05 marzo 2012

Política/De acá en más/Por Rubén. A. Liggera





De acá en más
Por Rubén Américo Liggera
(Para La Tecla Eñe)

“¡Les pido que me ayuden, nada más que eso!”
CFK, 01/03/2012


De acá en más, el Gobierno Nacional estará obligado a medir sus pasos, a pensar minuciosamente cada acción, a extremar todos los recaudos que fueran necesarios para acertar en sus decisiones. Llegar hasta aquí significó un salto hacia adelante, fundamental para la preservación de la vida en sociedad luego de la brutal crisis del 2001.
Para llegar hasta aquí hubo que realizar un ponderable trabajo de sutura y reparación, como primer paso. Luego, con trazo grueso se desbrozó el camino para ir desmontando el entramado neoliberal que impuso la dictadura en 1976. Estos hechos son por todos conocidos y altamente valorados por la ciudadanía que dio a la Presidenta Cristina Fernández su aval en las urnas con el 54% de los votos.
Y aunque el poeta Jorge Luis Borges haya creído que la democracia es un “abuso de la estadística”, el pueblo argentino expresó su voluntad. Quizás ese voto no haya tenido para cada uno de los votantes idéntica intención, sin embargo, cada una de esas individualidades ha coincidido en el común denominador para las grandes mayorías: el deseo de vivir en una sociedad más justa y solidaria; con dignidad y en libertad.
De acá en más, vamos hacia lo que la Presidenta ha definido como “sintonía fina”, de allí, aquella mano firme y precisa que vislumbráramos al comienzo de esta nota.
Estamos ante un momento histórico trascendente. Retroceder sería casi suicida-ya hemos padecido muchas defecciones- de modo que solo resta avanzar hacia adelante, hacia el futuro. Hacia el completamiento de una revolución que quedó inconclusa por el golpe de 1955. Aunque la Historia no se repita, es posible advertir circunstancias similares. Una disyuntiva implica optar: si no volver atrás, conservar el status quo, burocratizando la revolución, o profundizar el cambio político, económico y social (Para ilustrar este notable paralelismo histórico cfr. Galasso, Norberto, Peronismo y Liberación nacional, Cuadernos de la otra Historia, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Bs.As., 2003)
Pero, esta acción no resultará nada sencilla, por cierto. La resistencia a vencer será directamente proporcional a la fuerza del cambio, por lo que habrá que desplegar un mayor esfuerzo popular. Los intereses lesionados son cuantiosos y no se resignarán posiciones fácilmente.
Ya señalado el camino (por el estadio político y socio económico alcanzado entre 2003-2011 que sin ser ideal es aceptable), una prolija planificación de políticas neo-desarrollistas, populares, inclusivas y democráticas, requerirá equipos técnicos, participación y sobre todo, decisión política.
¿Qué nos estaría siendo necesario hoy para continuar avanzando hacia mejores estándares de calidad de vida?
Según nuestro entender deberían atacarse, de ser posible, varios frentes simultáneamente.
En primer lugar, lograr el pleno empleo(o casi) e ir disminuyendo los guarismos de trabajo”no registrado” (creemos que superada la crisis no existirían motivos para marginar a gran cantidad de trabajadores e impedir el pleno goce de sus derechos de salud y seguridad social. Además, la experiencia cavallista en los ´90 ha demostrado que bajando los “costos laborales” no aumenta el empleo)
Y para que haya más puestos de trabajo, necesariamente, deberá haber más inversiones. Trabajo y consumo: una manera de perfeccionar el círculo virtuoso de un capitalismo que privilegie el interés nacional. Pero esto no sucede sin una fuerte presencia del Estado en las decisiones de política económica que beneficien a las grandes mayorías.
La inflación continuará siendo controlada con el tipo de cambio administrado y la estimulación de la inversión para de esta manera incrementar la oferta de bienes y servicios. Los salarios se adecuarán-como hasta ahora-en paritarias libres entre trabajadores y empresarios.
A pesar de los enormes avances en el campo energético (Yaciretá, Atucha II, nuevos tendidos de redes, etc.) la energía es un punto crítico para cualquier proceso de desarrollo económico. Lo fue ayer y lo es hoy. Aquí y en cualquier país del mundo. No hay fábricas que funcionen a pleno, ni medios de transporte suficientes, sin una adecuada provisión de combustibles. Una nueva “batalla por el petróleo” será necesaria. La importación de este vital elemento nos hace dependientes por un lado y por otro, limita nuestra capacidad productiva. Otras alternativas energéticas deberán explorarse y ponerse en funcionamiento en el más breve plazo para ir complementando el uso de las tradicionales y no renovables.
La minería deberá estar al servicio de las provincias y de la nación ya que sin minerales no hay posibilidades de producir y avanzar tecnológicamente. Los estudios de impacto ambiental –para estas y otras actividades industriales- hoy en día resultan ineludibles. Pero no será obstruyendo los nuevos proyectos la forma de lograr cambios profundos en provincias más necesitadas. Al contrario, deberá exigirse un riguroso control ambiental, hoy científicamente posible. Detrás del fundamentalismo ecológico se esconden intereses del país pastoril, exponentes del atraso y la primarización económica. Una “cultura pastoril” fuertemente arraigada en Argentina. De otra manera pero en el mismo sentido, se hicieron visibles cuando la disputa agromediática por la Resolución 125. Cualquier excusa será apropiada para desalentar la constitución de la nueva Argentina del bicentenario. Y compatriotas aún de buena fe comprarán con mucho agrado el paquete de los grandes medios.
Ya que hablamos del campo, el contexto internacional continúa siendo favorable para nuestras exportaciones. Deberá diversificarse la producción, incrementar la tecnificación agraria y además, la industrialización de las materias primas con más valor agregado. Vamos a necesitar más alimentos y más saldos exportables de cereales, oleaginosas, carnes y productos elaborados.
El transporte de esa producción requiere más y mejores vías de comunicación: carreteras, autopistas, ríos navegables, aeropuertos y obviamente, una redefinición del sistema ferroviario. El diseño en abanico hacia el litoral fue realizado por los ingleses al servicio de sus intereses, por lo que sería deseable un tendido de vías que integre social y económicamente a las diversas regiones del país. (Cf. Una obra ya clásica, escrita en 1927, y que describe este trazado ferroviario: Una nueva Argentina, por Alejandro Bunge)
El grave accidente de la estación Once es una señal de alarma que nos obliga a revisar el sistema de concesiones y subsidios. El costo en vidas es alto, doloroso, pero nunca es tarde si la luz roja nos señala el momento de tomar cartas en el asunto.
Quizás no sea posible judicialmente una re estatización de las empresas malvendidas para solventar la convertibilidad, pero podrían ser empresas mixtas o prestadores de servicios “rigurosamente vigilados” por el Estado.
La obra pública en esta propuesta neo keynesiana resulta altamente beneficiosa porque motoriza la economía y genera trabajo genuino. Carreteras, puentes, canales, usinas hidroeléctricas, escuelas, etc. son demandadas por la economía y la sociedad.
La inversión en desarrollo humano continúa siendo una cuestión imprescindible para la puesta en marcha de un complejo modelo de desarrollo nacional. Es de estricta justicia fomentar escuelas técnicas, de artes y oficios, de formación profesional, además de las modalidades tradicionales. Alfabetizar, formar, capacitar para la vida son las herramientas para la integración social. Que es nada menos que ampliación de ciudadanía.
Como no podía ser de otra manera, la investigación en ciencia y tecnología ha sido un pilar fundamental para el “modelo”. Así deberá continuar y profundizarse de ahora en más.
La presencia del Estado-como ya enunciáramos-es ineludible ya que el “mercado”, por sí solo, no alcanza para el pleno goce de los derechos ciudadanos. La experiencia del “estado ausente” propuesta por el Consenso de Washington y aún antes, demostró su ineficacia. El famoso “derrame” deja muchos sedientos en el camino. Y algunos pocos “beodos” (nunca borrachos, claro…)
Finalizando este artículo, la Presidenta Cristina Fernández expone ante las cámaras para dar por iniciado el 130º período parlamentado. Reafirma el rumbo y anuncia como novedad la esperada reforma a la Carta Orgánica del Banco Central ya que este deberá estar al servicio de la producción. Creemos que una nueva Ley de entidades financieras, a pesar de la opinión presidencial, debería tratarse en el Congreso ya que la actual fue impuesta por la dictadura del ´76 según los designios de la “Patria financiera”. Aquella de triste memoria y que aún hoy, entorpece las condiciones deseables para que el crédito circule por las arterias del consumo, del agro y de la industria.
La política de derechos humanos- a pesar de los tantos obstáculos-marcha hacia la develación de la verdad histórica y el consabido castigo a los represores de la última dictadura además de sus cómplices civiles y religiosos. Esperamos una reparación definitiva a tanto horror en el menor tiempo posible.
La política internacional continuará sin hacer seguidismos y privilegiando el interés nacional. La causa Malvinas impone una paciente negociación en procura de la soberanía argentina sobre las islas.
Por último, merece destacarse la gestión de la Secretaría de Cultura de la Nación. Se ha realizar un cambio de paradigma en la producción y distribución de bienes culturales. El goce de la cultura no es un privilegio sino un derecho, por lo tanto deberá lograrse que aún más ciudadanos accedan a ellos.
Tanto la industria cultural como el turismo son consideradas “industrias sin humo” y contribuyen a la autoestima, al bienestar de los pueblos y el reconocimiento a sus artistas y creadores.
Espero que este aproximado listado de acciones fuera algo más que una expresión de deseos. Que finalmente los argentinos por fin, cumplamos todos nuestros sueños. Porque nos lo merecemos, porque los desencuentros- y hasta la violencia política y social-deberían ser cuestiones del pasado.
De acá en más, todo argentino bien nacido debería abrazar la causa de la liberación nacional y de la felicidad del pueblo sin distinción de banderías políticas.
*Poeta. Periodista en el diario La Voz de Junín.



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