciones, por temor a tener problemas laborales. Profesores de universidades del conurbano bonaerense cooptadas por el gobierno actual, deben dar excusas y cubrirse si no participan de actos de adhesión a figuras oficiales. Nada que agregar al hecho de que ninguna figura no afín al gobierno pueda disfrutar de viajes e invitaciones. Los medios de comunicación audiovisuales no sólo están manejados por un grupo político oficial, sino que son canales de difamación. He tenido, desde mi actividad personal, dos excepciones: una entrevista de Eduardo Anguita para Radio Nacional, que hice pública como hecho excepcional en una columna para Perfil, y una foto en Tiempo Argentino en una nota sobre talleres de filosofía.

- CY: ¿Tiene Usted pruebas documentadas de los hechos que denuncia?


- TA: Respondo a esta pregunta en otras que siguen.


- CY: Por lo que Usted manifiesta puede considerarse que la censura la ejerce el Estado y no los medios privados de comunicación. Ahora, ¿cómo define lo sufrido por el crítico de cine del diario La Nación, Claudio Minghetti, quien manifestó que su despido se produce luego de una crítica favorable y seria a la película Juan y Eva?


- TA: Me he comunicado con el secretario de redacción del diario Jorge Fernández Díaz y me dijo que lamentablemente fueron despedidas cuarenta personas del diario debido a una política de ajuste. Me señaló que la cobertura de la película fue especialmente importante, entre anuncios, publicidad, ya que la nota referida parece no haber tenido filtro alguno para su publicación. Agregó que el periodista, una vez que se le comunicó el despido, fue al programa de Víctor Hugo Morales que de inmediato denunció un acto de censura. De todos modos hay que distinguir una empresa privada de un organismo público. Si en la primera se lleva a cabo un acto de discriminación, existen los medios para iniciar acciones legales contra el hecho punible. Para el caso de los organismos públicos, el hecho se agrava, porque el gobierno es custodio del cumplimiento de la ley.


- CY: Pero, perdón, el hecho de censura es punible desde la ley sea producido en un medio público como en un medio privado. Además me parece que si hubiese ocurrido un caso como el del periodista Minghetti en los medios públicos, la reacción de las corporaciones de medios y sus asociados –representantes, como la SIP, hubiera sido furibunda. Reitero, entonces, ¿no cree Usted, no ya el Secretario de Redacción del diario, que el despido del periodista de La Nación constituye un grave hecho de censura que, como denunció el propio danmificado, fue la resultante de una serie de presiones que venía sufriendo por sus opiniones favorables hacia, por ejemplo, la Ley de Medios, y que al publicar la crítica favorable a la película Juan y Eva – cabe recordar que su directora ya había sido acusada por Clarín de haberla filmado por plata – se cristalizaron con su despido?


- TA: No tengo porque suponer lo que usted supone. ¿Tiene algún documento para comprobarlo? Pierda cuidado, jamás le pediría un documento por algo así por varias razones. Una de ellas es porque no me gustan los buchones, y la otra por lo absurdo de un pedido así. En el país de la impunidad, cada vez que alguien mete la mano en la lata piden el recibo de coimas, o se dice que “para eso está la justicia”. Sin embargo, si el despido del periodista se debe a razones ideológicas no sólo es una muestra de censura sino de deshonestidad periodística de parte de una empresa que edita un manual de ética del oficio. Este es el clima que se ha creado en el país del que hago principal responsable a un gobierno inquisidor que se cree un bastión de la historia. La ley de medios es un carozo intragable par Clarín y La Nación. No sé si pasará con este problema lo mismo que con la crisis del campo, de la que la Presidenta confesó que fue perjudicial para todos. Lástima que a los que decíamos eso nos condenaban por destituyentes. En síntesis, si esta suposición se convierte, a pesar de la falta de documentos, en una cuasi certeza, no seré indiferente al asunto.


- CY: También expresó que tiene problemas con el poder, que asocia con quien detente el gobierno en una coyuntura histórica; pero, y tomando a Foucault – sobre quien usted ha escrito y conoce en profundidad – ¿qué queda de aquel concepto de la Microfísica del Poder, ese poder que no se haya en un único centro sino difuminado, rizomático dirían hoy? Podríamos pensar que las corporaciones económicas y mediáticas en el ámbito de lo privado conforman y siempre han sido un específico y poderoso punto de poder.


- TA: Le aclaro que no tengo problemas con el poder sino con el Estado nacional administrado por el personal transitorio del Frente para la Victoria que lleva a cabo una política antidemocrática. Tampoco lo vería como “problema” sino como un acto de libertad de un intelectual que hace uso de su derecho y ejercicio a decir lo que piensa. La microfísica del poder es un concepto crucial para entender a nuestro país ya que donde circula el poder es en los nudos sociales, uno de los cuales, es el que se instala en el poder público. Por eso a los marxistas y afines que les gusta hablar del “sistema”, de la “corpo”, presetándose como víctimas, les sirve par ocultar su sistema de complicidades y de sus asociaciones con lugares de dominación. En mis libros, en especial Historias de la Argentina Deseada, muestro que las nociones de ideología, Estado y clases sociales, no son suficientes para analizar el circuito de decisiones y actitudes de una sociedad. Sobre esa base, por la microfísica del poder, y por la micropolítica del deseo, concepto de Gilles Deleuze, critiqué el uso de la memoria y la falsificación de la historia que hace de la sociedad argentina, una víctima del Proceso y del neoliberalismo.


- CY: ¿No siente que existe en los medios privados una concepción facciosa del debate sobre la comunicación y el poder estatal, que impugna toda posibilidad de discusión profunda y seria sobre el rol de los medios?


- TA: Claro que lo siento. Los grandes medios se han convertido en partidos políticos. Lea mis columnas en La Nación y en Perfil, para ver hasta que límites llevo el debate cuando critico las bajadas de línea de los editores y empresarios. Ni hablar de los diarios y los medios oficialistas que ya son grotescos porque ni siquiera se preocupan por disimular su función de propagandistas a sueldo. En Perfil, más allá de su amarillismo de tapas, escribo junto a Artemio López, Rafael Bielsa, Torcuato di Tella, y con páginas de entrevistas que hace Fontevecchia a Horacio González y Horacio Verbitsky, entre otros. No conozco otro lugar en el que esta política de confrontación y libertad de crítica se haga con tal amplitud. Pero la responsabilidad del gobierno en el uso faccioso es de otro calibre. Uno puede comprar o no un diario, o cambiar de canal o dial, pero el gobierno de todos los argentinos tiene la obligación y la responsabilidad de que el espacio de comunicación público tenga la diversidad que exige una república democrática. Si debe haber una Ley de Medios, es lo primero que hay que cuidar y cumplir.


- CY: ¿Es posible que destaque Ud. algún aspecto positivo del gobierno de Cristina Fernández?

- TA: Apoyaría a cualquier gobierno que otorgue la asignación por hijo, que promueva el juicio a criminales de Estado; que sostenga la libertad de costumbres, matrimonio igualitario, despenalización del aborto, ley del 82% móvil para los jubilados, incorporación de los trabajadores en negro a los sistemas de salud y cobro de haberes, despenalización de la marihuana, etc. Apoyé los planes sociales de Eduardo Duhalde cuando era presidente en tiempos en que la oposición decía que eran clientelistas. No por eso deje de decir que era un personaje reaccionario y siniestro. Nunca dejé de denunciar por eso los negociados, la estafa ideológica, la desnaturalización de los organismos de los derechos humanos, que son contra-estatales, en apéndices de intereses de facciones políticas, el patoterismo más aún cuando viene del Estado. No debemos dejarnos avasallar por el chantaje moral que en nombre de valores que protegen la vida, la libertad, y la justicia, cubran a personajes sombríos y actos delictivos de quienes ocupan el poder.


- CY: Bien, ¿entonces reconoce algunas de esas medidas como actos positivos de este Gobierno?


- TA: Otra vez la policía. ¿Quiere que confiese?. Este gobierno es malo. Su “relato” es reaccionario y vengativo. Y como en todos los gobiernos de esta mediocre calidad, hay quienes rescatan medias que favorecieron a sectores, individuos, etc.


- CY: Tiene Ud. una posición política tomada claramente a favor de Hermes Binner. Cree que, y específicamente hablando del debate suscitado en el programa de TN, A dos voces, hubiese sido un gesto ético especificar desde dónde hablaba usted, más allá de que expresó que es un intelectual, pero no un intelectual aséptico sino comprometido, no creo que orgánicamente, con un programa político que disputa poder y que es el Frente Amplio Progresista. Lo sostengo porque quizás haya espectadores que desconocen este dato y también porque en esa emisión se acusó a Florencia Saintout y María Pía López de ser Kirchneristas y estar pagadas por el Gobierno.


- TA: Quizás usted no lo sepa, pero hace cinco años que adhiero públicamente a la cultura política que Hermes Binner propuso para Rosario, Sante Fe, y ahora para todo el país. Lo hago con total libertad de crítica. Lo saben los mismos socialistas a quienes no les ahorré ni una palabra por temor a incomodarlos. Puede preguntarles a los dirigentes del Frente cuál ha sido mi posición cuando Binner me pedía que dijera lo que pensaba de la situación política y de sus sistemas de alianzas. Hace dos años le propuse a Binner abrir un centro de estudios bajo su presidencia que dirigí un año en la más absoluta soledad sin colaboración alguna y renuncié. No se soportaba que hiciera reuniones con Sabatella, Lozano, Llach, Bullrich, Terragno, de acuerdo al modo en que siempre hice las cosas. Con confrontación, discusión, fricción, tensión, tal como lo hice ocho años en El Colegio Argentino de Filosofía que fundé, y en el que participaban Horacio González, Oscar Terán, Ricardo Forster, Jorge Tellerman, entre otros muchos. Jamás basé mi respeto por el trabajo intelectual en la ideología política de nadie sino en el interés que me despertaba su labor y su honestidad en el oficio. Por supuesto que no me junto con todo el mundo, no soy un liberal sino un librepensador. Tengo mis límites, el racismo es uno de ellos, y el fascismo es otro. Esta conducta la mantuve en mi revista La Caja, en mi blog Pan Rayado, en la cátedra de la que soy titular en la UBA, y en el seminario de los Jueves en donde trabajan en los estudios filosóficos que llevamos a cabo funcionarios kirchneristas junto a otros con simpatías troskistas y macristas.


- CY: Sí lo sé, y por eso le manifestaba que hubiera constituido un gesto ético decir desde dónde se dice lo que se dice y se critica - como creo que lo deberían hacer todos aquellos que acceden a manifestarse públicamente desde los medios -, ya que muchos televidentes pueden no conocer su adhesión a Binner.

- TA: Veo que le preocupa mucho la ética de alguien que hizo pública su adhesión hasta el punto en que parecía exagerada. Pero usted creo que no ha entendido lo que dije en ese programa. Nada tenia que ver con mi postura favorable a Binner, ni con que sea hincha de Vélez. No hago campaña.


- CY: No desconoce Usted, supongo, que los cargos en la Universidades Públicas se obtienen por concurso y por trayectoria realizada en esas casas de estudio.

- TA: No sé a qué se refiere cuando le escribe a alguien que ganó tres concursos en la UBA, que sabe que las trenzas en la confección de los jurados fue una de las razones por las que tuve mi primer embate con el consejo superior de la UBA en el año 1985, que provocó la reacción de la FUBA que ocupó el rectorado de Francisco Delich, defendiendo mi libertad de cátedra y crítica. Durante diez años esperé la concreción de un concurso para la materia filosofía en la carrera de sociología, hasta que lo dieron por obsoleto para asegurarle a su titular, designado a dedo por un contubernio entre autoridades y centros de estudiantes, la permanencia en el cargo.


- CY: Me refería a la acusación que se hizo en el programa “A dos voces” referida a que Saintout y López están ocupando esos cargos como pago a su adhesión al Gobierno Nacional, “chicas” pagadas con cargos en el Estado, como dijo Jorge Lanata, acusaciones que, además de exudar una profunda misoginia, son falsas, por exactamente lo que usted acaba de describir.

- TA: Hable con Lanata.


- CY: ¿Con qué categorías de fascismo está usted pensando en un gobierno fascista en la república? Hay elecciones democráticas lícitas, sin fraudes, no existen campos de concentración ni estados de excepción, no hay desaparecidos y sí se están llevando juicios contra genocidas en el país y no en el exterior como en otras épocas; no existen casos como el de Cabezas o Bonino, periodistas asesinados durante el gobierno de Menem; no hay juicios contra periodistas ni intelectuales encarcelados; no hay represión contra las manifestaciones públicas de descontento – basta observar el panorama mundial para darse cuenta de ello.

- TA: Hay fascismo cuando se usan los recursos de la democracia para hacer uso de los fondos públicos para enriquecimiento propio y de amigos; cuando se manipulan jueces; cuando hay impunidad para personajes del poder; cuando se escupen fotos de periodistas; cuando se difama e insulta adversarios; cuando funcionarios salen a la calle con patotas; cuando se hace fraude electoral con las candidaturas testimoniales; cuando desaparecen bonos públicos de una suma sideral y se proscribe la causa; cuando se extorsiona a la prensa con el retiro de publicidad oficial; cuando se usan los medios públicos para fines sectarios; cuando se promueve una cultura política que divide a la población en leales y enemigos; cuando se identifica periodismo con propaganda; cuando se usa la palabra militancia de un modo amoral. No todo es campo de concentración. No los hubo con Onganía y era franquista, o sea, fascista. No los hubo con López Rega e Isabel, y eran peronistas.


- CY: ¿No cree que las palabras tienen un peso específico muy importante, y un filo también muy peligroso cuando son mal usadas, y que por ello se las debería emplear con mucho cuidado?


- TA: No, no lo creo. No me dan miedo ciertas advertencias. Es propio de una mentalidad policíaca. Un intelectual debe extremar los argumentos y hablar en voz bien alta, en realidad, todo el mundo debería hacerlo. Más aún cuando se dice que el silencio es salud o que el pueblo está agradecido y feliz.


- CY: Al responder mi primera pregunta usted dice que La Biblioteca Nacional es un recinto para oficialistas y que intelectuales de izquierda, progresistas o de otros signos políticos, tienen vedado el ingreso a la Biblioteca para expresar sus puntos de vista. ¿Cree realmente que el trabajo realizado en la Biblioteca por un intelectual de la trayectoria y prestigio académico de Horacio González, puede ser calificada de esa manera? La Biblioteca Nacional en el presente, además de haber actualizado su softwear que la conecta mejor con usuarios y con otras bibliotecas del mundo, tiene una política de promoción de las vanguardias culturales y artísticas a través de la puesta en disposición de sus salas. Ha lanzado la colección 200 años 200 libros, se ha inaugurado el Museo del Libro y la Lengua, único en Latinoamérica por su carácter público; además de tener una política de puertas abiertas a la comunidad y a las tensiones políticas del momento actual. También es cierto que González es un funcionario público, pero con un leguaje libre con el que siempre ha manifestado las deficiencias y sin caer en discursos apologéticos, y que también admite una pertenencia ideológica y un desarrollo no profesionalístico como director, al igual que por ejemplo, Borges, que realizó una labor profesionalista a la altura de su literatura pero también altamente politizada.


- TA: Algo ha pasado el 23 de Octubre para que sigamos debatiendo estas cosas. Si usted quiere quedar bien con González, allá usted. No me use para eso. No se trata de publicar libros ni de reciclarlos sino de leer y estudiar. No sé si la Biblioteca está digitalizada, supongo que no. Debería ser Horacio Tarcus quien, después de una inspección, dé su punto de vista para que tengamos una opinión autorizada. Déjelo a Borges descansar en paz. Por algo duerme en Suiza. El Museo de la Lengua... único en... me suena a otro ñoqui más.


- CY: ¿Si lo invitaran a 678, como lo hicieron con Beatriz Sarlo, iría?


- TA: No, hay cosas más interesantes en la vida que reunirse en un recinto diseñado por Luis Buñuel.


- CY: Pregunta final: ¿Qué modelo de país es al que Usted aspira?


- TA: No hay modelo. Hay deseos. Bienes terrenales mejor distribuidos, y bienes celestiales para todos. Y sobre todo, aire, mucho aire.

Entrevista realizada vía mail por Conrado Yasenza, para La Tecl@ Eñe.

11 comentarios:

  1. muy buena la entrevista, es agradable poder ver un debate tan sincero y abierto y sin que se falte el respeto.

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  2. Desde el blog de Tomás Abraham, llegué a "La Tecl@ Eñe" que me dispondré a leer con más tiempo. Por lo pronto me permito hacerle una pregunta ¿por qué no tiene enlace a twitter, facebook?.
    Estimo que los temas que Ud. trata son muy interesantes y podrían ayudar a mucha gente a sentirse acompañadas, comprendidas y a reflexionar desde otro punto de vista.

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  3. Gracias Sigfrido por sus palabras. Gracias también a Viviana.
    Viviana: He intentado el diálogo en el blog de Tomás Abraham pero el nivel de contenidos en los post de los lectores es tan faccioso que, creo, no e posible iniciar una conversación seria. Sólo ataques: Estoy cooptado, pagado, soy policía; todo en un lamentable tono de desprecio hacia el otro que piensa distinto. Lo intente pero... En cuanto a su sugerencia, la tomo. Veré de implementarlo. Gracias y saludos cordiales

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  4. Muy buena entrevista, Conrado.
    Con respecto a lo que decís sobre "dialogos" en comentarios, no creo que sea excluyente en el blog que mencionás.
    Veo eso en blogs o revistas de cualquier indole política. O inclusive de cualquier género.
    Edu.

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  5. Gracias Edu (Alvarez? Los cometarios en el blog de Tomás Abraham tienen el registro del discurso sectario de fanáticos seguidores de un gurú-intelectual-profesor y defensor del bien contra el enemigo clásico: el hecho maldito del país burgués, el peronismo. Hasta se da la increíble mezcla de discursos que rozan la retórica de la izquierda con el elogio a funcionarios del gobierno del Ingeniero Macri. Una gran ensalada discursiva que obtura toda posibilidad de diálogo en la reafirmación de que el gobierno es un régimen nazi y los que apoyamos con mayor o menor grado de autonomía somos esa porción del pueblo que es ingenua y maleable, en el mejor de los casos, y perversa y utilitarista en el peor. Pero de todos modos exigen diálogo. Paradojas del discurso. Abrazo y gracias!

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  6. oscar vicente decima19 nov. 2011 17:52:00

    La verdad es que no le creo nada a este señor y no por esta entrevista sinó por que lo vi por televisiín hablando y destila un odio feroz contra el campo popular y miente descaradamente para justificar su posición ante el gobierno.Desprecia a la gente que honestamente manifiesta su postura a favor de este gobierno por suerte gracias a este gobierno tiene toda la libertad del mundo para acusar a este mismo gobierno de fascista.

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  7. Está muy buena la entrevista, Conrado. Yo no estoy de acuerdo con Abraham en usar el término "fascista", pero creo que se entiende a qué se refiere el sujeto este. Por otro lado, no estoy de acuerdo con tu forma de encarar el diálogo: cada vez que él hacía una crítica, vos lo desviavas con alguna reformulación de "¿y qué cosas si te gustan del gobierno de Cristina?"

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  8. Oscar: Graciuas por el comentario. Y sí, por suerte puede decir todo lo que quiere. Saludos. Conrado

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  9. Qué lástima que no dejaste tu nombre Anónimo. Gracias por el comentario y bueno, gracias por la crítica también. Una observación: No creo que fueran desvíos en la repregunta, sólo ver si podía desde algún lugar, tratar de encauzar el diálogo, que la conversación no fuera tan límite en su aspecto faccioso más que crítico. Pero bueno, evidentemente no lo logré. Saludos. Conrado

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  10. Una preguntita:
    ¿Cómo se explica que te autotitules "periodista", sin haber terminado la primaria (o, en su caso, sin haber alcanzado los conocimientos elementales de nuestro idioma)?
    Eso, nomás.

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  11. anónimo celador del lenguaje: es cierto, creo que hubo un error en la edición (halla-hayan). Gracias profesor Anónimo por notar el error y por sus conceptos sobre el reportaje. Sobre mis estudios o títulos (no me autotitulo) todos cuentan en actas. Consulte celador. No sabía si responder el mensaje (cuánto de vigilante, profesor ciruela o viejo vizcacha tiene eso de andar señalando errores, como si Usted querido celador o celadora, no hubiese cometido uno nunca) pero bueno, aquí van unos minutos de mi tiempo para responder su edificante crítica. Gracias.

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