06 mayo 2012

Política/¿Amesetamiento? O desafíos y decisiones en el presente y hacia el futuro/Forster Ricardo


¿Amesetamiento? O desafíos y decisiones en el presente y hacia el futuro*

Por Ricardo Forster

(La Tecl@ Eñe)


Profundización versus el abanico fantasmagórico del ajuste.

No podríamos hablar de un clima de amesetamiento en la dirección de las políticas públicas elaboradas por el Gobierno Nacional pero es cierto que algunas leyes o decisiones del gobierno,  que en su momento interpelaron a la sociedad muy profundamente, hoy pareciera que no ocupan el papel destacado que debieran seguir ocupando. Al mismo tiempo que observamos esto, notamos también que en los últimos meses se han tomado alguna decisiones que a nivel legislativo son muy significativas. Lo que la Presidenta Cristina Fernández llamó la sintonía fina, y sobre todo en relación a la política cambiaria, a la necesidad de que las petroleras y las mineras liquiden sus divisas de exportación en el país, lo que constituyó luego el camino que se recorrió para llegar a la aprobación en el Congreso Nacional de la Ley de Reforma Orgánica del Banco Central, la reforma histórica del Código Civil que , sobre todo, tiene que ver con una política a largo plazo y con políticas de Estado que tienen influencia directa sobre la vida cotidiana, sobre estructuras familiares, etc.
Lo que pareciera ocurrir es que después del 54% de los votos obtenidos en Octubre del 2011,  hay una decisión por parte de los medios hegemóncios que viene a exponenciar todo tipo de problemas, haciendo una suerte de abanico que va desde la megaminería hasta el  caso Boudou, o lo que fuere cada semana, trayendo algo nuevo con tal de avanzar muy brutalmente, muy sistemáticamente, sobre lo que consideran que podrían ser puntos débiles del kirchnerismo, señalando que, de alguna manera, por la vía electoral se ha clausurado un camino y que de lo que se trata es de volver a trabajar sobre la espectacularización mediática: el amarillismo en las noticias, la condena ante todo juzgamiento, el uso indiscriminado del condicional como si fuera una verdad revelada, la producción de hechos que después quedan absolutamente olvidados  o secundarizados o arrojados al basurero de la historia; lo que en un momento es convertido en fundamental, en torno a lo cual gira dramáticamente la coyuntura de la política y de la economía, las profecías que quieren ser autocumplidas, afirmaciones de crisis y catástrofes económicas. Un verdadero abanico fantasmagórico.
Eso nos muestra, por un lado, un gobierno que creo que pensó que la legitimización del 54%  dejaba un camino más o menos abierto, o un tiempo más largo, como para ir con más calma y que había, por lo menos, logrado limitar muy fuertemente la presencia muy dura de ese núcleo opositor. Eso no ha sucedido, es más, yo diría que de una manera más directa y mucho más grave es que los medios hegemónicos han desplazado a toda otra forma de oposición, sea política o propia del establishment económico, para convertirse en dueños del lugar absoluto de la enunciación opositora. También está como en sordina, o en un segundo plano, lo que es el núcleo duro del establisment económico que habla a través de los editoriales de alguno de estos diarios o de sus periodistas. Esto no es un dato menor cuando pensamos que, en otro contexto, empresas como Techint u otras, hablaban directamente sobre la escena pública. Ahora parece más bien que se trata del núcleo duro de los medios de comunicación hegemónicos  el  que ha asumido la estrategia de confrontación directa con el gobierno, pasando por innumerables temas que van cambiando semana tras semana: la megaminería  ocupo casi todo el verano, el cianuro, Catamarca, Andalgalá, Fámatina; los porteños de repente nos convertimos en expertos en temas vinculados a la megaminería y hoy, como por arte de magia, han desaparecido de los medios de comunicación, y sí aparece el caso Ciccone. Esto va a durar el tiempo que la corporación mediática considere que el tema Ciccone sea significativo, y bajará de el escenario cuando crena conveniente otro tema, desde el tornado a una declaración de Obama o lo que fuere. Pareciera ser que la potencia de legitimación del 54%  y el haber colocado en esa elección a Cristina Fernández en el lugar de liderazgo claro y decisivo, ha provocado una especie de desconcierto de parte de las militancias, del espectro kirchnerista respecto hacia lo que significa sintonía fina, profundización del modelo y otras cuestiones que hoy provocan cierta incertidumbre. Sucedieron también cosas como el duro golpe de lo que significó el accidente en Estación Once, vinculado a las políticas de transporte público. Todo ello  muestra el nivel de complicidad y de beligerancia que se da en la escena política argentina y en el ámbito de la construcción de los dispositivos discursivos y de lo que podemos llamar la confrontación por el relato. Loe medios masivos han decidido que el  relato kirchnerista está debilitado por la megaminería, por la política de transporte o por la crisis mundial,  y van detrás   de estos temas para dejarlo sin potencia. Eso produce un cierto desconcierto porque incluso personas que apoyan el modelo se sienten un poco desorientadas ante campañas mediáticas muy potentes que tienen una llegada directa sobre la sensibilidad, sobre la opinión pública. Salir de esto es complicado. Un gobierno que tiene que demostrar que lo que no hace no lo hace, se enfrenta con algunas dificultades serias porque explicar que lo que dice tal medio de comunicación no es cierto ya supone un lugar  defensivo. El gobierno tuvo un gran camino de ofensiva que culmina en octubre de 2011, donde yo diría que a partir de fines del 2009 en adelante se fue desplegando una estrategia de reconstrucción del discurso político  y de interpelación a vastos sectores de la sociedad que culminó finalmente en el 54% de los votos. Después hay efectivamente un transitar hacia una nueva etapa, porque en Octubre terminó la segunda etapa del kirchnerismo , la que estuvo marcada por el conflicto agrario por  la  Resolución 125, por   la emergencia de la militancia,  por la agudización de los conflictos o el corrimiento de ciertos velos acerca del papel de las corporaciones, la ley de Servicios Audiovisuales, y otros temas que conocimos, que reflejan la intensidad, la complejidad y conflictividad de los cuatro primeros años de gestión de Cristina Fernández, a la que se le agregó ese acontecimiento parte aguas que fue la muerte de Néstor Kirchner. Se entra así en la tercera etapa que es la de consolidación, de crecimiento exponencial de la legitimación de ese 54%, y también se entra en un nuevo momento, luego de atravesar la primera etapa que es la de reconstrucción, la de la salida del infierno, el país de la catástrofe que, como decía Néstor Kirchner, habían generado una cantidad de medidas que tenían como eje fundamental reparar un daño absoluto. Una segunda etapa es la de despliegue de lo que el kirchnerismo empezó a hacer para la sociedad, un discurso propio, una identidad propia, una interpelación fuerte, una ampliación del espectro participativo militante, los jóvenes volcándose a la política, un discurso poderoso, potente y una confrontación muy clara. Así se entra al tercer período, donde hay ciertas precisiones respecto  a las características que tiene la profundización del modelo. Por un lado queda claro que la escena internacional  es de una complejidad particularmente seria, que el impacto de la crisis mundial toca al conjunto de las economías y a la argentina, eso significa avanzar en políticas que quizá no estaban previamente establecidas como para desarrollarse ahora, como sustitución de importaciones - obviamente que la sustitución de importaciones supone avanzar sobre algo que es propio del proyecto pero que necesita mucha más extensión que es el proceso de industrialización, una sustitución real, genuina y estructural de las importaciones. El control muy estricto del mercado cambiario,  el fenómeno de la formación de precios, el fenómeno de la inflación, que tiene que ver con los mercados oligopólicos, monopólicos y la propia coyuntura, la fuga de capitales que está ligada a la extranjerización de la economía, la problemática energética que genera la necesidad de encarar una política de re-estatización, o de regulación o intervención del Estado en forma decisiva sobre el mercado energético, y la producción, en todo caso y en particular de petróleo. Allí la fundamental medida enviada al Congreso para expropiar el 51 % de las acciones de Repsol. La necesidad de encarar una política de transporte que vaya más allá, y  simplemente, del  atarlo con alambres para sostener una situación que finalmente terminó explotando con el dramático accidente de la Estación Once, y plantear una política más profunda en transporte en un momento donde las condiciones económicas también son diferentes. Una puja, por distintos motivos, políticos, salariales, ideológicos, con el sector del moyanismo de la CGT, que plantea una lectura diferente respecto al lugar del movimiento obrero organizado en el interior del proyecto. Esto, más  la conflictividad con Gran Bretaña, la inteligencia con la que se encaró la cuestión Malvinas por parte del Poder Ejecutivo,  me parece que configuran o van planteando un escenario, insisto, no simple ni sencillo, y donde efectivamente algunas leyes que son muy importantes, o que igualmente tuvieron en su momento un impacto muy fuerte, hoy pareciera, por esta suerte de manía de la vida cotidiana y de la política de lo mediático, quedan como olvidadas frente a la última novedad , que a su vez va a ser vieja mañana a la mañana y va a ser reemplazada por la última rutilante novedad. La instalación de la agenda por parte de los medios construye, por ejemplo, la culpabilidad estructural del vicepresidente de la Nación en el caso Ciccone sin estar siquiera imputado. Este es el modo en que funciona una maquinaria mediática que captura todo tipo de palabras que andan sueltas por cualquier lugar con tal de que sirvan para la estrategia de debilitamiento del gobierno central y obviamente de la Presidenta. También hay un carácter propio del kirchnerismo que viene desde la época de Néstor, y que en Cristina también está muy fuertemente presente, que es lo que genéricamente podríamos definir como “el decisionismo político”, es un liderazgo que toma decisiones que en general están atravesadas por un fuerte contenido de sorpresa y que produce un impacto muy fuerte. Las medidas significativas que tomó el gobierno las aplicó tomando por sorpresa a una parte sustancial de la sociedad. Esto es interesante, es parte de la complejidad de lo político en la actualidad, pero también tiene sus problemas respecto a cómo la base de sustentación social, la militancia, las organizaciones acompañan lo que también es una sorpresa para ellos. Por ejemplo, cómo definir  cuestiones políticas trascendentales:  a través de  un debate público o un debate en sordina. La ley de Medios audiovisuales tuvo un debate público extraordinario, que recorrió el país  y creo que le hizo un enorme bien a la democracia y que terminó habilitando la aprobación de la ley en ambas cámaras. Me parece que un debate público sobre la política energética del gobierno, con organización, con audacia, con participación popular, sería muy interesante. Pero parecería ser que las decisiones van por otro lado y se construyen bajo otra lógica, con otros mecanismos que tienen elementos reconocibles y positivos en términos de lo que es el mapa social, político y económico del país pero que también plantean dificultades para ese mismo espacio político- social. Eso es lo que quizás da esa imagen, en parte, de cierta incertidumbre o preocupación porque no queda claro qué significan algunas definiciones; el concepto de sintonía fina para algunos tiene la forma encubierta de un ajuste, para otros es la capacidad de intervenir mucho más precisamente sobre ciertos centros neurálgicos de la economía. Por ejemplo, la decisión de que un sector del Ministerio de Economía que está en este momento comandado por Axel Kiciloff, trabaje específicamente sobre la cuestión de la renta y de la productividad para ir resolviendo la problemática de los subsidios y las necesidades de distintos sectores de la economía, es una decisión muy importante a la que también habría que darle una exposición pública y una explicación mucho más clara. Las decisiones respecto a seguir interviniendo en el mercado del trabajo, o en la economía con recursos del Estado para impedir que una lógica de crisis económica mundial pueda afectar la política de salario y la política de trabajo del gobierno, que implica definir si estamos o no frente a decisiones keynesianas o neo-keynesianas. Todo eso me parece que es parte de algo que está sucediendo y que a muchos le resulta difícil de traducir, de comprender, más la política sistemática, de bombardeo permanente de los grandes medios que van, insisto, tomando cada uno de los temas y convirtiéndolos en temas absolutamente brutales: inflación, inseguridad, corrupción, aislamiento internacional, problemas medio-ambientales, dificultades con tal o cual sector aliado con el gobierno. Cada uno de esos temas se convierte en una suerte de misil que se arroja dentro de la conciencia pública o del sentido común de la sociedad y tiene su impacto. El kirchnerismo ha mostrado claramente a lo largo de estos años, que tiene recursos para salir a disputar, a confrontar, y lo ha hecho con mucha inteligencia. Hoy está frente a nuevos desafíos, a nuevas dificultades, nuevas acechanzas y tiene que volver a demostrar su audacia, su inteligencia y su capacidad para convocar política y socialmente.

Medios y la persistencia de Lógicas Destituyentes.

Tal vez suene un poco exagerado,  pero se podría sostener la idea de que estamos en un clima destituyente permanente? Da la sensación que desmontar a diario informaciones, el bombardeo mediático que Ud. Bien relataba ya genera en algunos, me incluyo, la sensación de que esa idea primigenia destituyente del 2008 hoy es una realidad constante.
Nicolás Casullo decía que la derecha en la sociedad contemporánea, en el giro neoliberal de las últimas décadas, son fundamentalmente los grandes medios de comunicación por el lugar estratégico que ocupan en la construcción de opinión pública y de sentido común, por su potencia de fuego para intentar la transformación de la vida social-política y cultural en la sociedad del espectáculo, o la culturización   de la vida social. El papel, en ese sentido, de la corporación mediática, que por supuesto no es sólo la corporación mediática sino un proyecto de sociedad, una estructura mucho más amplia de capitalismo bajo valorización financiera, tiene que ver con la historia de las últimas décadas en la Argentina, y tiene que ver con la persistencia de una concepción de lo económico, de lo social, de lo político ligado a esta concentración de las riquezas en pocas manos, y en este caso la concentración discursiva, la capacidad de producir sentido común y opinión pública es tendida exponencialmente sobre nuestra sociedad. Todo esto genera que sean los grandes medios de comunicación las vanguardias, los mecanismos, que tiendan a debilitar, a complicar, a horadar, proyectos de matriz popular en la Argentina y en cualquier país que hoy esté atravesando por algún proyecto social de cambio, sea en Bolivia, en Ecuador, en Venezuela, incluso en Brasil. A nivel europeo, las redes comunicacionales concentradas operan bajo la misma lógica: la complicidad fundamental de los grandes medios de comunicación con las políticas de ajuste y las decisiones de Alemania y Francia y el Banco Europeo en la ruina social de Grecia ó en los procesos salvajes del ajuste español es decisiva. Es decir, claramente vemos que hay un posicionamiento de los grandes medios de comunicación, que hoy son, insisto, el núcleo fundante y la vanguardia de las políticas neoliberales. Eso significa que van a actuar continuamente tratando de cooptar la sensibilidad social, generando formas de conciencia y de producción de subjetividad que se adapten a la manera de cómo conciben a la sociedad y el modo a cómo los individuos deben actuar en el interior de esa sociedad, y tenderán a generar procesos, sospechas, sobre todo lo que tenga que ver con lo político, con el rol del Estado, con proyectos de transformación tratando de convertir a esos proyectos en espacios atravesados por la corrupción, traduciendo al Estado a la lógica de la caja, a los individuos a simples actores de intereses personales. Todo esto es parte de una dinámica que tiene que ver con el despliegue del cualunquismo social –político en las sociedades contemporáneas. Frente a eso, yo diría que la persistencia del concepto de lo destituyente es la realidad de nuestra época. En otro contexto histórico teníamos la forma tradicional del golpe de Estado, la doctrina de seguridad nacional por parte de las Fuerzas Armadas. Eso ha cambiado porque incluso ha cambiado la matriz de lo democrático en nuestras sociedades, pero el lugar clave en ese sentido, es esa capacidad de debilitar y de destituir a aquellos gobiernos que tengan capacidad de transformación en un sentido no querido por las corporaciones y el núcleo ideológico de las políticas neoliberales
Hay algo más que es interesante: la crisis desatada por la corporación agro-mediática, sucedió tres meses después del casi 47% de la primera elección de Cristina Fernández en el 2007, llega en un momento de legitimación social, de reconocimiento, de tranquilidad económica, de expansión. En el 2011 no esperaron ni tres meses y empezaron con la movida del dólar, fuga de capitales, antes y después de la elección de Cristina Fernández en su segundo mandato por un 54%; luego fueron avanzando por los lados donde leían que podría haber un flanco débil, y allí aparecieron temas como la minería, el transporte público, el caso Ciccone, o convertir a Moyano en un aliado estratégico de TN y Clarín. Todo eso es parte de una oposición y de un posicionamiento que justamente actúa con mayor fuerza cuando paradojalmente el gobierno ha alcanzado las máximos índices de legitimidad. La elección por el 54% es la tercera en importancia de votos logrados en la historia de la elección de presidentes argentinos, después de la de Perón del ’52 y del ’73, y con mayor distancia respecto a una segunda fuerza, licuada, fragmentada por dirigentes que no tienen discurso propio. Entonces es la corporación mediática la que toma al toro por las astas y se convierte en el actor fundamental de la lógica destituyente. Y sobre esto, no hay duda.

(Testimonio recogido telefónicamente por Conrado Yasenza)



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